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Los diez años del Teatro de la Confraternidad se celebraron con discursos y sobre tablas

Un cocktail de bienvenida a cargo de Bienbebidos y de Cagnoli fue el preámbulo de la noche de gala festejando la década de la puesta en valor del Teatro de la Confraternidad Ferroviaria. Ya en la sala y luego del relato sobre la creación del espacio hasta nuestros días, le tocó al titular del Municipio abrir el protocolo. Entre otros conceptos, esto fue lo que dijo: “Venimos hoy a celebrar no solo la reapertura y puesta en valor de un bello edificio de corte arquitectónico renacentista construido en 1924 e inaugurado en 1928, durante una época de esplendor para los ferrocarriles en nuestro país, a celebrar la vuelta a la vida de un mundo propio como el que entre estas paredes se hizo, luego de que lo arreciara la mala hora durante casi 30 años de inactividad, hasta que los gremios la Unión Ferroviaria y el Sindicato de la Fraternidad lo cedieron en comodato al Municipio para su recuperación y gestión”.

“Venimos -insistió- a celebrar la recuperación de un sitio hecho entre todos, tarea de la que tomaron durante cinco años de trabajo el Estado Municipal, entes no gubernamentales, asambleas de vecinos, instituciones y empresas de la comunidad con el final feliz conocido: el 7 de junio de 2007 logramos la reapertura de esta sala. Por lo tanto este es el gran mérito de un concepto con que se hizo el Tandil del emprendedorismo que nos legaron nuestros padres y abuelos: la poderosa energía de las vecindades activas rescatando la memoria viva del lugar y abriendo una nueva puerta hacia el porvenir, una nueva etapa para la historia del Teatro de la Confraternidad Ferroviaria”.

Acerca del significado de la sala agregó: “Aquí hay una sala teatral pero también un lugar de referencia artística y social que excede la propia geografía del barrio de la Estación: diez años después podemos decir que el Teatro de la Confraternidad se convirtió en un polo cultural visitado por toda nuestra comunidad. Entre sus paredes, en el escenario, en sus múltiples ambientes, este lugar respira las luchas, el sacrificio y las utopías que vivió la familia ferroviaria. Su nombre no es una casualidad: en aquellos tiempos había que confraternizar esfuerzos y sentimientos con las políticas de unidad gremial y los rituales del cine de los domingos, los bailes y espectáculos teatrales, las kermeses y los concursos de cantores. Hubo como todo el mundo sabe años sombríos, a tono con la historia trágica que sufrió nuestro país durante buena parte del siglo veinte, pero sobrellevando aún los peores momentos, donde no faltó el revanchismo contra las propias gremiales ferroviarias, la sala tuvo a sus propios duendes luchadores”.

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Y sobre la nómina de personalidades públicas y vecinos anónimos resaltó a “Don Atilio Abalsamo en los años ‘50, y a fines de los ‘60 a artistas e intelectuales como Osvaldo Soriano, Víctor Laplace, Juan Carlos Gargiulo, Juan Campagnolle, entre otros, mientras los sindicatos intentaban sostener el edificio. La historia más cercana, la de la última década, el gobierno municipal junto a la asociación amigos del Teatro de la Confraternidad, ha recuperado el edificio que yacía cerrado, cuidando hasta el último detalle de su fachada y de su mobiliario, es decir poniendo a resguardo el extraordinario patrimonio histórico y documental que tiene esta sala. Pero también protegiendo aquel legado testimonial que le dio al Teatro de la Confraternidad su mayor capital simbólico: atestigua una pertenencia y una identidad únicas, a tono en el lugar donde está enclavado: el mítico barrio de la Estación que lo tiene entre sus bienes más queridos”.

Finalmente el mandatario invitó a celebrar el acontecimiento “que significan los primeros diez años de aquella reapertura pero también los invito a seguir conjugando pasado y presente, memoria y futuro, con gestión progresista e incansablemente trabajadora de las vecindades activas para seguir haciendo del Teatro de la Confraternidad un lugar que es el genuino orgullo de todos los tandilenses”.

La reunión en el Francia

El Intendente invitó a Hugo Mengascini, el historiador y celoso cuidador del patrimonio fotográfico y documental de la barriada recordó cómo se gestó la puesta en valor de la sala y todo lo que ella significa y significó desde siempre para los vecinos ferroviarios, trayendo al presente la primera reunión en “el único hotel que aún se conserva en el mismo lugar, el Francia. Allí nos reunió Rubén Betbeder y de allí en adelante seguimos con el sueño que no fue una utopía sino una realidad”.

La obra “En el andén…”, la misma que se diera como estreno en 2007 de Ernesto Frers, dirigida por Daniel Barbosa y protagonizada por Alberto Guillén, María Molina y Adrián Pendás, del género del absurdo, logró de la platea el más cálido aplauso.

De este modo, los duendes y fantasmas del teatro que alguna vez estuvieron tras bambalinas esperando la reapertura, seguramente habrán disfrutado que lo que comenzó diez años atrás continúa proyectándose en el futuro.

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