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A plena luz del día, dos delincuentes asaltaron a una mujer en su vivienda

En la tarde de ayer se registró en la ciudad un nuevo robo  a mano armada en un domicilio. En esta ocasión ocurrió en la calle Suárez García 954, donde dos delincuentes, uno de ellos mostrando un arma, amenazaron a Virna Marzari para apoderarse de dinero y objetos electrodomésticos, emprendiendo la huida en una moto de baja cilindrada.

Una familia trabajadora fue el blanco para el accionar de malvivientes que, con el atraco consumado, permiten seguir engrosando las estadísticas de hechos que se suceden con mayor frecuencia en la ciudad.

Días atrás funcionarios municipales hablaron de un pico de inseguridad, algo que se vio reflejado en el transcurso de estos días con distintos episodios ocurridos, siendo el de mayor gravedad lo acontecido en el interior del kiosco de la avenida Buzón 490.

La damnificada atendió a El Eco de Tandil y narró el episodio, dentro de su hogar, a plena luz del día. Indicó que “eran las 14, mi marido se había ido a trabajar y decidí acostarme un rato. Habrán pasado diez minutos cuando golpearon la puerta fuerte. La primera vez no atendí, como insistían miré y pregunté quién era, en ese momento abrieron la ventana y se metieron a la casa”.

Marzari continuó narrando que “eran dos jóvenes, uno tenía el casco apoyado en la frente y se lo bajó cuando ingresó, el restante actuó a cara descubierta. Me amenazaron con un arma de fuego y me pedían plata”.

 

Robo

 

Pese al desagradable momento que le tocó vivir, los delincuentes no maltrataron a la solitaria mujer. Recordó que “les dije que la plata se la había llevado mi marido que yo sólo tenía algo en el pantalón. Revisaron y agarraron lo que había que eran 400 pesos”.

Agregó que “revolvieron los cajones, siempre en busca de dinero que no había, y se llevaron la Play Station II y la netbook que el Gobierno dio y que eran de mi hijo, además de dos celulares. Fue todo muy rápido”.

Señaló que “la verdad pensaba que no iban a entrar, igual lo hicieron sin importarles si había o no más personas en el interior de la casa”.

La mujer agradeció que su hijo se encontrara en la escuela porque “iba a pasar un ingrato momento”, para luego sostener que “somos gente de trabajo que entramos y salimos de la propiedad, no es que tenemos un horario fijo. Por ejemplo el jueves trabajé a la tarde, quizás hayan estado observándonos y pensaron que hoy (por ayer) no habría nadie”.

 

Cuarta vez

 

Lamentablemente, la familia se está empezando a acostumbrar a convivir con el accionar de los delincuentes. El hecho ocurrido ayer fue el cuarto robo por el que atraviesan. Dijo que “no sé si tengo miedo, se me genera la duda en que momento me puedo ir de mi casa y si todo estará en orden al regresar. Esa es la incertidumbre”, acotando que “ésta es la cuarta vez que nos roban, en las tres restantes no estábamos. Recuerdo que una vez nos fuimos unos días a Mar del Plata, y cuando retornamos creo que nosotros entrábamos y los delincuentes se iban por el patio de atrás”, concluyó.

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