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Altamirano se encadenó en la Municipalidad y la Policía la sacó por la fuerza

Una nueva protesta llevó adelante ayer el movimiento 1 de Octubre en el Municipio, pero en esta oportunidad tuvo algunos ingredientes que la hicieron bastante peculiar. Es que la líder de la agrupación, Griselda Altamirano, se vistió de un modo bastante diferente a como lo hace habitualmente y de ese modo logró camuflarse entre el resto de las personas que ingresaban al Municipio, ya que las puertas principales estaban cerradas precisamente para que ellos no pudieran entrar. De ese modo logró que nadie la reconociera “disfrazada de burguesa”, según ella misma definió.

Una vez en el interior, se encadenó junto a otras dos compañeras de la agrupación en las escalinatas del Municipio y se quedó allí iniciando a su vez una huelga de hambre, en protesta por alimentos frescos para los comedores de la agrupación. Así fue que desde las 13.20, hora en que lograron ingresar, permanecieron hasta las 23, cuando fueron desalojadas por la fuerza por los efectivos policiales ante la negativa a retirarse por su voluntad.

En tanto, el resto de los integrantes de la agrupación aguardaba con bombos afuera del Municipio junto a una carpa que montaron con el fin de llevar adelante el prometido acampe.

Luego de las 19 se acercaron algunos funcionarios a intentaron llegar a algún acuerdo con la agrupación, lo cual no se concretó, por lo cual las manifestantes no accedieron a irse del lugar.

 

Desobediencia

 

Después de las 21, una importante cantidad de efectivos pertenecientes a las distintas dependencias de la ciudad, Policía Local e Infantería, se apostó fuera del Municipio y montó un cordón policial sobre la calle Fuerte Independencia, en uno de los laterales del palacio comunal.

El fin de tal despliegue era lograr que los manifestantes que se encontraban en la puerta de la Municipalidad no se acercaran cuando aprehendieran a las tres militantes que estaban encadenadas en el interior del lugar.

Cerca de las 22 se le hizo lectura del acta con la orden del fiscal Gustavo Morey que la instaba a retirarse pacíficamente en el término de media hora. Griselda Altamirano les anticipó que no se iba a retirar del lugar sin una orden de un juez, ya que consideraba que “el fiscal no tiene autoridad”.

Cerca de las 23 le volvieron a leer el acta y pedirle que se retirara voluntariamente y continuara su protesta fuera de la Municipalidad, lo cual no aceptó y finalmente las tres fueron aprehendidas por “Desobediencia”.

Esposadas, fueron trasladadas en un móvil policial a la comisaría Primera. Antes de ingresar al patrullero la líder del movimiento 1 de Octubre vociferó: “Cag…, me llevan presa sin orden judicial”.

 

Los motivos

de la protesta

 

Antes de ser aprehendida, Altamirano dialogó con El Eco de Tandil y explicó que “la pelea continúa porque no quieren darnos alimentos frescos para los comedores. Pedimos 4 hormas de queso, 60 docenas de huevos y 100 kilos de carne”.

Recordó que se llegó a un acuerdo en Semana Santa, tras el acampe en el Municipio, el cual “no se ha cumplido”.

“Ellos enmarcan todo en un acuerdo global y si no estamos en las condiciones que ellos plantean no hay acuerdo. De hecho, no recibimos nada de lo que era para los comedores, para las panaderías, seguimos sin poder trabajar, y la situación se agrava en los barrios. En este contexto nuestra función es más importante aún porque todas las familias que no pueden garantizar las cuestiones básicas van a acudir a nuestros comedores”, sostuvo.

Y cuestionó que “estamos con un discurso de Lunghi totalmente devaluado, porque antes hablaba de autonomía y coparticipación, y que ese dinero generaría avances, ahora que gobierna con Cambiemos viene contento con 80 millones de obra pública a costa del hambre de la gente, con una caja que no le cierra y todos los números en rojo”.

“Cuando tuvimos conflictos en Anses siempre fue por alimentos, una vez que se regularizó la situación, nunca más tomamos Anses. Esto es lo mismo, nosotros estamos acá solamente porque no se garantizan las necesidades de los sectores más desprotegidos. Pero tenemos claro que no es económico el conflicto. Los planteos, si son económicos, llegan a una resolución, y el planteo acá es estrictamente político y es que nosotros vamos a salir a organizar a todos los trabajadores excluidos, o los que están fuera del sistema”, manifestó.

Y recordó que “venimos denunciando la corrupción de la tierra y eso es lo que verdaderamente les duele, que ellos quedaron pegados a partir del desalojo de Villa Cordobita”.

“El comisario es el interlocutor, Walter Cos (de la Seccional Primera). Cuando tienen que defender los intereses de ellos (del Municipio) mandan a los trabajadores de la fuerza a desalojarnos, siguen sin hacerse cargo de la responsabilidad que tienen ellos como Estado de venir a charlar”, sostuvo.

 

Una sorpresa

 

Y añadió que “esperamos que no tomen represalias con los trabajadores de la fuerza que no se dieron cuenta de que nosotros, disfrazados, pasamos a la Municipalidad. Ellos para desligarse de la culpa enseguida van a querer agarrársela con los trabajadores, que no tienen culpa de nada porque acá el que hizo de portero fue (el subsecretario de Protección Ciudadana José) Denisio. Y eso queda claro porque estuvo la Municipalidad cerrada todo el día y nosotros entramos caminando”.

En cuanto a la estrategia que utilizaron para ingresar, explicó que “aprovechamos los propios prejuicios de ellos para entrar”, ya que todos esperaban encontrar “gente con bombos y gorritas”.

“Si nosotros hubiésemos estado afuera el impacto no hubiese sido el mismo, entonces nosotros buscamos la estrategia para poder ingresar, algo más sorpresivo, donde podamos estar adentro y garantizar que les afecte un poco más a ellos”, confió.

En cuanto a las negociaciones, criticó que “ellos nos dicen que hay que recomponer la confianza, y lo que quieren es que digamos que no hay corruptos en su gobierno, pero recomponer la confianza es que empiecen ellos a tener gestos hacia los sectores que menos tienen”.

En tanto, estimó que no la podrían desalojar por la fuerza porque “no hay marco jurídico para esto ya que nosotros no estamos tomando el edificio, no tenemos el control de la puerta. Estamos en una instancia de autoflagelación como es una huelga de hambre, ejerciendo el derecho a la protesta social, no estamos afectando la libre circulación de nadie”.

“Dicen que somos vagos, que no queremos trabajar, yo quiero vivir en pleno empleo como en la época de general Perón”, sostuvo.

 

 

Demandas nuevas

 

Por su parte, el secretario de Gobierno Oscar Teruggi explicó que “tuvimos diálogo con Griselda Altamirano para ver qué la movilizaba. Nosotros hemos ratificado lo que habíamos acordado en la reunión que mantuvimos con (Jorge) Lezica, donde acordamos los términos del abandono del acampe y con la organización Yanquetruz llegamos a otros acuerdos en cuanto a la bloquera. Aparentemente habíamos llegado a un acuerdo para restituir los alimentos a los programas comunitarios que ellos manejan”.

“Cuando fueron a Desarrollo Social para empezar a implementar el acuerdo llevaron una serie de demandas nuevas y a partir de ahí empezó nuevamente el reclamo de víveres frescos que nunca se entregaron a la agrupación”, esgrimió.

Y sostuvo que “nadie puede quedar dentro del Municipio cuando está cerrado, así que se los invitó a retirarse antes de las 22, cuando cierra”.

“No hicimos ninguna denuncia. La comisaría Primera actuó de oficio y la fiscalía a cargo del doctor Morey. Le pedimos a ella que sigamos dialogando, no sabemos por qué cambiaron de opinión respecto al acuerdo original, pero estamos dispuestos a seguir dialogando. Me parece que esta cuestión de estar permanentemente atentos a que Griselda Altamirano no se venga a encadenar a las columnas del Municipio no es algo muy normal”, finalizó

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