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En una violenta entradera, asaltaron al exarquero Daniel Bertoya y su familia

Otro asalto violento sucedió en Tandil el pasado martes en el domicilio de la avenida Jujuy 2180, lugar donde un grupo de delincuentes tuvo como rehenes a una familia por casi 50 minutos, tiempo en donde no faltó la violencia verbal, física y psíquica.

El reconocido exarquero Daniel Bertoya junto a su señora y sus hijos de 15 y 4 años fueron las nuevas víctimas, transformándose en toda una odisea difícil de olvidar lo que les tocó padecer en la vivienda de la zona de La Elena.

No hay certezas de si el grupo de malvivientes contaba con un mal dato o si el robo fue el azar. Lo concreto es que, una vez más, quienes transitan el camino de la delincuencia han ganado una batalla, sembrando temor en sus víctimas y en un barrio que se mostró conmovido y solidario por lo acontecido.
Bertoya, el hombre que se ganó el respeto de todos dentro y fuera de la cancha, atendió a El Eco de Tandil apenas cruzando el portón principal y pidiendo disculpas por no poder hacerlo dentro de la casa dado que “hay gente reparando lo que me rompieron”.

Todo comenzó a la hora en que su hijo mayor debía ir al entrenamiento de fútbol. Sin pensar en todo lo que les tocaría vivir, salió de la casa para dirigirse a su auto que estaba afuera. Los delincuentes ya habían comenzado a ganar metros dentro del predio y buscaban acceder al interior de la propiedad por una puerta lateral, pero cambiaron de opinión al ver movimientos del padre junto a su hijo.

Bertoya expresó que “estamos tratando de salir de un mal momento porque la verdad la pasamos muy mal, principalmente los chicos y mi señora, que tuvieron que presenciar este tipo de situaciones que te marcan, te duelen y te sentís ultrajado en la intimidad familiar”.

El hecho

El ahora entrenador de arqueros en la ciudad sostuvo que “esto comenzó alrededor de las 20.40 porque era la hora que tenía que llevar a mi hijo a fútbol. Aparecieron del lado del patio, entre las sombras, porque creo que estaban queriendo entrar por una puerta lateral. Como vieron que salíamos nos metieron a la fuerza con armas de fuego y golpes. En ese momento reaccioné para defender a mi familia, por eso me pegaron y recibí muchos golpes. Cuando estaba en el piso y trataban de encontrar algo que no iban a encontrar como el dinero que pedían, me pateaban y amenazaban verbalmente a mi familia. Estuvieron mucho tiempo adentro de la casa, como 50 minutos”.

Continuó narrando que “los chicos vieron todo durante todo el tiempo del asalto, estuvieron atados pero observaron cómo me golpeaban y me amenazaban con sus armas”.

El grupo que atacó a la familia contó con el tiempo necesario como para dar vuelta la casa y romper muchas cosas en busca del inexistente dinero que pretendían llevarse. “No sé si tenían algún dato o no, pero a mí ni me conocían y en ningún momento hablaron de lo que fue mi profesión como arquero. Después, cuando empezaron a ver camisetas y cosas del fútbol tuvieron algún indicio, pero no sabían quién era”.

Según lo que la policía pudo reconstruir con lo declarado por las víctimas se trataría de una banda integrada como mínimo por cinco personas, aunque al damnificado le pareció en algún momento escuchar más voces.

Atados

Actuando a cara descubierta y apuntando con sus armas pedían que no fueran observados y que el grupo familiar, al que ataron de pies y manos, permaneciera boca abajo. “En un momento nos encerraron en el baño, mientras ellos terminaron de buscar qué llevarse”.

Lo robado asciende a cerca de 10 mil pesos “entre los ahorros que tenía mi hijo y una plata que tenía para comprar unos materiales para el trabajo”. Además se alzaron con muchos elementos de electrónica como todos los celulares, cámaras digitales, computadoras, además de anillos, alhajas, perfumes importados y mucha ropa. “Le había regalado un teléfono nuevo a mi señora y le duró un día”, comentó el exarquero.

“No queremos tomar
decisiones apresuradas”

En el mes de diciembre finaliza el contrato de alquiler de la casa donde se hospeda desde hace un tiempo Bertoya y su familia. Por una cuestión contractual se estaba analizando si cambiar de casa o permanecer, pero lo acontecido podría desencadenar el alejamiento de Tandil.

Al respecto señaló que “estamos muy golpeados, la verdad que hoy por hoy en Argentina no hay un lugar que te asegure que estas cosas no sucedan. Teníamos la idea de seguir viviendo acá, ahora está todo muy caliente, muy sobre el hecho y por ahí no queremos tomar decisiones apresuradas. No es una cuestión de un día para el otro, pero obviamente nos vamos a mover y veremos cómo acomodamos todo lo que es laboral”.

Cuando los delincuentes se fueron la casa permaneció en silencio por varios minutos, hasta que por el ventiluz del baño comenzaron a pedir ayuda. Los gritos en medio de la zona de La Elena fueron percibidos por un vecino, quien alertó al grupo de whatsapp, en donde interactúan cuando ven movimientos sospechosos de desconocidos, y casi de inmediato salieron de sus hogares a brindar ayuda.

Se dio aviso a la policía, que al llegar ingresó al terreno de la propiedad junto a vecinos. Como todas las aberturas estaban cerradas, se tuvo que pedir autorización a la titular de la casa para romper una puerta y poder socorrer a la familia.

“Como transita poca gente por este lugar empezamos a gritar junto con mi señora por el ventiluz del baño, hasta que los vecinos nos escucharon y se vinieron” dijo Bertoya, para luego añadir: “La noche fue complicada después de lo que padecimos. A la nena tuvimos gente que se la llevó un buen rato para que no siga estando en el lugar del hecho. Después nos acostamos todos juntos y tratamos de dormir algo, mientras afuera quedó un móvil de la policía de guardia”.

Este nuevo asalto volvió a ocurrir a escasos días del perpetrado en el domicilio del transportista Daniel Bayala. Mientras desde las esferas policiales se hace un esfuerzo por sostener que las estadísticas indican que los robos están dentro de los parámetros normales, la inseguridad crece en Tandil a partir de sucesos de extrema violencia.

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