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Baliño: “Me relajé y empecé a disfrutar”

El tandilense Jorge Ignacio Baliño viene de días que lo tuvieron ajetreado. El miércoles pasado estuvo como cuarto árbitro en Independiente Santa Fe de Colombia vs. Internacional de Brasil, por cuartos de final de la Copa Libertadores de América. Dos días después dirigió Gimnasia y Esgrima La Plata vs. Quilmes, y al siguiente domingo volvió a cumplir funciones al borde de la cancha en el clásico Racing Club vs. Independiente. Lo propio había hecho en el Boca Juniors vs. River Plate del torneo de Primera División, el primero de los tres duelos de mayo entre los tradicionales rivales.

Con 35 años de edad y próximo a cumplir una década como árbitro de AFA, “Nacho” se refirió a diversos temas vinculados con su tarea.

-¿Fue especial haber ido como cuarto árbitro a Colombia? Era tu primera vez como internacional fuera del país y además con la terna que representó al arbitraje argentino en el Mundial 2014.

-No sé si distinta, pero con algo nuevo como el viaje y alguna cuestión administrativa, con reuniones previas al partido, de coordinación y seguridad. Además lo compartí con Pitana, Maidana y Belatti, que estuvieron en el Mundial pasado y que irán a la Copa América de Chile.

-¿Te modificó el hecho de ser internacional?

-Siempre se dice que los internacionales son los espejos de los demás. En realidad, la exigencia es para todos igual, al menos en Argentina.

-¿Te sentís más observado?

-No. Trato de llevarlo de manera natural. No es mi intención ponerme una mochila que me haga tropezar. Pretendo seguir siendo el mismo y dirigir de la misma manera. Uno siempre trata de estar preparado de la mejor forma.

-¿Apuntás a la parte física o a la planificación de los partidos?

-Las dos cosas son importantes. Estar bien físicamente es fundamental, por el ritmo que tienen los partidos. Y también se hace una planificación, saber cómo viene cada equipo en la tabla, que estilo tiene, qué jugador puede ser conflictivo, sin prejuzgar pero estando atento a eso.

-Además, se abrió el abanico. Hoy podés dirigir hasta cincuenta y dos equipos, los que hay en las dos categorías principales.

-Es verdad, pero por lo general nos conocemos todos. Algunos equipos varían nombres, pero mayormente se sabe cómo juegan. Y hablar con los compañeros también ayuda.

-¿Tu posibilidad de ser árbitro principal como internacional llegará en la próxima Copa Sudamericana?

-Sinceramente, no me puse una meta. Obviamente que quiero y espero, pero será cuando deba ser. Cuando más tenía en la cabeza ser internacional, no se dio. Y cuando me relajé y empecé a disfrutar de lo que estaba haciendo, llegó el premio. Sigo entrenando como siempre y ya llegará.

-¿Lo tomabas de la misma manera cuando empezaste?

-Cuando empecé en Tandil, ni siquiera tenía claro el camino para llegar a AFA. Al terminar el curso nacional, empecé a plantearme la posibilidad de dirigir.

-¿Ahora te encuentra en tu mejor momento?

-Sí, eso creo. Estoy bien mentalmente, físicamente, con experiencia de partidos jugados, de situaciones vividas. Eso me hace sentir más fuerte y más seguro para tomar decisiones.

-¿La evolución pasa por la experiencia?

-Más que nada, sí. En lo físico siempre fui responsable y llevo años trabajando con el mismo profe, Daniel Lingor, que hace un gran laburo. La madurez pasó más por la experiencia adquirida. En lo que más he crecido es en la serenidad. Antes lo vivía más tensionado y me han dicho que ese cambio se notó hasta en mi cara. De estar con el ceño fruncido pasé a disfrutarlo de otra manera, permitiéndome diálogos más fluidos con los jugadores.

-¿Esa experiencia te lleva a estar mejor ubicado en la cancha?

-Eso es fundamental, la perspectiva del árbitro es propia de cada uno. Me pasó este año en Unión-Vélez, un codazo violento (de Enrique Triverio a Fabián Cubero), y está la foto en la que parece que estoy viendo la acción de frente. Pero en realidad estaba mirando hacia el costado, a las otras parejas.

Después, se trata de tener el mejor ángulo para observar la jugada de manera amplia. También hay partidos muy dinámicos, que exigen otras cosas.

-Justamente venís de uno de ellos, Gimnasia 3-Quilmes 2.

-Fue ida y vuelta, Quilmes con uno menos siguió atacando siempre. La cuestión fue el penal de Barsottini a Bieler. Viéndolo por televisión, sigo convencido de que hubo falta, porque veo el agarrón y como se tira encima para que el rival no llegue a la pelota.

-¿Te reclamó mucho “Pucho”, que también es tandilense?

-Se enojó con la amonestación y más con la expulsión, pero son cosas del juego. Yo respeto su trabajo y él respeta el mío, está todo bien.

-¿Escuchás las críticas periodísticas o preferís abstraerte?

-Sí. Me interesan cuando son constructivas y dedicadas solamente a lo futbolístico. De todos modos, al terminar un partido, uno sabe si se equivocó o acertó.

A Junín

Jorge Ignacio Baliño arbitrará el partido entre Sarmiento de Junín y Argentinos Juniors, el sábado desde las 17.10, por la 14ta. fecha del torneo de Primera División.

 

“En Tandil he tenido que

esquivar un par de piñas”

 

-¿Hay una diferencia abismal entre dirigir niveles amateurs y profesionales?

-La diferencia mayor pasa por lo físico y lo técnico. Después, son las mismas reglas para todos. En cada categoría que se va subiendo, lo que más cambia es el ritmo de juego.

-¿En el comportamiento de los jugadores también varía?

-Y, en lo amateur está más el riesgo de que el árbitro pueda sufrir un golpe o una agresión.

-¿Te pasó de tener alguna situación complicada cuando dirigías acá?

-En Tandil he tenido que esquivar un par de piñas (risas). Por suerte tenía cintura y nunca las recibí.

-¿Te imaginás en un futuro estar vinculado nuevamente al fútbol de Tandil?

-Sí, es algo que me gustaría. De hecho trato de darles una mano a los chicos cuando lo necesitan. Me entreno con ellos lunes y miércoles; estamos siempre en contacto y a veces me consultan cómo hubiera resuelto determinada situación del juego.

-En tus inicios, ¿a quienes tenías para consultar de esa manera?

-En ese momento estaban Beto Novelli, Roberto Blanco, Jorge Villar, Mario Tagarro que era el instructor… Y Bertucci que era un personaje, pero andaba tanto en la calle que aplicaba ese conocimiento en los partidos.

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