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Cada vez más emprendedores se suman al trabajo autogestionado y crecen los desafíos para el sector

Ayer el Centro Cultural Universitario volvió a vestirse de fiesta en el marco de una nueva edición de las tan clásicas ferias que organiza la Mesa de la Economía Social y Solidaria de Tandil desde 2011. Los organizadores aseguraron que cada vez son más los emprendedores que participan y la actividad sigue creciendo en la ciudad. Por lo tanto, admitieron que el mayor desafío para el sector es volver a movilizar el proyecto de ordenanza para su promoción y desarrollo.

Esta vez la propuesta arrancó a las 10 y finalizó a las 22. Contó con la participación de aproximadamente 150 productores de Tandil y la región, quienes desplegaron y comercializaron sus atractivos productos: textiles; tejidos; creaciones en cerámica y vitrofusión; artículos de marroquinería; cuchillería y herrería; reciclados; piezas de arte y decoración; juguetes; velas, jabones artesanales; como así también alimentos; plantines de verduras y aromáticas.

Al igual que en ocasiones anteriores, la feria contó con un nutrido cronograma de actividades artísticas y culturales, espectáculos musicales y sorteos. Fue una buena oportunidad para que la población conozca los productos provenientes del sector y al mismo tiempo apoye a los emprendimientos y el trabajo autogestionado local.

 

Oportunidad de comercialización

En el marco de la recorrida por el lugar, El Eco de Tandil dialogó con Rocío Toledo, Lorena Calvo y Mariano Larrondo, integrantes de la Mesa de la Economía Social y Solidaria.

En principio, Larrondo celebró el acompañamiento de la población, al igual que en cada edición que realizan. Contó que en esta ocasión participaron alrededor de 150 emprendimientos de la ciudad, de distintos rubros, que van desde la herrería hasta plantas, alimentos, decoración, entre otras cosas.

Remarcó luego que las ferias son “una buena oportunidad de comercialización” de los emprendedores, principalmente porque muchos de ellos no tienen hoy acceso a otros canales de comercialización más clásicos y, a su vez, para que el consumidor pueda conocer sus productos. “Aquí no hay intermediarios”, subrayó.

Recordó además que la propuesta es organizada por los propios emprendedores y la Universidad, y no se cobra canon de ningún tipo. “Lo único que sí solicitamos es la colaboración en la organización”, explicó.

 

El crecimiento de la actividad

Por su parte, Rocío Toledo afirmó que en este último tiempo han notado un visible crecimiento de la demanda de los emprendedores que desean participar de la feria.

“Ha crecido bastante, pero también es por el momento que estamos pasando hoy y hay cada vez más gente emprendedora. Y acá son todos bienvenidos”, manifestó.

En tal sentido, Larrondo señaló que lo que siempre sucede es que en los momentos de contracción económica, la familia frente a la falta de oportunidades y de trabajo, lo primero que pone en juego son sus habilidades y conocimientos, y afirmó que es por esa razón que también crece la cantidad de emprendimientos.

Particularmente, develó que “lo que está sucediendo mucho es lo que tiene que ver con los alimentos, iniciativas de emprendedores que trabajan con alimentos, que sí han crecido muchísimo más que el resto de los rubros. Lo que pasa es que nosotros en la feria solo podemos darle lugar a los que tienen habilitación bromatológica del Municipio”.

En consecuencia, planteó que “eso es una problemática que desde la Mesa estamos intentando buscarle una salida en conjunto con todos los organismos del Estado ya sea el Municipio, como los distintos ministerios y la Universidad que participa”.

 

Los principales desafíos futuros

Por último, Lorena Calvo admitió que el desafío mayor para el sector es “volver a movilizar el proyecto de ordenanza -que fue presentado en su momento- junto al resto de las organizaciones porque también nos encontramos particularmente en esta feria con un gran número de nuevos emprendedores que necesitan que el contexto social los acompañe y para ello es muy necesaria la ordenanza”.

Larrondo coincidió en subrayar que, ante el crecimiento del número de familias en Tandil que viven de su trabajo autogestionado “el Estado debe tener alguna figura que los contemple, les dé derechos, garantías y seguridad en lo que hacen, y sobre todo reconocimiento también porque es una forma de legitimar el trabajo”.

 

“La unión del sector”

Ante estos desafíos, remarcó al cierre que vienen trabajando de manera articulada con otras organizaciones en la ciudad como la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), la Feria Verde o la del Centro Cultural La Compañía.

“Con todas ellas venimos trabajando en niveles cada vez mayores de integración y, principalmente, sabiendo que cada organización por separado es difícil que pueda lograr soluciones. Entonces, como todos trabajamos para que los emprendimientos de la economía social y las familias que viven de su trabajo cada vez estén mejor y que tengan más oportunidades, creemos también que la unión en el sector y pensar en conjunto las posibles soluciones y en las problemáticas es un desafío que hoy en día también tenemos en la ciudad”.

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