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Carta al Intendente

Señor Director:

Me dirijo hoy a Ud tras haber enviado cartas al Intendente de Tandil, miembros del Gabinete del Municipio, a integrantes del Concejo Deliberante, y luego de haber utilizado también las redes sociales. Nada ha surtido efecto. Nadie me respondió y nadie me convocó.

Quiero dejar mi parecer de lo que le ocurre a Tandil, “Ciudad Soñada”

1) Inseguridad

Estamos sufriendo casos de todos los tipos y formas (no es novedad), pero se está complicando de tal forma que comienzo a temer, ya sea porque mi familia sufra algún hecho de violencia, un asalto, una violación…; lo que está sucediendo a diario asusta, preocupa; realmente tengo temor por mis nietas. Me da miedo que salgan solas. Las vamos a buscar al colegio, las llevamos a sus actividades particulares. Y aclaro que no me molesta hacerlo. Lo que me molesta es el temor.

Los asaltos domiciliarios (ya sufrí dos), las entraderas, con un grado de violencia típico de personas drogadas, alcoholizadas, y, la mayoría lastimando a ancianos.

Y de todos los casos casi pocos, o, ninguno, esclarecidos. Como el tema de la niña violada salvajemente que no quiere seguir viviendo.

Ancianos que han perdido las ganas de vivir sus últimos años, temiendo que los vuelvan a ultrajar, golpear, maltratar. Y ancianos muertos por hechos de violencia.

2) Calles y veredas

Calles destruidas, aquí como viejo analista me detengo. Las calles de Tandil, la mayoría, estaban preparadas para el sulky, el charré, la golondrina, el Ford T, el Ford A, el Bedford, la Rastrojera, pero Señor Intendente, Tandil se está hundiendo, los vehículos que circulan por todo el pueblo miles, si no me equivoco, pero lo peor… la cantidad de camiones gigantes, los semi de transporte de productos alimenticios de las cadenas de mercados , de empresas locales de bebidas y alimentos, transporte de autopartes, automotores; encima ahora se suman las gigantes mezcladoras de cemento, que aparte ocupan la vereda y parte de la calle, siendo un peligro para el peatón, que debe caminar entre los autos que circulan. Y no solo en zonas alejadas, también en zonas urbanas, también dentro de las cuatro avenidas. Vemos camiones circulando por el centro y por los paseos turísticos cuando creo, por los carteles, que está prohibido.

Es tragicómico ver a los municipales (comúnmente así nombrados) con un viejo camión volcador, tapando pozos con brea caliente, dos o tres golpes de pisón y … por unos días solucionado.

Por allí leí, o me contaron, que somos una de las ciudades con mayor cantidad de kilómetros de sendas peatonales. Me parece fantástico, yo las uso, antes corría por la banquina. Pero, ¿no convendría, Señor Intendente, arreglar más veredas, veredas destruidas ya sea por las raíces de los árboles o por la mala terminación de las distintas empresas que una rompe y arregla, viene otra y hace lo mismo? Veredas céntricas destruidas, con baldosas flojas que los frentistas lavan con abundante agua (algunos), y uno las pisa, y el chorro le llega hasta la rodilla. Y cuando esquiva las flojas se encuentra con una terrible bosta de perro, que todo esto lo lleva a uno a ensayar pasos de ballet. Perros de la calle, y, perros de seres humanos con un grado de falta de respeto muy elevado.

3) Invasión

Desde hace unos años hemos sido invadidos por malabaristas frustrados, con o sin nada de higiene, borrachos, drogados que lo hacen en el lugar de trabajo (casualmente los vi orinando detrás de un árbol en Avellaneda y Bolívar, sobre una pared donde tiene el arsenal de tetrabrik, cervezas, el porro es el Chester, son agresivos, cuando uno pasa caminado su pedido es: “Dame plata pa morfar”, tengo 65 años). Y estos personajes me piden a mí y a muchas personas mayores, cuando no deben tener más de 35/40 años. Un amigo me dijo: “¿no le sacaste foto para denunciarlo?” Ni loco, a ver si encima me muelen a palos. Y ahora lo peor, en la vereda de la farmacia de enfrente un pibe y una piba jugando con sus telefonitos, mientras una señora mayor ensayaba “pasito pa delante, pasito para atrás” tratando de cruzar la avenida. Los pibes que no veían a los muchachos molestando a la gente, que no vieron a la señora bailarina, estaban uniformados de azul. Sí, Señor Intendente, su nueva seguridad. Quisiera saber qué función cumplen, aparte de caminar todo el día, ser muy educados, muy prolijos. Pueden accionar, o ¿solo comunicar?
Estos personajes siniestros (los malabaristas y limpia vidrios) están por todos los semáforos de Tandil, creo que Usted los ha visto. Y lo peor de todo esto, que no son de Tandil, han sido echados de ciudades vecinas, sobre todo de Mar del Plata. Hay un personaje que opera en las cuatro avenidas, que dicho como una gracia, por sus compañeritos de la esquina es un ex convicto de Batán, es un personaje que se tira sobre el capot de cada coche pidiendo plata.

Cuarto y último

En la zona de la cancha del Club Gimnasia, llevamos varias inundaciones, en los últimos noventa días, dos: feroces las muchachas, la primera 280 mm. Aspera, nos inundamos mal. La segunda, 120 mm: nos inundamos peor. Luego de visitas a Vialidad e Hidráulica, formar junta vecinal, presentar notas, llegaron las máquinas, cavaron el puente (hasta hoy cavado), confeccionaron un zanjeo, creo que algo aliviará. Pero vivimos con temor, y ahora el temor es en todo Tandil, se colapsó la ciudad, fallaron los sistemas de los diques de Tandil, pero fue en muchos puntos de Tandil , algo que históricamente no ocurría, y, si vuelve a caer una lluvia de muchos milímetros, en pocas o muchas horas, ¿volverá a ocurrir?

O sea, Señor Intendente, “Don Miguel Lunghi”, ¿no le parece a usted que su “Tandil Soñado” es soñado para el turismo, y se está volviendo preocupante y de mal vivir para los locales?

PD: No tengo líderes políticos, no soy opositor; mi último líder fue Raúl Alfonsín y en Tandil, Américo Reinoso, sin olvidar a Don Juan Carlos Pugliese.

Y si precisan más datos, no duden en pedírmelos.

Disculpen si los molesté

Horacio Alberto Simón
DNI 10.101.838

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El rumbo del gobierno ante
los problemas del país

Señor Director:

Comparto la opinión de conocidos economistas sobre que es necesario reducir el tamaño colosal de los gastos públicos para poder aliviar la situación social. De tal manera, se va a poder reducir la presión impositiva, el déficit fiscal y contener el endeudamiento estatal. Esto será realidad en la medida que nuestra sociedad destruida, acepte acompañar al gobierno.

No haber enfrentado este problema ha sido una de las principales causas del deterioro del PBI per cápita que hemos padecido desde el advenimiento de la democracia. Pero como la política es el arte de lo posible, pienso que no se le puede pedir al gobierno que tiene minoría parlamentaria y que ha recibido una bomba sin explotar de la anterior administración, que teme medidas drásticas sin anestesia para cumplimentar el deseable objetivo.

Este gobierno está haciendo un esfuerzo ímprobo para instaurar una democracia republicana en medio de múltiples acechanzas internas y externas. En el ámbito interno está siendo acosado por los partidarios de la democracia hegemónica que nos gobernó hasta fines del 2015, y que están tratando de torpedear por todos los medios su accionar. Sin dejar de reconocer que el gobierno de Macri tiene dos grandes problemas a resolver: la seguridad y la corrupción, si esto no tiene solución en un corto plazo, no vamos a tener país.

Externamente, dependemos principalmente de la recuperación de nuestro socio Brasil y de los cambios estructurales que derivan de una geopolítica en transición a un futuro incierto, en el que se enfrentan tendencias aperturistas con las nacionalistas. El camino emprendido por el gobierno depende del acierto con el que se diseñen y apliquen medidas de difícil pronóstico que puedan ser criticadas desde la ortodoxia. Pero los niveles de pobreza a los que hemos llegado hacen necesaria extremar las medidas para asegurar la contención social.

Convengamos que se cometió un grave error al haber quitado los aportes a los discapacitados. Antes se tendría que haber realizado un exhaustivo estudio de cada caso y después haber tomado las medidas correspondientes. De esta manera se correr el riesgo que la gente no le dé el voto. Hay que buscar programas para capacitar a los empleados subsidiados del sector estatal, ubicación en el sector privado que va a empezar a crecer. Estos programas deberán extenderse para la gente que pueda quedar sin empleo en el sector privado con motivo de la pérdida de competitividad de las industrias que los ocupen y con el advenimiento de la economía digital.

Enrique Aftalion
DNI 4.395.320

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