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Compromiso para abrir las calles cortadas por Kafka y La Serenísima

Ayer en horas de la mañana algunos referentes del barrio La Tandilera, delimitado por las calles Aeronáutica Argentina, Urquiza, Darragueira y San Francisco, se reunieron con el secretario de Obras Públicas Mario Civalleri y el jefe de Gabinete Marcos Nicolini por un petitorio que los vecinos presentaron hace tres semanas. Durante el encuentro recibieron respuestas a algunos de los reclamos.

En el petitorio, los frentistas exigían con carácter urgente la apertura de la calle Pasteur entre Casacuberta y Labardén interrumpida por la empresa La Serenísima, y de Independencia y San Francisco, interrumpidas por Kafka.

A su vez, solicitaron el saneamiento del tramo del arroyo Langueyú que va de Labardén hasta Chapaleofú ya que hay muchas viviendas linderas al curso de agua, a no más de 10 metros, que se inundan cuando llueve.

También exigieron la llegada del agua potable a los frentes de las viviendas de Pasteur entre Casacuberta y Muñiz, la urgente desratización y control periódico de plagas, nuevas luminarias, limpieza de terrenos baldíos, reparación y mantenimiento de las calles Ameghino e Independencia y Pasteur y San Francisco, ampliación de Casacuberta entre Aeronáutica Argentina  y Pasteur. El petitorio cuenta con la firma de 230 vecinos de la zona.

 

La respuesta

 

En la reunión que mantuvieron ayer los funcionarios se comprometieron a abrir la calle Pasteur, interrumpida por La Serenísima y de Independencia y San Francisco, interrumpidas por Kafka ya que las calles pertenecen a la Municipalidad, por lo cual las empresas deben ceder ese predio para que se concreten esas obras.

En tanto, van a avanzar con una ordenanza del Ejecutivo para cambiar las 56 luminarias del barrio.

En cuanto al arroyo asumieron el compromiso de continuar la limpieza en el tramo en que viven los vecinos.

 

Aislados

 

Los vecinos están a partir de ahora a la expectativa de que se cumpla este compromiso para solucionar las diversas problemáticas que los afectan hace años.

En diálogo con El Eco de Tandil, una de las vecinas, Delia Noemí Nievas, contó que “en Ameghino al 2068 donde vivo hay un terreno baldío donde hay ratas y tiran basura. Frente a la Tandilera también es un basural, en otras cuadras ocurre lo mismo. Hay muchos terrenos baldíos que nadie limpia”.

“Tengo humedad en mi casa en las dos habitaciones por las plantas del terreno baldío que nadie las va a sacar, es un desastre. Ya hice reclamos, vino Bromatología. Es una mugre, la nena de 14 años no quiere dormir sola porque los ratones bajan y suben por las paredes, están en el entretecho”, explicó.

En tanto, Elvira Meléndez, indicó que frente a su casa también hay lotes baldíos y que “a veces prendo fuego porque es terrible la mugre que hay. Los vemos tirar la basura a plena luz del día. A la gente le molesta en el fondo de su casa y la tira en los baldíos”.

En cuanto a la falta de integración del barrio, aseguraron sentirse “aislados”.

Delia Noemí Nievas aseguró que “por las calles cortadas no se puede circular, hay que dar toda una vuelta para poder pasar por Kafka”.

A su turno, Mario Sánchez consideró que “uno de los problemas centrales es la apertura de la calle en sí para que se integre ese sector al resto de la barriada”.

“Estamos desarticulados como barrio, son cuatro manzanas de este sector, cuatro del otro sector y del otro lado del zanjón hay otras cuatro o seis manzanas más. No está integrada la barriada. Otro de los problemas gravísimos, a pesar de la gran demanda de tierras que hay en Tandil para construir, es la cantidad de terrenos ociosos, lo que hace que se acumule la basura y la mugre”, manifestó.

 

El arroyo

 

Con respecto al arroyo, Mario Sánchez expuso que “este sector es la parte más crítica. Por convenio en esta etapa la limpieza del arroyo no va a llegar, el tema es que queda en el aire la peor parte”.

María Isabel Albarracín explicó que vive en la calle Urquiza, justo en el borde del arroyo y tiene grandes inconvenientes porque se le inunda la casa cuando llueve.

“Mi marido tuvo que hacer una valla para que no nos entre el agua pero la última vez que llovió entró un metro dentro de la casa, y a los otros vecinos también. Mi papá hizo todo un paredón también delante de su vivienda y otra chica tuvo que levantar la casa porque se le inundaba”, afirmó.

Y recordó que ya hace seis o siete años que vienen manifestando este reclamo. “Levantamos firmas, vinieron, miraron pero nunca hicieron nada. Hasta el año pasado no pasaba el basurero, tuvimos que juntar firmas porque decían que esa calle no estaba abierta y veíamos la gente que iba con bolsas de basura, las tiraba al arroyo, y después los perjudicados éramos nosotros”.

 

“No existimos”

 

“Los vecinos de esta zona no existimos, parece que somos indios”, agregó Elvira Meléndez.

Por su lado, Carlos Roberto Pedrueza contó que “la primera etapa de limpieza del arroyo era de la Ruta 226 al Molino, y resulta que hicieron un primer tramo de la 226 hasta Labardén, después empezaron de Circunvalación hasta Chapaleofú, pero de Labardén hasta Chapaleofú no se tocó nada”.

“Ahora se inician las obras desde la Ruta 30, pero hay que verificar el trabajo que vienen realizando porque no es sólo la limpieza del fondo del arroyo como hicieron la última vez, hay que ir eliminando curvas, ensanchar un metro o metro y medio el arroyo entonces el caudal desciende”, opinó.

A su vez, el vecino cuestionó el modo en que realizaron el puente ubicado en la calle Darragueira, sobre el arroyo.  “Está mal hecho porque se tendría que haber realizado al mínimo de tres bocas, porque tenemos dos que vienen del entubamiento del Arroyo del Fuerte, dos del Arroyo Blanco que se van a unir detrás de la curtiembre, entonces son cuatro bocas que van a desembocar a una sola. Por lo tanto, queda un embudo, eso va a provocar un dique de contención y se va a seguir rebalsando siempre”.

“Si van a hacer el trabajo, por lo menos que lo desarrollen bien”, concluyó.

 

La idea es limpiar todo el arroyo pero se lleva adelante por tramos

Días atrás los vecinos mantuvieron una reunión con la jefa de la región V de la dirección de Hidráulica de la Provincia Susana Laborde, quien tomó conocimiento de la situación y recorrió la zona. En diálogo con El Eco de Tandil, manifestó su buena predisposición para continuar con el saneamiento del resto del arroyo cuando se finalice el tramo actual, pero aclaró que el Municipio debe solicitar con tiempo las máquinas.

Los vecinos solicitaron que se siga con la limpieza desde donde se está haciendo hacia la ruta. En ese sentido, le explicaron a los frentistas que el hecho de que no hayan comenzado la limpieza desde ese sector, no quiere decir que no vaya a concretarse el saneamiento allí también.

“Lo que pasa es que sí o sí hay que empezar aguas abajo.  La etapa que se está concretando ahora es de unos seis kilómetros y está como a tres kilómetros del sector del conflicto donde estuvimos el otro día. Seguramente vamos a seguir aguas arriba. Esa es la intención, lo que pasa es que son convenios que se hacen con el Municipio y es quien debe solicitar continuar, la idea es limpiar todo el arroyo”, adelantó.

En tanto, indicó que “todavía nos faltan tres meses de convenio de obra. Las otras etapas se deberían solicitar dentro de un mes para hacer todo el trámite para que la máquina no se tenga que ir, porque si no la tengo que trasladar a otro lugar, y volverá cuando se autorice la nueva etapa”.

“El Municipio debe solicitar la continuidad del convenio. Todos los convenios tienen etapas máximas de ocho meses, cuando falta un mes o dos para su vencimiento se inicia el trámite del otro convenio. La continuidad es muy importante, hay muchos vecinos viviendo prácticamente al lado del arroyo”, remarcó.

En cuanto a las obras que están concretando actualmente, consideró que “avanzan bien, lo que pasa es que estas máquinas son bastante lentas, trabajan por arrastre y, además, son equipos antiguos. No hay más equipos para hacer este tipo de obras en la Argentina y hay que mantener éstos, porque son equipos de plumas muy largas, que permiten justamente la limpieza de arroyos anchos. Las retroexcavadoras no alcanzan a hacerlo”.

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