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Con algunas críticas, desde La Tribu apuntan a un abordaje integral de la problemática con menores

En una entrevista con El Eco de Tandil el coordinador general del Centro de Referencia La Tribu, Fabio Labriola, y las coordinadoras técnica y educativa, Silvana Cetrone y Rocío Wilverht respectivamente, brindaron detalles de la iniciativa que apunta a la construcción de un domo como un salón de usos múltiples que posibilitará la generación de nuevos espacios, abiertos a la comunidad.

Además aportaron su mirada en torno a la problemática con los menores, debate que comenzó a formar parte de la agenda local luego de la marcha que el lunes 3 de octubre protagonizó un grupo de padres.

En la oportunidad, cerca de un centenar de vecinos alzó su voz y reclamó acciones a la máxima autoridad de la ciudad, el intendente Miguel Lunghi, ante los delitos que involucran a menores.

En la actualidad el Centro de Referencia La Tribu trabaja con una población de 60 niños, niñas y adolescentes que concurren a talleres y espacios educativos, recreativos, deportivos y/o artísticos de manera regular y con un gran nivel de pertenencia al proyecto.

En el desarrollo de la propuesta, los jóvenes intervienen en la planificación de las actividades y administración de la organización. “La intención es generar espacios donde el chico tenga ganas de participar”, destacó, lo cual genera “otro resultado” en el mediano y largo plazo.

Desde su perspectiva Labriola valoró que con esta modalidad, que atiende a los intereses de los jóvenes, “se logra otra devolución y dinámica, ya que también sienten el espacio como propio”.

La Tribu, que lleva su nombre por sus inicios debajo de la tribuna del Hipódromo, es un programa perteneciente a la asociación civil Campamentos Educativos “Padre José Koltun”, y actualmente mantiene un convenio con el organismo de Niñez y Adolescencia de la Provincia de Buenos Aires y con la Dirección de Niñez del Municipio.

“No hay una
respuesta sólida”

Al adentrarse en aspectos vinculados a la problemática, Labriola citó la Ley Nacional 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes para graficar que “cuando hay un pibe con problemas de drogadicción o alcoholismo, uno ve que quedó fuera del sistema hace tiempo, con sus lazos vinculares rotos por problemas familiares, viene rebotando durante muchos años. Y cuando llega a nosotros está muy complicado y abollado como para que nos crea, como para que tenga ganas de hacer un taller”.

“No hay una respuesta sólida porque la Ley de Niñez atraviesa otros derechos que no se cumplen, como el derecho a la vivienda, a la educación. Si queremos trabajar solo con el síntoma, vamos a estar tratando de tapar con un dedo como si fueran los agujeritos de un colador”, precisó.

Una problemática
estructural

En la misma línea se pronunció Wilverht al señalar que “pedir más seguridad, entendiendo eso como las fuerzas de seguridad que lejos están de protegernos, es tapar una herida con curitas cuando sabemos que es una problemática estructural bien de fondo”.

“Hay situaciones y problemáticas estructurales que no se solucionan de un día para el otro pero que jamás se van a solucionar poniendo parches sino que hay que ir a las cuestiones de fondo, que son garantizar derechos básicos como el derecho a la vida, a la educación, a una vivienda digna, para después prevenir estas situaciones que surgen ante las necesidades”, planteó la coordinadora educativa de la organización, que advirtió que “se acota mucho el problema, se lo reduce a una situación de desesperación, donde la gente no puede analizar de fondo el tema”.

En esa línea, Labriola entendió la reacción de los vecinos que resultaron víctimas de hechos delictivos al señalar que “nadie está ajeno a esta situación y lo vemos”.

De todos modos, marcó que “muchos piden cambiar las leyes, pero muchas de las que se han sancionado con un interés progresista, de poder atender a los derechos, no se han cumplido”. Es decir que “lo que habría que reclamar es la ejecución de las leyes” para que se cumplan con los derechos que “no se vienen cubriendo desde antes”.

“Ese pibe hace años que viene pasando un montón de cuestiones, su familia también y lo único con lo que se llega desde el Gobierno es con un bolso de mercadería, una garrafa o alguna ayuda; pero no se ha logrado transformar esas realidades”, ejemplificó el coordinador general, que se mostró a favor de proponer programas que apunten a la autogestión y a la capacitación, basados en fortalecer el vínculo, “respetando al otro, reconociendo su realidad”.

Las consecuencias

Por otro lado, si bien coincidió en el planteo de establecer un mecanismo para garantizar un abordaje integral ante casos de jóvenes que delinquen tal cual refirió el secretario de Protección Ciudadana Atilio Della Maggiora, cuestionó que “hace trece años que el Municipio viene gobernando y en lo personal noto que cuando se plantean algunas cuestiones como que no hay ganas de atenderlas”.

“Es el resultado de muchas cuestiones, de no haberlas abordado en su momento, de falta de recursos”, insistió y a modo de ejemplo recordó que a través de la Banca XXI solicitaron hace años que se impulse la creación de un área de Niñez dentro de la estructura de gobierno, decisión que se tomó tres años después.

“Igualmente siempre estamos a disposición y nos interesa aportar y sumar desde algún lado. En eso nos reciclamos y renovamos porque somos parte de la comunidad y lo que hagamos sabemos que nos beneficiará a todos”, remarcó Labriola.

Reconocimiento
al trabajo

En otro pasaje de la entrevista con este Diario, la coordinadora técnica, Silvana Cetrone, hizo referencia a las limitaciones al reconocer que “uno no llega a trabajar con la cantidad de chicos que uno quisiera”, frente a una situación atravesada por diversas razones.

Y a su turno, Wilverht resaltó que “siempre hemos trabajado desde la promoción y prevención, generando espacios de encuentros; pero sí creemos que ha habido falta de espacios o de recursos para trabajar y ofrecerle a esos chicos, que hoy vemos mucho más desprotegidos que antes, opciones”.

Agregó que desde La Tribu “venimos proponiéndonos otra modalidad de trabajo, acercándonos y rompiendo con el adentro de cada organización”, pero “eso siempre se ve limitado en los recursos, no solo materiales sino también humanos, que puedan trabajar dignamente”.

Desde su perspectiva, y con más de una década de trabajo social, Labriola planteó que existe un “desgaste” en las personas que cumplen con este tipo de tareas a lo que se suma “una frustración porque el Gobierno no supo o no quiere escuchar algunas cuestiones, que hoy están explotando”.

“Hubo una construcción del trabajador de niñez a través de las organizaciones, pero no hubo un reconocimiento de parte del Estado municipal principalmente respecto a esto”, cuestionó.

Para ejemplificar, citó que la necesidad de contar con una Dirección de Niñez era una demanda de larga data de las instituciones que integran el Foro de la Niñez y la estructura fue creada por el Intendente para su cuarto mandato al frente del Ejecutivo local.

Y si bien destacó la experiencia de quien fue designada en el área, Virginia Ramírez, expresó que “nos damos cuenta de que no tiene los recursos para poder respondernos a nosotros o a otras organizaciones”. Entonces advirtió que “a esta altura sabemos que no hay mucho margen para ese tipo de egoísmo respecto a los recursos”.

“Siempre intentamos, somos optimistas y creemos que se puede trabajar de otra manera, pero un paso muy importante que no hace el Gobierno municipal, provincial ni nacional es reconocer a los trabajadores de niñez como lo que son”, demandó Labriola.

En definitiva, y a modo de diagnóstico de la situación, remarcó que “el posicionamiento, la identidad como trabajador frente a los pibes es disminuido hoy en día; no tiene la misma capacidad que tiene otro actor gubernamental o no gubernamental frente a una problemática”.

En respuesta a una necesidad,
avanzarán con la construcción
de un salón de usos múltiples

Entre los diversos proyectos en marcha, se trabaja en una iniciativa denominada Domo Rosales VA, que apunta a la construcción de un salón de usos múltiples (SUM) en la sede propia.

La propuesta se ejecutará mediante un novedoso sistema de construcción que abaratará los costos pero además será sustentable y ecológico, ya que utilizará formas y materiales de máximo aprovechamiento espacial y energético.
La obra, que priorizará los encargos del uso social, educativo y comunitario, surgió en función de una necesidad de contar con un espacio para el desarrollo de los talleres y actividades.

A través de una campaña y de otras gestiones, se lograron los recursos que permitirán comenzar con la construcción de la base del futuro SUM, mientras se mantienen tratativas con empresas que quieran colaborar con la donación de madera. “Va bien encaminado”, dijo con expectativas.

Una necesidad

“Hace bastante que necesitamos generar espacios más grandes y un SUM era un tema pendiente hace más de siete años”, contextualizó Labriola sobre una iniciativa que se gestionó en otras oportunidades ante reparticiones provinciales y nacionales “y no se venía dando”.

Mientras los costos de la obra alejaban cada vez más posibilidades, tomó contacto con un arquitecto de Bariloche, especializado en este tipo de construcciones alternativas.

En este caso, el domo se edificará sobre cimientos tradicionales, mientras que la estructura se realizará con maderas unidas por unos conectores metálicos, y el ensamblaje serán triángulos que se suman para conformar la forma deseada. “Y el valor es menos del diez por ciento de lo que nos salía una construcción tradicional”, destacó.

A la comunidad

Respecto a la necesidad con contar con este espacio, Silvana Cetrone detalló que, en función de la cantidad de chicos y chicas que se acercan y las actividades que se programan a diario, el lugar donde actualmente funciona La Tribu, en calle Rosales al 2100, en Villa Aguirre, “se nos hace cada vez más chico”.

Esta circunstancia suele complicar el desarrollo de las propuestas planificadas para todo el año en la institución. A partir de allí se dio un nuevo impulso a esta iniciativa, que también estará destinada a la comunidad en general y al barrio en particular. “Que las familias también puedan hacer uso del espacio”, destacó.

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