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Delincuente tomó de rehén a una mujer en un comercio

Anoche en el kiosco ubicado en avenida Buzón 490 se produjo una violenta toma de rehén que finalizó una hora y cuarto después, tras la mediación que tuvo que llevar adelante la policía.

Todo se inició pasada las 21.30 cuando un solitario delincuente, identificado como José Alberto González, oriundo de Mendoza, ingresó al kiosco donde se encontraba trabajando, sola, Andrea Firpo.

Por cuestiones que la investigación trata de dilucidar, el maleante extrajo un arma blanca entre sus ropas, presuntamente con fines delictivos. El accionar fue observado por un vecino quien dio aviso al 101 Emergencias, desde donde personal acudió al lugar. El delincuente,  al percibir el movimiento policial, tomó a la mujer como rehén y la amenazó llevándose el cuchillo al cuello de la víctima.

De inmediato la cúpula policial llegó al lugar, con móviles de la comisaría Primera, Policía Local, GAD y una ambulancia del servicio de emergencia del Hospital Ramón Santamarina.

La escena se puso aún más crítica porque el hombre decidió recluirse en la parte posterior del comercio, siempre amenazando a la mujer, generando minutos de extrema zozobra.

 

Tensa espera

 

El policía Eduardo Quintela, vestido de civil, fue el encargado de entablar diálogo con el maleante, quien lo primero que exigió fue la presencia de medios periodísticos de la ciudad, para contar “su verdad” y tener garantías que nada le ocurriría.

Mariano Giménez, responsable de la Policía Local, fue quien organizó a los medios pidiendo que acercarán cámaras al lugar y hasta el móvil de EL ECO Multimedios para que el hombre tuviera las garantías que habían exigido, en pos de hacerle cambiar su actitud hostil hacia a la mujer.

Cuando los medios iban arribando al lugar, González pidió mayores garantías con la presencia de un fiscal, por lo que se apersonó en el lugar el doctor Damián Boren y el ayudante Alejandro Dalfonso.

Todo lo solicitado por el delincuente la policía lo había cumplido, pero nada parecía suficiente, al punto de que en un estado de irascibilidad total comenzó a golpear el machimbre del local, haciendo caso omiso al pedido que de manera insistente le hacía el comisario Quintela de salir y entregarse ya que nada le iba a pasar.

 

Llamado

 

La toma de rehén cautivó la atención no solo de los vecinos del lugar, sino también de muchas personas que estaban apostadas en la Terminal de Omnibus y que aún aguardan regresar a sus lugares de origen tras presenciar el recital brindado por el Indio Solari.

Desde el fondo del comercio, con la mujer tomada como rehén, pidió que llamaran a Mendoza para hablar con su madre. Fue así que Quintela diálogo vía celular con la progenitora, para que convenciera a su hijo que desistiera de su actitud. En ese momento el individuo abrazando por el cuello y apuntando con el cuchillo a la joven empleada, comenzó un diálogo con poco sustento de credibilidad ya que le manifestó a su madre, que le hablaba por el altavoz del celular, que “lo habían obligado a hacerlo porque no lo dejaban irse de Tandil”, para luego agregar que “se habían burlado al no permitirle irse en uno de los tantos micros que salieron”.

Quintela fue el principal interlocutor, realizando un paciente trabajo para que el ladrón al verse totalmente acorralado depusiera definitivamente su actitud, liberara a la mujer sana y salva y arrojara dentro del local el arma blanca, para así entregarse, con las manos en alto.

 

Crisis de nervios

 

Andrea Firpo vivió un momento sumamente delicado. Cuando pasó por el vidrio roto de la puerta, salió desesperada y fue socorrida por personal sanitario y trasladada en ambulancia por una enfermera y el Jefe de Emergencias Claudio Vulcano.

Derivada el Hospital Ramón Santamarina, la mujer sufrió una crisis nerviosa y tras ser atendida por los facultativos quedó internada en observación.

En otro sector del nosocomio público y con una guardia especial, también quedó internado el delincuente a quien se le practicaban anoche distintos estudios.

 

Justicia por mano propia

 

Muchas de las personas que vinieron al recital y estaban mirando lo que acontecía, al igual que familiares y vecinos, intentaron hacer justicia por mano propia. Ni bien González cruzó la puerta y fue atrapado por la policía, varios fueron los que se abalanzaron a golpear al delincuente, esgrimiendo que “ese no es un ricotero, sos un delincuente”. La policía tuvo que salir al cruce de la gente que quería agredir al aprehendido, mientras que era subido y retirado en un móvil policial.

Una vez arriba del móvil, los testigos circunstanciales aplaudieron la labor policíaca.

 

 

Eduardo Quintela, el mediador

 

El comisario Eduardo Quintela llevó adelante una negociación que tuvo un final feliz, tras un largo tiempo de negociación. En diálogo con los medios de prensa manifestó que “nos encontramos con una situación de una persona amenazando a una mujer con una arma blanca la que mantuvo como rehén durante más de una hora”.

Manifestó que “no sabemos bien que quería, nos pidió las cámaras, el fiscal, decía que no lo dejaron ir, que no tenía plata. Deliraba un poco, mencionando que se había hecho un operativo porque lo querían matar, estaba un poco ebrio o bajo los efectos de alguna sustancia”.

El uniformado quiso “agradecer a las cámaras que vinieron porque había que dar credibilidad de las palabras que uno decía a la persona que está tomando gente de rehén”.

En Tandil fue la primera vez que le tocó actuar en un hecho de estas características, recordando que tuvo algo similar en Ayacucho con una persona que se quería matar y también matar a alguien que tenía. “Tuvimos la suerte que depusiera la actitud”.

Sobre el episodio que le tocó ser uno de los protagonistas señaló que “con una persona desbordada puede ocurrir cualquier cosa”.

Por último también quiso destacar “la labor del doctor Dalfonso de la fiscalía y de Mariano Giménez (Policía Local), además del resto del personal que trabajó en el lugar y del servicio de Emergencias del Hospital”.

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