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Dreer, el que ataja todo en la mitad del mundo

Las nuevas generaciones santamarinistas tal vez se sorprendan al conocer su historia. Los hinchas más grandes recordarán con cierta nostalgia su paso por el club. Esteban Dreer tuvo en Tandil un escalón importante para su trayectoria, que lo impulsó a ser lo que es hoy: uno de los arqueros más destacados de Sudamérica.

El mendocino llegó a Santamarina en plena etapa de reconstrucción del club, que había sido devastado en la década del ’90. De la mano de Diego Puissant, vino a aportar lo suyo para el ciclo 2002/03, que incluyó la obtención del campeonato de la Liga Tandilense de Fútbol y la participación en el torneo Argentino B, donde Banfield de Mar del Plata lo eliminó en cuartos de final.

Dreer pertenecía a Arsenal de Sarandí, club al que volvió para empezar a destacarse. FBK Kaunas de Lituania, Deportivo Cuenca de Ecuador y Emelec de Ecuador fueron sus siguientes equipos, en una carrera en ascenso que lo llevó al seleccionado de ese país.

De descanso en Tandil, ciudad a la que está ligado por cuestiones familiares, dialogó con este Diario y demostró su ilusión por alcanzar su próximo gran objetivo: Rusia 2018.

-Ya varios años jugando en Ecuador. ¿Tenés una identificación con ese país?
-Sí, llegué en 2009, a Deportivo Cuenca, donde estuve casi tres años. Después, Emelec me compró nacionalizándome, para que no ocupara cupo de extranjero. Renové contrato hasta 2019, así que mi idea es quedarme ahí. Es un club serio y cumplidor.
-¿Nada que ver con la etapa que habías tenido en Lituania?
-Eso fue todo muy raro. El dueño de FBK Kaunas (N de la R: el banquero ruso Vladimir Romanov) tenía un club en Escocia y otro en Bielorrusia, y nos vino a buscar a mí, a Fernando Screpis y a un brasileño. Yo estaba en Arsenal y me quería ir, porque Gustavo Alfaro me tenía de suplente o de tercer arquero. Cuando empecé a entrenarme en Lituania, trajeron un arquero eslovaco. Estuve todo el año entrenando y sin jugar, aunque me cumplían en lo económico. Estaba por volverme y lo agarré al dueño del club, porque no aguantaba la situación. Me dijo que me bancaba a muerte, que me quedara seis meses más. Le hice caso y terminamos jugando Liga de Campeones y Copa de la UEFA.
-¿Al volver al país quedaste inactivo un tiempo?
-Volví creyendo que era jugador de Arsenal y ahí me enteré que ya había quedado libre seis meses antes. Mi representante de esa época no me había informado eso, porque le convenía seguir cobrando el préstamo. Ahí fui a entrenar con los jugadores libres, con «Coqui» Raffo. Empecé a conocer al «Turco» Husain, a «Chiche» Soñora, Julián Kmet. Toda gente de fútbol que me ayudaba, me decían que no podía ser que estuviera sin equipo.
Ahí jugamos un amistoso y estaba la gente de Deportivo Cuenca, que estaba haciendo pretemporada en Argentina y el técnico era Guillermo Duró. No buscaban arquero, pero me vieron y me quisieron llevar. Me explicaron que no tenían plata y les dije la verdad: yo quería jugar, iba «regalado». El equipo estaba peleando el descenso y terminamos perdiendo la final con Deportivo Quito, una campaña espectacular.
-¿Al nacionalizarte para ir a Emelec también pensabas en la convocatoria a la selección?
-Cuando estaba en Cuenca, les decía a mis compañeros que yo iba a atajar en la selección. Me imaginé que la oportunidad me iba a llegar antes. Siempre se dijo que no querían jugadores extranjeros, pero la verdad que me recibieron de la mejor manera. Me llevo de forma excelente con todos, con Antonio Valencia, con Felipe Caicedo hablo todos los días.
-¿Tienen un potencial de jugadores muy alto?
-Terrible. El jugador ecuatoriano está al mejor nivel en Sudamérica. Tienen técnica, velocidad y potencia. Lo que les falta es la mentalidad del argentino, el uruguayo o el brasileño. Por eso no hay muchos ecuatorianos que se destaquen a nivel internacional.
-¿Te valoran mucho el juego con los pies?
-Sí, siempre me gustó jugar de marcador central y eso se nota. En la selección, los marcadores centrales me destacan eso, que trato de respaldarlos jugando con los pies.
-Uno de esos marcadores es Arturo Mina, que llegó a River pisando fuerte y después tuvo actuaciones bajas. ¿Cómo evaluás esa situación?
-Era sabido que podía pasar eso. El fútbol argentino se vive de otra forma. Es un país con profesionalismo puro y mucha competencia. Si un jugador afloja, tiene varios detrás suyo para ocupar el lugar. En Ecuador, eso no pasa. Los jugadores tienen mayor permanencia en los equipos, justamente por la falta de una competencia fuerte.
-Sin embargo, han armado un seleccionado fuerte. ¿Te imaginás en Rusia?
-Es un objetivo que tengo. Se definirá todo este año, pero estamos bien encaminados.
-La última fecha será frente a Argentina y ya estuviste en el partido de ida que ganaron en cancha de River. ¿Te generó algo especial?
-Esa vez me tocó estar en el banco. Obviamente, Argentina es mi país y es especial. Pero Ecuador me dio la posibilidad de trascender.
-¿La Copa Libertadores también es un objetivo para Emelec?
-Es un torneo especial, pero el club es muy ordenado, no va a hacer ninguna locura de contratar demasiados jugadores ni nada de eso. Nos tocó la zona de River y trataremos de hacer un buen papel.

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