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El damnificado por un robo en la zona del Campus inició una campaña por su bicicleta

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Una pareja sufrió un robo en su vivienda de Hudson y Los Pinos, en la zona del Campus Universitario, y pide colaboración para recuperar una bicicleta mountain bike que integró el botín. Se trata del rodado que el damnificado, Matías Rigueiro, utiliza para entrenar con el objetivo de participar de una carrera en noviembre.

El joven vivía con su novia en Miramar y se radicó en Tandil hace tres años, cuando comenzó a estudiar la carrera en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Unicén. Se radicó en la quinta cerca del Campus debido a que tiene cuatro perros grandes. El del lunes pasado, entre las 7.30 y las 12.30, fue el tercer robo que afronta en su hogar, situación que le impidió el último verano volver a la costa para cumplir su habitual trabajo como guardavidas.

Desesperado por recuperar su bicicleta Giant, Matías Rigueiro publicó en Facebook las fotos y ofreció una recompensa. Se trata de un rodado 26, modelo Talon, blanco con detalles negros y azules. Además del cuadro estaba preparado para andar por las sierras, hobby que le permitía entrenar y despejarse después de las extensas horas de estudio.

 

El dato

preciso

 

En diálogo con El Eco de Tandil, la víctima del robo contó que su mujer salió a trabajar y él fue a la facultad y cuando regresaron se encontraron con la casa abierta. Los ladrones tomaron una piqueta de un galpón y violentaron una ventana del comedor de la casa, que está rodeada por un gran parque.

Les robaron la bicicleta Giant en la que habían invertido más de 20 mil pesos, 6500 pesos en efectivo que tenían para pagar el alquiler de mayo, computadoras, teléfonos celulares viejos y una motosierra.

“Creo que fueron a buscar mi bici, porque estaba la bici de mi novia afuera, que es más económica, y la dejaron. Se llevaron la mía que es un poco más cara”, indicó y agregó que “el domingo salimos a entrenar con mi novia y cuando volvíamos a casa paramos a comprar en un local cercano. Allí había dos muchachos de la zona a quienes les llamó la atención mi bicicleta. El lunes a la mañana desapareció mi bicicleta”.

Por otra parte, contó que conviven con cuatro perros y tres de ellos son Terranova, una raza imponente para quien no la conoce. Los canes siempre ladran y estimó que se trata de alguien que los conoce porque no temió o los entretuvo con algún alimento. “Algo hicieron para que no ladren, porque si no, se escucha”, explicó.

 

 

“Lo que más me duele es que por el seguro no la voy a poder recuperar, pero además es una bici que fui armando de a poco, por partes. No la conseguís si la vas a comprar, porque fue armada por partes. Ahora no la puedo volver a comprar”, lamentó.

El guardavidas, que este verano trabajó en la colonia de María Ignacia (Vela), explicó que usaba el rodado porque “estaba entrenando para una carrera de mountain bike que hay en noviembre en Tandil, un rally que se corre por las sierras. Es la primera que iba a correr. Siempre anduve en bici por lo recreativo y empecé a entrenar cuando me mudé a Tandil hace tres años porque hay muy buenos lugares para andar”.

Y confió que “la estoy buscando porque otra forma de recuperarla no va a ser posible. Segundo, me da muchísima bronca que hace tres años que estoy juntando para equiparla, es un montón de plata. Es un hobby que me permite, después del estudio, liberarme, distraerme, estar saludable, y nadie tiene porqué tocarlo porque es mío. Después está el hecho de que la terminen vendiendo por 500 o mil pesos, y a mí me costó mucho”.

Por esas razones decidió difundir el caso y viralizarlo para que a los ladrones les cueste venderla a partir de que los posibles compradores se enteren de que es robada. Como positivo, valoró la colaboración de la comunidad para compartir la imagen de la bici en Facebook, donde ofrece una recompensa.

 

Una zona de grandes distancias

 

El del último lunes fue el tercer robo que sufrieron en la quinta. Los dos anteriores ocurrieron en diciembre de 2013, cuando la pareja se había ido a Miramar para trabajar durante la temporada como guardavidas.

A raíz de estos hechos, el verano pasado decidieron no mudarse a la costa y quedarse a cuidar su hogar, a pesar de que los salarios son mucho mejores que los de la temporada en Tandil. Sin embargo, el golpe lo recibieron ahora.

Además, Matías Rigueiro indicó que en el barrio han ocurrido varios robos, siempre en horarios de la mañana o de tarde cuando los vecinos salen a trabajar o a realizar trámites. “A la noche saben que estamos todos, atentos; las luces están prendidas y los movimientos raros son más detectables porque uno está prestando más atención”, describió.

En esa zona las alarmas no son tan efectivas. Es que desde que se activan hasta que llega el auxilio pasan varios minutos. Además, la comisaría Cuarta está bastante lejos y tiene una cuadrícula muy amplia, donde los vecinos se encuentran a varios metros uno de otro.

“Un poco más de presencia policial no vendría mal durante el día, pero de la comisaría Cuarta hasta donde estoy yo hay un tramo de 40 ó 50 cuadras”, remató el guardavidas.

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