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El fiscal pidió prisión perpetua para el acusado de femicidio

En una jornada y horario atípico (lunes feriado por la tarde) el TOC 1 dio por abierta la tercera de las jornadas del debate en el que se juzga la responsabilidad penal de Martín Zárate, acusado de asesinar de un escopetazo a su expareja Fanny Pollak, en abril del año pasado en La Movediza.

Ya sin más testigos por escuchar, se dio lugar al alegato de las partes, en los cuales la acusación solicitó la pena máxima por el hecho ventilado, la prisión perpetua. La defensa, en tanto, intentó atemperar la situación procesal de su asistido y pugnaría por una pena sensiblemente menor al sostener que el disparo que ocasionó la muerte de la mujer no fue intencional, sino producto de un forcejeo que derivó en el accidente de la percusión del gatillo de la carabina calibre 22, delante de tres de los cuatro hijos que la pareja compartía.

Los jueces Gustavo Agustín Echevarría, Guillermo Arecha y Pablo Galli, escucharían concienzudamente los argumentos de las partes, como harían lo propio el público presente, fundamentalmente integrado por familiares del acusado, más algunas integrantes del Foro por la Promoción y Protección Integral de los Derechos de las Mujeres que habitualmente siguen los pormenores del curso procesal penal de los casos de violencia de género.

La acusación

Abriendo el debate, el fiscal Gustavo Morey inició su alegato postulando como prólogo la inverosímil versión que oportunamente diera Zárate en plena instrucción, una vez detenido en Juárez tras haberle disparado a su exmujer, versión de la que se valdría el defensor Diego Araujo para intentar torcer una historia procesal cuyo epílogo pareciera escrita a partir de lo visto y oído a lo largo del juicio.

Morey entonces, afirmaría que no había disidencias en varios aspectos al hecho ventilado, respecto al suceso, las agresiones, como dónde ocurrió y los protagonistas que allí estuvieron. La cuestión, el debate, versaba en si hubo un obrar doloso en el accionar de Zárate, léase si este tuvo intención homicida.

Así, el fiscal se adentraría en las consideraciones que hiciera Zárate en su declaración para intentar instalar la idea de que se había tratado de un disparo accidental producto de aquel forcejeo previo que había mantenido con el hermano de Fanny, en las puertas de la casa.

Para Morey los dichos de Zárate fue un mero maquillaje de lo verdaderamente acontecido en pos de favorecer su situación, coartada que se vio contrapuesta contundentemente por los testigos presenciales como de la prueba física, en cuanto a los peritajes practicados en el lugar de los hechos como en el arma homicida.

Sobre los testigos presenciales, refrendó lo dicho apenas horas de aquella tragedia de abril, como lo expuesto un año después en este debate, en que los cuatro testigos (el hermano, la cuñada, una de las sobrinas y una de las hijas de Fanny) ratificaron. Zárate fue tras su exmujer tras haberle propinado una paliza y antes que ingresara a la casa de su hermano con las tres criaturas a bordo de la motocicleta le disparó por la espalda, provocando su muerte casi en el acto.

Ya sobre las pruebas físicas, especificó sobre el recogimiento de una sola vaina servida (Zárate habló de unos tres disparos) en la escena del crimen, como así también le dedicó varios párrafos al aporte científico de los peritos balísticos.

Los especialistas aludieron al óptimo estado de la escopeta como así también a la hora de reconstruir desde qué distancia se ejecutó el disparo mortal hablaron de no más de 10 a 13 centímetros, muy similar a lo que aludieron los testigos y muy lejos de lo que instaló el imputado (a un metro de distancia).

“Zárate no iba a aceptar que Fanny le pusiera un punto final a la relación”, “Era con él o con nadie”, soltó el fiscal a modo de reseña de lo que supieron manifestar los testigos en distintas oportunidades, incluso de una de las hijas, quien en el juicio igualmente intentó atemperar la situación de su padre, por quien confió que lo ama porque era “el mejor papá del mundo”.

Sin muchos rodeos y tras un contundente y lapidario hilo argumentativo, Morey subrayaría la intención homicida del acusado, por lo que frente a la figura delictual de la que se estaba aludiendo no debía contemplarse no los agravantes ni atenuantes más allá que los hubiera, peticionando así la prisión perpetua para Zárate. u

La defensa alegó por
el cambio de calificación

Sin mucho margen para contrarrestar el caudal probatorio contra su asistido procesal, el defensor Diego Araujo basaría su estrategia en atarse a los dichos de su pupilo y, con ello, postular la duda sobre lo verdaderamente ocurrido, lo que implicaría un cambio de calificación sustancial para el futuro procesal gravoso que impulsaba el ministerio público.

Araujo, entonces, cuestionaría las conclusiones arribadas por los peritos balísticos, para luego también poner en crisis la figura de violencia de género en este caso ventilado, para insistir en que se trató de un disparo accidental en medio de un forcejeo entre Zárate y su cuñado.

El defensor subrayó en ese sentido que existía la posibilidad cierta de que haya existido un forcejeo entre su pupilo y el hermano de Fanny, quien aceptó en su declaración que había intervenido en la pelea previa y posterior al disparo, como así también que ambos se habían topado en el umbral de la puerta de la casa cuando Fanny intentaba ingresar con la moto y sus hijos hasta que recibió el disparo.

También Araujo postularía la intencionalidad del hermano y cuñada de Fanny en pos de perjudicar a Zárate, evitando dar detalles que no hacían otra cosa que demostrar que la pareja continuaba, que no se habían separado y que la propia Fanny protegía a Zárate de la persecución policial que le cabía por un pedido de captura previo que pesaba sobre él.

Con ello, arremetería que hubo una especie de armado de discurso, de guión, para evitar referirse al forcejeo que aludió Zárate, producto del cual –al decir de este- se efectuó el disparo de manera accidental.

El hilo argumentativo le serviría también al defensor para desestimar que el caso se había dado en un contexto de violencia de género, siendo que para ello debía hablarse de un proceso de sometimiento continuo y prolongado, en el que la mujer era cosificada, parámetros que al entender del letrado no se habían argumentado en este debate.

Araujo también arremetería contra el informe del perito balístico que, a su criterio, careció de rigurosidad a la hora de evaluar, de probar, el mecanismo de seguridad de la escopeta, con lo que se hubiera demostrado si la sensibilidad del percutor hubiera permitido que el disparo se realizara como el imputado adujo.

Finalmente, y dentro de un interesante alegato defensista que pugnó por poner en crisis aquella sólida acusación, Araujo plantearía la inconstitucionalidad de la figura penal de la prisión perpetua, por la cual, se establece, una condena de 35 años que, para el caso del que estaba sentado en el banquillo de los acusados, tenía el mismo tenor que se le impusiera la pena de muerte.

El defensor aludiría bajo esta mirada sobre el fin de la pena, que alude a la resocialización del sentenciado, espíritu que con lo peticionado por el fiscal quedaría totalmente desvirtuado.

Sin más y tras un contrapunto de las partes por cuestiones netamente técnicas, se dio por cerrado el juicio, al aguardo del veredicto del Tribunal, a conocerse en los próximos días.

El caso

Como oportunamente se informó sobre el femicidio, Zárate quedó apresado por el homicidio de su expareja Mirta Fanny Pollak, en un contexto de violencia de género, ocurrido entre los últimos minutos del 8 de abril y los primeros minutos del 9 de abril de 2015, cuando Zárate persiguió a Pollak (con la que mantuvo una relación de concubinato por espacio de quince años, aproximadamente, unión de la cual nacieron cuatro hijos) hasta el domicilio de calle Paseo de los Niños 2072, donde Zárate al alcanzar a su expareja y valiéndose de una posición de dominio, la atacó aplicándole golpes de puño y puntapiés en distintas partes del cuerpo, mientras anunciaba que la mataría, los que cesaron con motivo de la intervención de Mario Miguel Pollak, quien en defensa de su hermana logró apartar al agresor.

Mientras ello acontecía, Fanny logró recomponerse y empujando la motocicleta en la que se desplazaba, donde a su vez estaban sentados tres hijos de la pareja, alcanzó al umbral de la puerta lateral hacia el interior de la cocina, ocasión en la que Zárate, quien previamente se aproximó al auto marca Peugeot 306, y de donde extrajo la carabina calibre 22 con mira telescópica, con la que, a la carrera pedestre se aproximó a la puerta y le apoyó la boca del cañón del arma de fuego en la espalda efectuando un disparo, provocando con éste el deceso casi inmediato de Pollak.

La calificación legal que se otorgó al hecho es la de “Homicidio agravado por el vínculo y por el empleo de un arma de fuego, y portación ilegal de arma de fuego de uso civil”, en concurso ideal.

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