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El inoxidable que ahora le da alegría a Excursionistas

El de Ramiro Arteagaveytía es uno de los casos de gran vigencia dentro del deporte local. Aporta su nivel en la ofensiva de Excursionistas, puntero en el octogonal de la Unión Regional Deportiva.

Debutó en primera división a los 16 años, en Independiente, con José Solimanto como técnico. Y nunca paró hasta que los 39 lo encuentran en un presente alentador en el barrio Palermo.

Este Diario lo convocó para referirse a la actualidad y a repasar aspectos de su destacada trayectoria.

-¿Esperabas este buen momento de Excursionistas?
-Venimos bien, arrancamos con tres victorias y un empate importante en Ayacucho. En la primera fase éramos un equipo bastante irregular, pero confiaba en que en algún momento encontraríamos mejores resultados. Justo se viene dando en este octogonal, donde hay rivales muy difíciles.
-¿Qué virtudes tienen para estar arriba?
-Principalmente la experiencia, saber manejar los tiempos del partido. Eso te permite elegir cuando lastimar y cuando trabajar todos para recuperar la pelota, agrupándonos en defensa. Tenemos un promedio alto de edad, y a veces se siente la dinámica que ponen rivales más jóvenes.
-¿Aplicaron esas cualidades en los partidos anteriores?
-Contra la Uni y Gimnasia sacamos la ventaja y la conservamos. Ahí se vio ese oficio del que hablamos, fuimos quitándole ritmo a los rivales. Después, a Velense le ganamos 6 a 0, cuando todos sabemos que no hay esa diferencia. Ellos se desesperaron al quedar en desventaja y tuvimos la fortuna de que entraron todas. Son esos partidos que se dan muy de vez en cuando.
-¿Cómo fue el empate en Ayacucho?
-Fue un partido parejo, nos hicieron el gol en el segundo tiempo y lo empatamos enseguida con un penal que convirtió Pitu Pereyra. Hay que felicitar al árbitro, porque no siempre se animan a cobrar de visitante. Volvimos a quedar abajo y nos trajimos un punto sobre el final.
-¿La cancha de barrio Palermo los ayuda para desarrollar su juego?
-A los rivales que juegan con pelota al piso, seguramente no los beneficia. Pero nosotros también tenemos muchos jugadores de buen pie y nos puede perjudicar. Es cuestión de acostumbrarse y de adaptarse. En general, las canchas en Tandil no están en buenas condiciones.
-¿En lo personal como te sentís? No era tan frecuente verte como 9 definido.
-Vengo bien, a veces con algunas lesiones. Me toca jugar bien de punta o alternar con Diego Pérez Rivero. En el plantel hay otros delanteros como Martín Alonso o Mauricio Prado, somos un grupo numeroso y con grandes jugadores.
-Se viene Independiente, imagino que muy especial para vos.
-Por supuesto. Si pudiera, es un rival que evitaría. Estuve en Independiente desde los cinco años y ahora dirijo en infantiles. Pero también el club me enseñó a tratar de ganar, y ahora me toca hacerlo en Excursionistas.

Décadas de fútbol

-¿En tantos años de fútbol, te tocó ocupar distintas funciones dentro de la cancha?
-Al principio era volante por izquierda. Después fui más arriba, generalmente como delantero por afuera. En el primer ascenso de Independiente al Argentino B, en 2009, jugué casi todo el torneo de volante, aunque me identifico más como atacante.
-¿Cuál fue el compañero con el que mejor te entendiste?
-Muchos. Con Cacheta Roldán, era cuestión de mirarnos y ya sabíamos lo que iba a hacer el otro. Hoy en día, con Manuel Aguirre también tenemos ese entendimiento, además de que tira unos centros bárbaros. Y hubo jugadores como Chopi Izquierdo, Alvarez Castillo y los Cisilino, con los cuales se hacía todo fácil. También tuve dos fenómenos de compañeros en el arco, como Hugo Quintas y el Mono Ijurco.
-¿Qué te dejaron los otros clubes por los que pasaste?
-El primer Argentino A que jugué fue para Grupo, cuando me llevó el Negro Conti, al poco tiempo de que yo había debutado en Primera. El plantel se fue desarmando y terminamos manteniendo la categoría contra Deportivo Roca, con muchos jugadores de Tandil.
Después tuve un Regional en Ferro, que me llevó el Diente Arozarena; y dos veces en San José, con Jorge Solimanto de técnico.
Y Santamarina me llevó para el Argentino B, donde me tocó compartir con jugadores importantes de la historia del club, como el Gordo Valverde y el Chavo Alustiza. Más adelante, cuando ascendió al Argentino A con Mario Gambini, otra vez me cedió Independiente a préstamo. De todos, tengo los mejores recuerdos.

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