¿Ya tenés una cuenta?
Inicia sesión
¿Aún no te registraste?
Registrate gratis

El padre Fernando hizo graves denuncias y Lunghi le pidió que las exponga en la Fiscalía

Fuertes repercusiones en la sociedad tandilense y sobre todo en el Gobierno comunal se generaron a partir de las denuncias realizadas por el padre Fernando Lede Mendoza en la homilía que llevó adelante el viernes en la misa de Navidad que se concretó en la Parroquia Santísimo Sacramento.

El sacerdote expresó de forma cruda una realidad que a su criterio está oculta acerca del narcotráfico y la pobreza en los barrios de la ciudad, conceptos que fueron replicados en las redes sociales y provocó la inmediata reacción del intendente Miguel Lunghi.

En horas del mediodía, el Intendente, molesto, convocó al religioso, quien acudió al encuentro acompañado por el párroco de la Parroquia Santísimo Sacramento, Marcos Picaroni. También estuvieron presentes el jefe de Gabinete Mario Civalleri y el secretario de Protección Ciudadana Atilio Della Maggiora.

La denuncia

Durante la misa, el padre Marcos Fernando manifestó, que “en estos tiempos tan aturdidores, en que escuchamos tantas cosas a cada momento, en que los medios de comunicación invaden nuestras vidas, en que la información tantas veces es falsa, en que algunos gritan porque no saben hablar, en que otros pegan porque tampoco saben hablar, estos tiempos los cristianos debemos escuchar el llanto de Jesús, que es tenue y es tímido, pero es un llamado, entre tanta frivolidad, mentira y agresividad”.

“Debemos escucharlo si no queremos quedarnos afuera de la Navidad. Debemos reconocerlo en las precariedades y las humildades de los pesebres de nuestra época. ¿Cuánto más alto tiene que llorar Jesús para que lo reconozcamos? ¿En qué idioma debe hacerlo? ¿Cuánto tiene que gritar para que lo encontremos entre el sufrimiento de los más pobres de nuestros barrios, aquí en nuestra ciudad de Tandil?”, expresó.

Y se preguntó: “Cuánto tiene que llorar en quienes día a día trabajan de manera precarizada o pierden sus empleos, cuánto tiene que llorar entre los pibes de gorra amedrentados en cada esquina a la vista de todos nosotros por los agentes de seguridad, cuánto en las mujeres, a montones, vecinas familiares y amigas nuestras, que sufren violencia”.

El padre continuó denunciando que los chicos “cada vez tienen más hambre, porque cada vez hay más comida en los comedores, pero menos en las mesas de sus casas”.

Y lanzó que los niños están armados en La Movediza, “con armas que les vende la policía” y que hay chicos que consumen paco “que se produce en las cocinas de Villa Aguirre”.

Además de que se compran “todo tipo de sustancias en las numerosas zonas liberadas a lo largo y a lo ancho de nuestro mapa. Esto está pasando en Tandil”.

En referencia al Niño Jesús, dijo que “ojalá entonces, llore mucho. Ojalá la Virgen lo pellizque para que grite más fuerte y los cristianos de Tandil podamos escucharlo. Porque no escuchar el sufrimiento de los otros, o escucharlo y hacer como que no pasa nada, es un pecado muy grave y del cual la mayoría de nosotros no nos confesamos”.
“Ojalá Jesús nos despierte a los que vivimos en el centro de Tandil, lejos de la medialuna más pobre del sur de nuestra ciudad”, manifestó.

Y cuestionó que en esta ciudad haya “extranjeros que vienen a trabajar de sol a sol, chicos pobres sin culpa de serlo, padres sin trabajo, de sectores marginados, de grupos que solamente hablan en guaraní y que ni sabemos que existen”.

A la vez que sostuvo que Tandil es una ciudad “de pobreza escondida y disimulada, donde salimos a recibir a un campeón y nadie se queja por las calles cortadas, pero nos escandalizamos por una protesta en la que se pide aumento de salarios, chapas y leche, y ni siquiera se corta una calle”.

“Esta ciudad no tendría que esconder a nadie. Más aún, debería visibilizarse esta realidad para que como los pastores y los magos, quienes tenemos mayores posibilidades, podamos dar una mano a los que menos tienen”, afirmó.

La reunión

Luego de que esos dichos trascendieran, inmediatamente Lunghi citó al cura y en la reunión le ofreció acompañarlo personalmente a la Fiscalía y formalizar la denuncia penal.

El jefe de Gabinete Mario Civalleri contó que “el Intendente le manifestó que estaban las puertas abiertas del despacho, que le hubiera gustado que le comentara, porque realmente no esquivamos ese tipo de situaciones y hubiésemos tratado de trabajar juntos el tema”.

“Este tipo de cuestiones para que sean efectivas hay que llevarlas al lugar que corresponde”, sostuvo.

En tanto, Civalleri afirmó que “me dio la sensación de que el padre estaba un poco sorprendido por el cariz de los hechos, pero claramente hacer una denuncia de ese tipo en una homilía seguramente tiene mucha repercusión”.

“No me dio la sensación de que esté dispuesto a hacer la denuncia, porque el Intendente se lo planteó en dos ocasiones y no respondió positivamente. Quedó medio en suspenso el tema, como para pensarlo un poco más, y el ofrecimiento está en pie, le dijimos que si lo resuelve nos avisa y el Intendente lo acompaña personalmente a la fiscalía”, señaló.

Alto impacto

Asimismo, el jefe de Gabinete contó que las autoridades policiales ya se presentaron en la Fiscalía ante la denuncia, así que “no sería extraño que de todas maneras fuera citado a declarar, este tipo de cuestiones tienen un alto impacto, pero lógicamente después hay que sostenerlas, porque la denuncia en sí misma es grave”.

“Se le hizo ver que su denuncia ataca directamente a las autoridades policiales locales y cuando este tipo de denuncia llega, más de uno tiene que dar explicaciones y aparentemente se presentaron ante la Justicia para tratar de esclarecer el tema”, sostuvo.

El padre Fernando “dijo que a él se lo había comentado gente del barrio, gente en la cual él confía. No parece suficiente a la hora de hacer una denuncia pública de esa magnitud, al menos desde mi punto de vista”.

Resaltó que la reunión se dio “en absolutos buenos términos, es más, el Intendente le manifestó que él no rehuye de este tipo de cuestiones, que las puertas de su despacho están abiertas, se le explicó que se respeta el derecho de decir lo que le parezca, pero se le ofreció llegar al fondo de la cuestión. Es una denuncia delicada que involucra a la fuerza policial y en cierta manera al Gobierno local”.

“Es muy sorprendente una afirmación de esas características. Me parece que hicimos lo que correspondía, lo llamamos al cura para hablar con él y ofrecerle colaboración para hacer la denuncia, así que veremos cómo sigue esta cuestión. Si no se hace la denuncia formalmente y se presentan las pruebas, por ahí le hacen daño a gente que no tiene nada que ver”, finalizó.

“No se puede tirar la piedra y
esconder la mano”, dijo Lunghi

Molesto por los dichos que trascendieron rápidamente, Lunghi admitió que “no me puede haber caído bien bajo ningún concepto”.

Si bien consideró que el padre Fernando «tiene derecho de opinar lo que sus convicciones lo lleven a opinar», aseguró que debe tener en cuenta que “no opina una persona común, opina un sacerdote de mucha importancia en una iglesia matriz nuestra, y a su vez en una misa de Navidad”.

Una bomba

“Estamos en un mismo pueblo, nosotros queremos lo mejor para todos, así que si él conoce esta situación siempre tuvo las puertas abiertas para hablar conmigo y siempre hemos trabajado muy bien con la Iglesia Católica, al igual que con los evangelistas. No puede tirar una bomba y quedarse ahí”, cuestionó.

Y sostuvo que “él es una persona que cuida las almas, cuida los chicos, cuida que no haya pobreza. Puede haber alguna equivocación, con todo respeto lo digo, porque él habla de la medialuna sur que es una medialuna pobre y se está equivocando porque la medialuna pobre o que tiene bajos ingresos es la norte. Me parece correcto que diga lo que piensa, pero esto es muy fuerte para no hacer la denuncia”.

“Yo no puedo decir que sea mentira lo que dice, pero no conozco que la Policía esté vendiendo armas, sino ya me hubiera presentado yo a hacer la denuncia, hubiera viajado a La Plata a hablar con las autoridades pertinentes de la Policía”, afirmó.

Además, aseguró que “yo no controlo a la Policía, pero me parece gravísimo que en Tandil la Policía que nos tiene que cuidar esté vendiendo armas, y si un sacerdote en la parroquia se anima a decir esto sería muy fácil decírmelo a mí”.

Finalmente, Lunghi no descartó que el padre Fernando pudiera tener algún tipo de intencionalidad política con su denuncia ya que “él tiene su ideología política muy marcada que se puede entrar en el Facebook y verla”.
“No se puede tirar la piedra y esconder la mano”, lanzó.

La Policía hizo una
presentación en la Fiscalía

El jefe distrital de Policía, Rubén Frassi, explicó que luego de trascender los dichos del padre Fernando realizaron una presentación ante las fiscalías pertinentes.

“Ante estas afirmaciones donde nos imputa de varios delitos, porque dijo que vendemos armas a los menores, que le pegamos a los pibes que están en las esquinas, nos acusa de esos hechos, ante esas situación lo mandamos a las fiscalías correspondientes, porque además habla de drogas. Por un lado le dimos intervención al doctor Gustavo Morey que es la fiscalía ordinaria y por otro a Fabio Molinero, que es la de drogas”, sostuvo.

Y expresó que realizaron la presentación con el fin de que la Justicia “nos investigue a nosotros como a los que tenga que investigar. El padre tendrá ahora que validar los dichos ante la Justicia”.

Nota proporcionada por :

Deja un comentario