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El senador Fernández busca que la Provincia impulse la producción de cerveza artesanal

El senador tandilense Carlos Fernández presentó un proyecto de ley para declarar de interés provincial la producción de cerveza artesanal en el territorio bonaerense. Además, propone un beneficio fiscal para los elaboradores y crea el mapa turístico de la cerveza artesanal bonaerense. La iniciativa se tratará en la Comisión de Comercio Interior, Pequeña y Mediana Empresa y Turismo.

El objetivo del vicepresidente Primero del Senado es regular la producción de cerveza artesanal en la provincia, como así también apoyar y fortalecer de manera sostenida, inclusiva y balanceada el trabajo realizado por los elaboradores bonaerenses de cerveza artesanal.

Por otra parte, Fernández realizó un diagnóstico de la actividad, a partir de la información que le aportaron la Cámara de Cervecerías Artesanales de Argentina, la Cámara Argentina de Productores de Cerveza Artesanal, la Cooperativa de Cerveceros Artesanales de La Plata, la Asociación de Cervecerías Artesanales de La Plata, La Cámara de Cervecerías Artesanales de Mar del Plata y la Asociación de Cocina Regional Argentina.

En los fundamentos, sostuvo que “se puede afirmar que en los últimos años el aumento en el consumo de cerveza, y particularmente en el caso de la cerveza artesanal, ha generado un incremento en la cantidad de productores que se presentan en el mercado para ofrecer sus productos”.

Y estimó que “hoy la provincia de Buenos Aires comprende a más de 1200 productores que se encuentran elaborando cerveza de forma casera” y que los emprendimientos están integrados por personas que se encuentran en un rango etario de entre 20 y 40 años. Además, mientras algunos desarrollan la actividad como segundo empleo, la mayoría proyecta que se transforme en su primera fuente de ingresos.

Impacto en
la economía

Por otra parte, en el proyecto de ley, el senador tandilense sostuvo que “este sector productivo genera tanto empleo directo como indirecto y a su vez, fortalece a las distintas actividades complementarias de alto valor agregado (metalmecánicas, bombas y enfriadores, cámaras, etc.)”.

También marcó, como ocurre en Tandil, que “contribuye con el desarrollo del perfil turístico de cada ciudad de la provincia de Buenos Aires”, por lo cual resulta necesario “fomentar iniciativas como las que refiere el presente proyecto, ayudando y trabajando con los microcerveceros en pos de la creación de una marca artesanal en la provincia y posicionando a la misma como uno de los principales polos cerveceros del territorio nacional”.

Desde lo técnico, indicó que el concepto de cerveza artesanal implica la no utilización de aditivos químicos en la fabricación y la elaboración mediante un método que -a pesar de tener algunas máquinas y filtros- contempla tareas manuales o semimenuales.

En tanto, al no poseer aditivos, estas cervezas tienen menor vida útil con estándares de conservación más exigentes que las industriales, por lo que “las condiciones de comercialización tienen mayores requisitos, por eso es necesario fomentar estas pymes a fin de desarrollar un producto insignia en nuestra provincia con los más altos niveles de calidad”, evaluó Fernández.

Los números

El proyecto propende a que el Estado “apuntale” a la actividad, teniendo en cuenta que los productores no logran dar un salto cualitativo porque no poseen conocimiento de las distintas herramientas de gestión empresarial y de legislación alimentaria. Esa situación conduce a que luego de insertar su producto no posean capacidad de producción (salto tecnológico) o de comercialización para cubrir la demanda, provocando una imagen negativa sobre la cerveza artesanal y los elaboradores.

En tanto, como propulsora de la actividad económica, la producción de cerveza artesanal creció en la última década un 30 por ciento por año hasta alcanzar su mayor apogeo en 2008, mientras que en los últimos 3 años aumentó a una tasa del 20 por ciento, cifra muy difícil de alcanzar en otros rubros.

En 2016 se estima que la producción alcanzó los 25 millones de litros (1,8 por ciento del mercado cervecero argentino), de esos 25 millones de litros, la mayoría se produjo en tierras bonaerenses. Asimismo en el transcurso de 2016 las cervecerías artesanales han consumido un valor cercano a las 3 mil toneladas de malta base de producción nacional y el 65 por ciento de la producción se centra en la provincia de Buenos Aires (Tres Arroyos, Puán, Bahía Blanca y Lavallol); 300 toneladas de maltas especiales; 20 toneladas de lúpulos nacionales e importados y una cifra un tanto menor de levaduras importadas.

Tras estos datos, el legislador remarcó la importancia de esta “nueva” industria y la necesidad de “acompañar con políticas públicas de promoción y desarrollo, para así obtener resultados duraderos en el tiempo, fomentado una actividad que genere empleo genuino y pueda terminar de nacer”.

La ley

Además de la declaración de interés, la normativa establece que sumado a las definiciones del Código Alimentario Argentino, la cerveza artesanal no debe utilizar aditivos y solo podrá adicionarse con ingredientes naturales; su elaboración debe ser manual o semiautomática; que al agregarle extractos o jugos de frutas deberán ser pasteurizados previamente; y que la carbonatación sea de origen natural o con gases autorizados por el Código Alimentario Argentino.

Por otra parte, define a la planta elaboradora de cerveza artesanal como aquella que genere un producto similar al estipulado en el párrafo anterior y al punto de expendio de cerveza artesanal, como los comercios que realicen la venta de distintos formatos del producto, pudiendo tener además un anexo gastronómico.

También establece que según la capacidad operativa de producción, volumen de producción y dimensiones, los elaboradores y distribuidores de cerveza artesanal se clasificarán en nanocervecerías y microcervecerías. Y entre los formatos de expendio, la ley contempla el sistema de recarga de envases y los barriles.

En el artículo sexto, expone que “los productores primarios de cerveza artesanal que hayan iniciado sus actividades a partir del año 2012 y sean monotributistas serán eximidos del pago del Impuesto a los Ingresos Brutos por el término de dos años, a partir de la sanción de la presente ley”.

El proyecto también impulsa que el Ejecutivo cree una comisión asesora de producción de cerveza artesanal, compuesta por siete miembros que representen a las cámaras del sector; asociaciones culinarias y cerveceras artesanales y cooperativas de productores de cerveza artesanal, que deberán contar con personería jurídica otorgada en la Provincia de Buenos Aires y estar inscriptas en un registro que se creará a tal efecto.

La comisión tendrá como funciones el relevamiento, asesoramiento técnico y monitoreo de los establecimientos de cerveza artesanal; acciones de capacitación para los productores cerveceros y búsqueda y promoción de herramientas económicas que los apoyen.

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