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En un sentido acto, la Primera Brigada Blindada celebró el octogésimo aniversario de su creación

El Comando de la Primera Brigada Blindada celebró su octogésimo aniversario con un acto protocolar que se realizó ayer en horas del mediodía en la Plaza de Armas.

Participaron autoridades políticas, civiles y militares, referentes de instituciones de la ciudad, familiares de los efectivos e invitados especiales. Hubo reconocimientos, distinciones, y se entregaron legajos al personal oficiales y suboficiales que pasaron a situación de retiro recientemente.

La ceremonia estuvo presidida por el comandante de la Primera Brigada Blindada, general de brigada Osvaldo Mariano Guardone. Junto a él estuvo el jefe de la Sexta Brigada Aérea, comodoro Pedro Notti.

Contó con la presencia de autoridades municipales, militares y civiles, del Concejo Deliberante, representantes de distintas instituciones de la ciudad, veteranos de la Guerra de Malvinas, personal militar en actividad y situación de retiro, e invitados especiales.

Tras la presentación de los efectivos al comandante de la gran unidad de combate, se entonó el Himno Nacional Argentino. Acto seguido, el capellán de la guarnición Ejército Tandil, presbítero Luis Bove, realizó una invocación religiosa y bendijo los reconocimientos que fueron entregados en el transcurso del acto. Seguidamente, la banda militar ejecutó un toque de silencio en memoria del personal fallecido.

Las distinciones

Al momento de los reconocimientos el jefe de Brigada distinguió en primer lugar al soldado voluntario Diego Sebastián Arias con el premio Virtud Militar, por su gran desempeño y profesionalismo en el corriente año.
Luego se procedió a la entrega de legajos al personal de oficiales que recientemente se retiró. El primero en recibirlo fue el coronel de Caballería Ricardo Martín Lacias, acompañado de su hija y, en representación del teniente coronel Hernando Gabriel Fredes, lo siguió su hermano, el coronel Ricardo Enrique Fredes.

Continuando con la entrega de legajos, recibieron sus compendios los suboficiales que recientemente han pasado a situación de retiro, en compañía de sus esposas, a quienes el general de brigada les obsequió un presente floral.
En primer lugar, lo hizo el suboficial principal Jesús Collavino y luego el suboficial principal Raúl Martínez.
Acto seguido se distinguió con la Orden Ecuestre de la “Espuela de Oro” a quienes realizan, en sus ámbitos, acciones en bien de la comunidad y de la Fuerza.

El comandante del Comando de la Primera Brigada Blindada entregó la distinción a Alberto Piñanelli; Juan Angel Alvarado; y Juan Pablo Rodríguez.

Los inicios
de la Brigada

Finalmente tomó la palabra el general Guardone, quien se remontó a los comienzos de la Primera Brigada Blindada.
Recordó que tuvo sus inicios en Tandil en 1944 y fue creado como Comando de la Tercera División de Caballería. “Evolucionó en 1963 como Comando de Brigada de Caballería Blindada A con la incorporación de nuevo equipamiento y ya a partir de 1965 cambió a Comando de Primera Brigada de Caballería Blindada”, detalló.

La actual denominación, en tanto, fue asumida en 1992, en virtud de los diferentes cambios de organización que precisó que incluyeron la incorporación de unidades de infantería mecanizada con elementos de combate de las brigadas blindadas, por lo que dejaron de ser caballería exclusivamente.

Ya en su octogésimo aniversario, destacó la gran entrega y el trabajo fecundo de los que han transitado por la brigada durante todos estos años.

Los reconocidos

Por otro lado, hizo un repaso por las distinciones que se habían entregado minutos antes. “Es justo reconocer el mérito, la responsabilidad y el sentido del deber -entre otras virtudes- representado en la entrega del premio al soldado Diego Sebastián Arias. Entre las distinciones se entregaron medallas y diplomas a Alberto Piñanelli; Juan Angel Alvarado; y Juan Pablo Rodríguez, quienes han sido incorporados a la Orden Ecuestre de la Caballería Blindada `Espuela de Oro´”, enumeró.

Un objetivo
común

Por último, remarcó que los actos, particularmente los militares, tienen un “fuerte” sentido simbólico.
“En todos ellos, entonamos nuestro Himno Nacional. En este caso, recordamos con el toque de clarín a quienes ya no están físicamente entre nosotros, también se han entregado legajos y distinciones, y todo eso tiene un emotivo significado”, expresó.

Por lo tanto, consideró oportuno “destacar que ese simbolismo nos lleva a recordar que estamos hermanados en un objetivo común, que nos une como Nación, donde es justo el reconocimiento de los que, a merced a su esfuerzo, logran metas dignas que son dignas de mencionar y constituyen un ejemplo a seguir”.

Culminadas sus palabras, se entonó la canción del Ejército Argentino y finalmente los efectivos deleitaron a los presentes con un gran desfile, en un día muy especial que quedará guardado en la historia de la gran unidad de combate.

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