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Encontró una yarará mientras caminaba por las sierras

Carlos Castillo se encontraba el sábado realizando una caminata por las sierras de Las Ánimas, aprovechando el día casi primaveral que trajo uno de los últimos días de abril. En medio del paisaje, intentó acercarse a una piedra que le llamó la atención para apreciarla de cerca, pero otro animal ya se encontraba en el lugar aunque sólo como vía de tránsito. Es frecuente encontrar estas yarará al aire libre durante los meses de calor intenso, entre diciembre y febrero, aunque parece que la temperatura agradable de este otoño invitó a la víbora a salir de su refugio y dar un paseo.

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Estos animales encuentran de forma natural en las sierras, y en ocasiones también en cercanías a las viviendas, por lo que se debe tener en cuenta que existen ejemplares de culebras parecidas a estas víboras, donde las primeras no implican ningún peligro para la salud pero las segundas sí. Según un informe emitido por el Ministerio de Salud de la Nación, la única característica fácil de identificar e «indiscutible» de las víboras es la presencia de la llamada «foseta loreal». Es decir, si el animal presenta un orificio en la zona ubicada delante del ojo, detrás de las fosas nasales y encima de la boca, llamada “loreal”, es posible afirmar que se trata de una de una víbora e implica un riesgo para la salud. Mientras que si ese orificio falta, se trata de una culebra o de una boa. También se las puede identificar observando la cabeza, ya que si un ejemplar posee cabeza redondeada, o no tiene la cabeza triangular con el cuello marcado, no es una víbora, por lo que no implica ningún peligro.

La yarará, una víbora del género Bothrops, presenta diversos tamaños y diferentes dibujos a lo largo de su cuerpo, según se trate de una variedad u otra. Pero el tratamiento a una mordedura es similar, sin importar qué ejemplar haya sido el responsable de la lesión. Ante todo, el afectado debe asistir de inmediato al centro de salud más cercano para que le sea aplicado el antídoto antiofídico. Por ello, para favorecer la recuperación de la herida, se debe evitar:

  • Hacer torniquetes. Esta medida agrava el bloqueo del flujo sanguíneo, favorece el síndrome isquémico-edematoso y la necrosis.
  • Realizar cortes en el sitio de la mordedura, pues estas medidas destruyen tejidos y pueden limitar las funciones.
  • Inyectar antiveneno en el sitio de la mordedura.
  • Medidas de uso popular como: suministrar bebidas
    alcohólicas como estimulantes o para mitigar el dolor, la inyección o colocación
    de sustancias como vinagre alcohol, kerosene, etc., en la zona de la mordedura,
    realizar cortes en la herida para succionar veneno, etc.

El susto no fue menor para Carlos, así como tampoco la sorpresa. De todos modos, a pesar del episodio que no implicó ningún tipo de lesión, no dudó en tomar su teléfono para sacar fotos y retratar al compañero de caminatas que encontró en el lugar.

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