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«La educación es de baja calidad, no mala»

La amplia asistencia a la conferencia brindada por Facundo Manes el viernes pasado, donde presentó su libro «El cerebro argentino» y llamó a ‘hacer la revolución del conocimiento’, mostró una gran aceptación a los postulados acerca del estado de la educación en Argentina expresados por el conferencista. Asimismo, tuvo tal repercusión que su visita llegó a los medios capitalinos, donde se hizo un listado de las «8 definiciones de Facundo Manes sobre la educación en Argentina».

Algunos creerían que debido a su carácter de neurólogo y neurocientífico, y no contar con estudios relacionados a las ciencias de la educación o afines, no lo avalarían para opinar acerca del estado actual de la educación en el país. Sin embargo, sus consideraciones fueron compartidas, en esta ocasión, por Laura Boggio, referente educadora y directora ejecutiva de EDUCERE, la Asociación Civil sin fines de lucro con sede en la ciudad de Tandil, que desde 1998 lleva a las escuelas urbanas y rurales Programas de Actualización y acompañamiento para Docentes y Directivos.

En principio, afirmó que la calidad educativa es baja, «no me gusta la palabra ‘mala’» y expresó que es imperante mejorar las escuelas y los centros de formación, ya que se evidencia en la realidad diaria en la falta de comprensión de texto de los alumnos que llegan a séptimo año o ingresan a la universidad. Además, la repitencia y el alto índice de deserción escolar que existe también exhiben el carácter de los conocimientos adquiridos. Consideró que, si la población pusiera el acento en la educación, el resto de las preocupaciones no tendrían lugar, ya que la inseguridad, las drogas y el narcotráfico son consecuencias de la falta de educación.

En segundo lugar, Boggio hizo referencia a la urgencia de implementar políticas educativas que vayan en ese camino, para poder lograr un cambio profundo y significante, ya que los cambios naturales dentro de este ámbito se producen de forma muy lenta. A su vez, Manes llamó a la recuperación de los valores que se perdieron, a lo cual Boggio señaló que dentro del aula es observable su ausencia, tanto en la desvalorización del respeto hacia el docente y a sus propios compañeros, así como también en la falta de hábitos de estudio. Además, aclaró que, aunque generalmente se acuse a la familia como responsable de construir valores en los chicos, Boggio se refirió a la escuela como el espacio donde es necesario cultivarlos, también es parte de su tarea educativa diaria.

Finalmente, el neurocientífico llamó a la población a involucrarse para llamar la atención del Estado y que responda a sus demandas en términos de educación, ya que a partir de ella se resolverían gran parte del resto de sus preocupaciones. Es por ello que, en principio, Laura consideró que es imprescindible que la escuela tenga contacto con las familias, ser una institución de puertas abiertas, para trabajar en conjunto la importancia de la educación en la vida y el por venir de sus hijos, con el propósito de que se involucren. Para, finalmente, creer y ser testigos de los cambios y beneficios que puede traer la ‘revolución del conocimiento’ que llamó Manes a hacer.

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