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La gran tormenta

En numerosas ocasiones, a Galileo Galilei se lo asocia con la invención del telescopio. La realidad es que este maravilloso instrumento fue creado en Holanda, siendo el genial italiano quien lo utilizó por vez primera para escudriñar el cielo allá por 1609. Una de sus primeras observaciones tuvo a Júpiter como protagonista. Fue allí cuando se encontró con cuatro puntos luminosos alrededor del coloso planetario los cuales con el correr de los días iban cambiando de posición presentando algo así como una danza cósmica. Asociando este fenómeno a la hipótesis heliocéntrica de Nicolás Copérnico esgrimida en el siglo XVI, no demoró mucho en tomar conciencia que lo que se presentaba ante sus ojos no eran otra cosa que cuatro lunas. Llegó a la trascendental conclusión que Júpiter representaba algo así como un Sistema Solar en pequeña escala. Hoy en día, a esos satélites naturales (Io, Europa, Calixto y Ganímedes) se los conoce como las “Lunas Galileanas”. Se trata de las lunas más grandes de Júpiter de las 69 que posee al día de hoy.

Bien sabemos que Júpiter es el planeta más grande del sistema Solar y por ende, unos de los más espectaculares para ser observado. Al descubrimiento del toscano le siguieron otros, entre ellos, el de la Gran Mancha Roja (GMR) cuya autoría pertenece al inglés Robert Hooke en el siglo XVII y monitoreada de manera continua desde 1830. Se trata de un colosal anticiclón cuyo tamaño equivale a dos veces y media el de la Tierra, con vientos de unos 400km/h. Es, sin duda alguna, la principal característica visual, un ícono, de Júpiter.

Diversas naves semiautomáticas han viajado a Júpiter y han capturado imágenes de la GMR en las últimas décadas. Pero hace muy pocos días, más precisamente el lunes 10 de julio pasado, tuvimos la posibilidad de observarla y estudiarla muy de cerca, a tan solo 9 mil kilómetros de distancia.

La responsable de tal logro fue la sonda espacial Juno, una misión a cargo de la NASA y del Instituto de Investigación del Sudoeste, Estados Unidos, cuyo principal objetivo es mejorar nuestra comprensión acerca de la formación y evolución de Júpiter. Juno arribó a destino hace un año y desde entonces se encuentra girando alrededor del planeta a través de órbitas polares, es decir, se acerca a Júpiter por su polo norte, pasa por el polo sur, y se aleja del mismo para luego repetir la maniobra cada 14 días. Esto lo realizará en 37 oportunidades; tal es la duración de la misión.

El 10 de julio pasado, en lo que fue su órbita (su pasaje) número 7, Juno estuvo “rozando” en términos astronómicos a la GMR. Todos los instrumentos de Juno apuntaron a tan magnífico objetivo, en particular, la Juno Cam, una cámara fotográfica con una característica muy particular: se trata de un instrumento dedicado a la divulgación y al público en general a fin de poder implementar lo que se hace llamar “ciencia ciudadana”. Por este concepto se entiende aquellos trabajos que se realizan en conjunto entre científicos profesionales y aficionados. Como es de suponerse, la ciencia ciudadana intenta no solo acercar el trabajo de los científicos a la sociedad sino en particular, incentivar nuevas vocaciones en ciencia y tecnología. En esta ocasión, la NASA permite que el público sea el que decida a través de votaciones qué lugares de Júpiter deben ser observados por la Juno Cam. En su órbita número 7, la cámara apuntó a la GMR y todas las imágenes “crudas” (sin procesar) fueron enviadas por Juno hacia la Tierra el martes 11, un día después de su pasaje. El miércoles 12 por la mañana fue el momento en que la NASA subió las imágenes a su web oficial para que el público pueda hacerse de tan preciado tesoro. La hermosa imagen que se observa es una procesada por el aficionado Jason Major, un diseñador gráfico que, según sus palabras, ha seguido la misión desde el mismo momento del lanzamiento y cuyo objetivo es compartir la belleza del espacio con el público.

En tan solo las dos primeras órbitas de Juno se obtuvieron semejante cantidad de datos que ya han permitido a los científicos la publicación de diversos trabajos en los cuales queda de manifiesto que nos estamos encontrando con otro Júpiter. Hace muy pocos días, en el Planetario Ciudad de La Plata tuvimos la grata oportunidad de contar con una astrónoma argentina, egresada de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas (FCAG) de la Universidad Nacional de La Plata (el Planetario pertenece a dicha Facultad), la doctora Yamila Miguel, investigadora del equipo de la misión Juno, quien expresó “estamos descubriendo un nuevo planeta”. Yamila es un claro ejemplo más de lo que representan nuestras universidades nacionales públicas estatales.

Los datos aportados por Juno nos están permitiendo avanzar en la comprensión no solo de Júpiter sino también en lo que respecta a la formación del sistema Solar. Pero lo más interesante, sin duda alguna, está por venir.

(*) Director de Gestión Planetario Ciudad de La Plata

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