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La Renga sacudió Tandil con un recital ante miles de personas en el Hipódromo

En el marco de la gira de presentación del disco “Pesados vestigios”, La Renga cumplió anoche con el tercer show del año al reunir a miles de fanáticos en el Hipódromo.

La banda integrada por Gustavo “Chizzo” Nápoli, Gabriel “Tete” Iglesias y Jorge “Tanque” Iglesias, subió al escenario a las 21.42 y durante más de dos horas deleitó al público con una extensa lista que incluyó los clásicos y temas de su último disco.

A casi un mes de su anterior presentación en Bragado, la banda de Mataderos convocó a miles de seguidores que llegaron desde distintos puntos del país.

 

La previa

 

Superada la previa, los primeros asistentes ingresaron al predio a partir de las 17.30, cuando los organizadores habilitaron el acceso general, tras superar una serie de controles.

Con la caída del sol y frente a un incipiente público, subió al imponente escenario la primera banda soporte, Perra Negra, y casi una hora después lo hizo La Ricarda, ambas oriundas de la ciudad.

Minutos antes de las 20 irrumpió en escena La Rockabilera del Sur, y tras cuarenta minutos liberó el lugar.

 

La hora del

banquete

 

Con la ansiedad en aumento, y luego de una larga espera que se debió, en parte, a la cantidad de personas que quedó afuera, a las 21.40 se apagaron las luces y dos minutos después llegó el momento más esperado. Chizzo, Tete y Tanque se acomodaron en el escenario e hicieron sonar los primeros acordes de “Corazón fugitivo”, uno de los temas de su último disco, e hicieron estallar al público.

Al finalizar, Chizzo dio la bienvenida y dijo “qué alegría estar acá otra vez”. Enseguida sonó “Canibalismo galáctico”, de la placa “Algún rayo”, y le siguió “Tripa y corazón” y “Pole”.

Tras el clásico “El twist del pibe”, el cantante y guitarrista de la banda se dirigió a “todos aquellos que vinieron de lejos” y dijo “esta tierra hermosa que nos recibe con los brazos abiertos”, y dio inicio a “Nómades”.

Así, y luego de más de dos horas, el trío de Mataderos completó una extensa lista de temas, para dar un cierre con “Hablando a la libertad”, en medio de un clima de euforia y emoción.

 

Miles de personas, protagonistas de la previa del mega recital

 

Desde el viernes, y ayer con mayor intensidad, la ciudad comenzó a recibir a los fanáticos de La Renga, que llegaron provenientes de distintos puntos del país para formar parte del recital que la banda dio anoche en el Hipódromo.

La afluencia de público empezó a percibirse en el inicio del fin de semana y no sólo en las inmediaciones del predio ubicado en el corazón de Villa Aguirre, sino también en el resto de la ciudad.

Así, aquellos que llegaron con anticipación ocuparon buena parte del alojamiento disponible y aprovecharon su estadía para recorrer los principales paseos y las calles céntricas, motivados por el favorable clima.

En tanto, el perfil del barrio comenzó a transformarse en el inicio de la semana cuando los primeros camiones e integrantes del staff de la producción arribaron al circo de carreras para montar el imponente escenario.

Sin embargo recién ayer, con el arribo de los colectivos, combis y autos particulares, la masiva afluencia de público se volcó a las calles y aguardó en las cercanías del predio el inicio del show.

Todo listo para el banquete

Desde temprano por la mañana la vista panorámica de ese sector de la ciudad cambió por completo. A los micros y autos estacionados se sumaron los puestos de comidas y de venta de ropa, una postal clásica de este tipo de multitudinarios eventos.

La circulación de personas fue permanente y sobre el mediodía, con las provisiones a cuestas, muchos iniciaron la búsqueda de un lugar al aire libre donde improvisar un asado.

Con la caída del sol, se habilitó el acceso al predio y la multitud comenzó a avanzar a paso lento por Darragueira, hacia la puerta, a la espera del inicio del recital.

 

Expectativas en la previa

 

Recién bajados del micro que los trajo desde Buenos Aires, Natalia, Gabriel y Gimena aprovecharon para compartir un almuerzo sentados sobre el pasto, a metros de la colectora.

En medio de un clima ameno, comentaron que “estamos arrancando la previa, esperando que llegue la noche”, y destacaron que el encuentro es “comunitario” y que se “comparte lo que se tiene, a la espera del show”.

Con la idea de acceder al predio temprano para evitar el “malón del inicio” del show, confesaron que “queremos pasarla bien, disfrutar del show y ponerle la mejor”.

Al lado, Silvia y sus dos hijos adolescentes, Mateo y Agustina, llegaron para participar de una nueva fecha de la banda de Mataderos, la cual siguen “a todos lados”.

“Nos gusta mucho y lo disfrutamos. Nos juntamos, comemos unas empanadas y pasamos el día. Y cuando termina, emprendemos la vuelta”, resumieron sobre las perspectivas para la jornada.

Milagros y Gabriela llegaron en las primeras horas de la mañana y buscaron un lugar para amenizar la espera. Con grandes expectativas y entusiasmo, afirmaron que “tenemos muchas ganas de ver el show, queremos que llegue la hora”.

Puestos de comida y ropa

Con el sol del mediodía, la mayoría de los puesteros que se dio cita en Tandil ya tenía todo acomodado y su mercadería en exposición para ofrecerla al público. Y el humo y el aroma a comida invadieron las calles.

Con la experiencia de anteriores eventos, comerciantes de distintos puntos de la provincia y del país llegaron a la ciudad para ofrecer prendas, bebidas y otros artículos, con puestos que ubicaron en las inmediaciones de la rotonda, por colectora Macaya y Pugliese, y a lo largo de la avenida Actis.

Al grupo de viajantes se sumaron tandilenses que, ante la masiva afluencia de personas, se inclinaron por alguna alternativa para recibir un extra y utilizaron los frentes de sus viviendas para montar sus propios puestos.

Uno de los casos fue el de Ana y Maxi, una pajera de la ciudad que se acercó junto a sus hijos en busca de una alternativa económica e improvisó un pequeño punto para ofrecer comida a los asistentes. “Es la primera vez que hacemos esto y ya hemos vendido bastante”, admitieron.

Proveniente de Buenos Aires, y mientras acomodaba sobre sogas remeras de La Renga, Esteban contó a este Diario que semanas previas a la fecha adquirió las prendas que luego mandó a estampar y ayer por la madrugada emprendió el viaje a la ciudad.

“Llegamos a las 5.30”, dijo, y comentó que hasta ese momento las ventas venían “tranquilas”.

Al grito de “remeras, musculosas, buzos”, otro compañero buscaba compradores en la previa al masivo recital.

Sobre Macaya y al resguardo del sol, otro grupo apuntó las expectativas de las ventas en horas previas al inicio del show, y en especial a la salida.

Por otro lado, en Actis y colectora, Horacio y Luis montaron un stand en el que ofrecieron comida al paso, hamburguesas en pan, choripanes, y bebidas. Oriundos de Vicente López, explicaron que siempre que pueden viajan a los lugares donde se presentan bandas convocantes como La Renga o el Indio Solari, y que llegaron a las 6 para iniciar con el armado. “Y está todo muy tranquilo, en un par de horas será distinto”, anticipó mientras sonaba como cortina el tema “Veneno”.

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