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Los protagonistas de “Atento Rancagua, Atento” hablaron del backstage

Se divierten. Hacen chistes. Uno comienza una frase y el otro la remata. Recuerdan momentos, algunos que se pueden contar y otros que, entre carcajadas, prefieren guardar para la intimidad. Pepo Sanzano, Marcos Casanova y Claudia Gayo, junto a Alejandra Casanova, son el alma y el cuerpo de “Atento Rancagua, Atento”, una obra que vuelve este fin de semana al Teatro de la Confraternidad con dos únicas funciones para todo aquel que se la perdió, o para quienes quieren volver reírse.

Escrita por Sanzano y Casanova, protagonistas junto a Claudia bajo la dirección de Alejandra, la obra cuenta la desopilante historia de dos subalternos que luego del asesinato del comisario del pueblo, un lugar perdido de la provincia de La Pampa, se autoacuartelan. Cuando llegan los medios al lugar, uno de los periodistas es tomado como rehén. En consecuencia, el pueblo pasa a ser el foco de atención del país, llegando los medios importantes de aire y hasta grupos de policías especiales.

Durante el desarrollo de la obra aparecen las historias personales de estos desopilantes personajes. Una alegoría de la realidad actual, casi sin querer queriendo, ya que toca temas de corrupción, falta de profesionalismo, manipulación de la información, infidelidades…

Luego de ensayar, Gayo, Sanzano y Marcos Casanova charlaron -y se rieron mucho- con El Eco de Tandil.

-¿Por qué decidieron hacer dos funciones más de “Atento Rancagua, Atento”?

Pepo Sanzano: -Básicamente volvemos con esta obra por muchas ganas. Nos teníamos como deuda hacer estas funciones en la Confraternidad, pero la verdad es que volvemos por las ganas absolutas y por lo que nos divierte juntarnos a hacerla. En Mucho Teatro hicimos una escenita y nos picó un deseo absoluto. Es una obra que nos divierte mucho hacerla, nos ha ido muy bien y a la gente le gusta y se divierte mucho. Básicamente volvemos movidos por el deseo. ¡Mirá qué título!

Marcos Casanova: -Cuando interrumpimos la secuencia de funciones fue porque no había más lugar. Hay muchos espectáculos en Tandil y pocos espacios, o en realidad cada vez hay más espacios pero siempre la cantidad de espectáculos supera ese número. Nos quedaron entonces estas fechas en el Teatro de la Confraternidad y ninguno tenía compromisos. Para nosotros es una felicidad, como dice Pepo, juntarnos para hacer esta obra.

-Además, seguramente hay público que quedó con ganas de verla…

Marcos Casanova: -¡Volvemos a pedido del público! A mí me han parado por la calle para cobrarme cuentas y esas cosas. Y yo les digo: «¡Esperá que cobre con las funciones de ‘Atento…!». Así que sí, es a pedido del público.

Claudia Gayo: -Todavía queda mucha gente sin verla.

Marcos Casanova: -Sí, como 150 mil personas.

-Van a tener que hacer varios teatros.

Pepo Sanzano: -Y, a 170 butacas que tiene la Confraternidad, son unas cuantas…

-¿Qué significa esta obra para cada uno?

Claudia Gayo: -Yo estoy feliz de la vida. Me gusta mucho el texto, me gusta mucho trabajar con ellos y significa una alegría tremenda porque la obra es desopilante, y el atrás de escena es tan desopilante o más. ¡Si el público viera la previa! No podés no reírte con estos dos. Y en escena pasa lo mismo. Yo hago grandes esfuerzos para concentrarme y no tentarme de la risa. Es realmente muy graciosa.

Pepo Sanzano: -Eso es verdad. El placer que nos provoca trabajar juntos es una de las cosas más importantes en cuanto a lo que significa la obra para mí. Y además poder ver plasmado en el escenario un delirio. Un día estábamos hablando con Marcos de los acuartelamientos de los policías en Córdoba con De la Sota y dijimos «¿y si hacemos una obra que sea que se acuartelan pero en un pueblito perdido…?». En el delirio empezamos a escribirla. Nosotros no nos juntamos a escribir, sino que nos mandamos emails. Entonces, cuando empezó a crecer y a crecer dijimos: “La vamos a hacer algún día”. Ya habíamos pensado en Claudia también. Cuando ves a la obra plasmada y te das cuenta que pega como vos creés que va a pegar, es un placer absoluto. Rancagua para mí es eso, es el delirio plasmado.

Marcos Casanova: -Aparte de lo que dijeron los chicos, que es cierto, voy a sumar a todas esas causas lo que me provoca esta obra: siempre dicen que hay que rotar porque la gente se aburre, pero si yo tengo que elegir para trabajar tres personas dentro del universo de personas que conozco y que puedo convocar, elijo a ellos tres. Siempre. Para hacer todas las obras. Es un placer absoluto trabajar con ellos, una relajación en el sentido de saber que las cosas suceden porque laburan todos muchísimo, y porque aparte de colegas son mis amigos. Además mi hermana dirige. Laburamos muy responsable y cómodamente. Y todos manejamos los mismos códigos de humor. Entonces, encontramos en esos códigos el placer nuestro y el de la gente riéndose.

-En ese backstage que es tan divertido, en esa previa, ¿qué los caracteriza a cada uno?

Claudia Gayo: -Yo en general siempre trato de estar seria, pero no se puede: ellos comentan cosas, espían cuánta gente va entrando, tiran un promedio de edad, van contando. A veces identifican a las personas, a veces no. Hacen chistes. Encuentran parecidos.

Pepo Sanzano: -Siempre viene gente muy famosa a vernos. (Risas).

-Hay ciertos rituales que se repiten.

Todos: -Absolutamente.

Claudia Gayo: -Algunos no los vamos a contar…

Marcos Casanova: -¡No por pecaminosos sino por vergonzantes!

Pepo Sanzano: -El más vergonzante de todos es que yo debo hacer pis sí o sí antes de actuar, y en el Club del Teatro no hay baño en el escenario. Entonces, me tengo que esconder.

Claudia Gayo: -Y yo no voy a andar diciendo que llevo una petaca, porque no. Pero es solo para esta obra.

Marcos Casanova: -También la hacemos enojar mucho a Alejandra por pavadas: hablar fuerte a propósito desde el otro lado de la escena…

Claudia Gayo: -O cantan con la música más alto que la música.

Marcos Casanova: -O hacemos palmas desde adentro y la gente se prende…

Pepo Sanzano: -Hacemos ese tipo de cosas que nos divierten. Es una obra que nos da placer ir a hacer. Llega el sábado, arreglamos, decimos «nos encontramos a las 7» y seis y cuarto estamos todos.

-¿Cómo hacen para no tentarse sobre el escenario?

Claudia Gayo: -Hay un momento en el que tengo que estar parada, seria, y ahí tengo que mirar un punto fijo porque si los miro a ellos dos me tiento. Me he tentado algunas veces.

Marcos Casanova: -Tenemos un texto que hay que respetar. A veces lo respeto, a veces no…

Claudia Gayo: -¡“A veces lo respeto”, dice! ¡Ah, bueno! Chau, me voy.

Pepo Sanzano: -A mí el señor Casanova, la porquería más grande de todos los actores que existen sobre la faz de la tierra, me hace cosas que no puedo no reírme. Entonces es desesperante. Sufro, me duele el estomago.

Claudia Gayo: -Porque te saca, y entonces alguna cosita nueva sale en todas las funciones.

Marcos Casanova: -Cuando descubro que sufre, ¡para mí es un regodeo! (risas)

Claudia Gayo: -Marcos nos hace reír pero controlamos la risa y lo manejamos bastante bien. Ahora, eso de respetar el guión, Casanova, ¡no tenés vergüenza!

Marcos Casanova: -El guión es nuestro, lo compartimos. Si uno de los autores no se enoja… (más risas).

-¿Por qué hay que ir a ver «Atento, Rancagua, Atento»?

Marcos Casanova: -Porque nos vamos a divertir muchísimo. El público y nosotros. Son las últimas dos funciones posta, porque no hay mas fechas. Por lo menos este año. El teatro de la Confraternidad es precioso, y queremos convocar a la gente para que vaya porque sabemos que la vamos a pasar bien, sabemos que se van a reír. Y en los tiempos que corren, digamos con tanta pálida y cosas que nos suceden a todos en este país y en esta vida, esta bueno disponer de una hora para matarse de risa a precios super populares. Nosotros desde el año pasado no tocamos los precios, y este año tampoco los vamos a tocar.

Claudia Gayo: -Y yo voy a agregar que hay que verla porque es una obra con todos los condimentos: hay suspenso, hay acción…

Marcos Casanova: -¡Y hay escenas eróticas de alto voltaje!

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