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Malena, la beba que luchó por su vida durante casi siete meses, ganó la batalla y recibió el alta

Felizmente, Malena Bacigalupi, la beba que nació con solo 24 semanas de gestación y 515 gramos de peso, fue dada de alta este jueves en la Clínica Chacabuco tras casi siete meses de internación y haber pasado dos operaciones con éxito. Karina Farías, su abuela, compartió con El Eco de Tandil la conmovedora historia de su nieta que, sin dudas, servirá como un claro ejemplo de que el amor por la vida todo lo puede.

Mientras tanto, su hija Ayelén se despedía del equipo del área de neonatología del centro asistencial privado -donde transitó el último tiempo-, con Malena en brazos y una sonrisa imborrable en su rostro. Es que su beba venció los peores pronósticos y supo ganarse el amor no solo de su familia, sino de toda la comunidad.

“Hoy es un día muy importante porque nos vamos a casa con una nena súper sana. Tiene sus detalles, lógico, fue muy prematura. Nació con 515 gramos, 24 semanas, al límite de no vivir. Algunos médicos que eran de afuera nos dijeron que no tenía esperanzas de vida, que directamente tenía que fallecer en el útero de mi hija, pero ella luchó y hubo un equipo maravilloso de enfermeras y médicos que lucharon 24 horas siempre. Llevamos seis meses y 27 días acá, peleando continuamente junto a ella”, relató la mujer.

La internación

-¿Cómo fue para ustedes todo este tiempo?

-Durísimo porque no siempre los días fueron buenos. Veníamos a las doce y estaba bien, veníamos a las cinco y estaba mal, volvíamos a la noche y estaba mal otra vez, y por ahí nos llamaban diciéndonos que se había descompensado. Fue muy duro.

-Malena tuvo que someterse a dos intervenciones quirúrgicas, ¿por qué motivos?

-Ella nació con una arteria que todos los bebés tienen en la panza abierta, que es el traspaso de sangre del corazón al pulmón. Eso, cuando un bebé nace a término, se cierra y luego el bebé hace vida normal. En su caso como era muy prematura, hubo que cerrarla con medicación. Al darle medicación, le hizo mal y tuvo pérdida de sangre intestinal. Entonces, hubo que operar porque había que cerrarlo, ya que no había forma de que ella viviera con esa arteria abierta. Así que con 800 gramos, un cirujano de la clínica y otro que vino de La Plata, más el equipo de acá, la operó. Su corazón en ese momento medía un centímetro y medio, y la arteria un milímetro y medio. Y salió perfecta. Luego, nos encontramos con que tenía problemas de visión que es totalmente normal en estos casos de prematuros extremos. Así que también se la operó de ambos ojitos, ya tiene sus controles hechos y está genial. Ahora, nos queda terminar con el tema de la audición, pero estamos ultimando detalles. Ella ahora no tiene voz, estuvo tres meses intubada y por eso las cuerdas vocales tal vez no están perfectamente alineadas como para que tenga una voz normal, es decir, son detalles que nos van a quedar para después del alta y de estar tranquilos unos días en casa para después sí ir a hacer los estudios a Buenos Aires y Mar del Plata.

 

El futuro de Malena

-¿Malena va a poder hacer vida normal? ¿Le va a quedar algún tipo de secuela? ¿Es necesario un seguimiento de su estado de salud?

-Sí, es necesario un seguimiento continuo. Ahora seguirá con una terapista, que va a verla dos veces por semana y trabajar con ella todo lo que es posiciones y demás. Malena hoy tiene casi siete meses, pero en sí su edad corregida -en la que debería haber nacido a término- es de casi cuatro. Secuelas puede tener, cerebralmente está bien. Esto es cuestión de desarrollo, a medida que vaya creciendo, se va a ir viendo si su prematurez marcó algún punto del cerebro que no se desarrolle, pero insisto en que es cuestión de esperar. De todas maneras es un largo camino que nos queda y también, al igual que lo que vivimos acá, muy difícil.

 

La experiencia para la familia

-¿Cómo lo vivió usted como abuela? ¿Cómo está su hija Ayelén?

-Uno tiene la experiencia de los hijos propios. En lo personal lo sufrí mucho, tal vez más que mi hija, ella es muy chiquita, no tuvo un embarazo normal. Ella tuvo cinco meses de embarazo, sin panza prácticamente y luego se fue a casa con una cesárea, y sin bebé porque Malena quedó acá, no se la pudo tocar por un mes y medio, ni se podía meter la mano adentro de la incubadora. Uno como mamá ya lo tenía a esto y esto particularmente fue muy duro y lo asimila de otra manera. Me costó mucho realmente. Apoyar a las dos porque hay que apoyar a la beba que estaba adentro y también a mi hija para que vaya aprendiendo y comprendiendo lo duro de esto. Yo siempre digo que no tenía ni idea de lo que era una neo, nunca había entrado acá, y si no vivís esto no te das cuenta. Cuando la veía dentro de la incubadora, Malena entraba en la palma de la mano, medía más o menos 24 centímetros y le sobraban apenas las patitas. Este tatuaje que tengo en el brazo es de su patita cuando nació.

-Se hizo un tatuaje.

-Sí, toda la familia, y ahora vamos a hacernos el piecito del alta que está como dos veces más grande.

 

El trabajo del equipo de neo

-¿Cómo ha sido el trabajo que realizó el equipo de neonatología?

-Fue increíble porque no solamente trabajaron con Malena, sino también con todas nosotras, conteniéndonos, tanto el equipo médico como todas las enfermeras, que estuvieron las 24 horas con ella. En sí, yo les digo que son las primeras mamás de Malena porque vieron todo el inicio y lo que siguió, es más, ahora les cuesta dejarla ir porque son casi siete meses, es una locura de tiempo. Es un equipo maravilloso, desde las mucamas que son geniales porque mantienen esta neo que es un lujo la verdad, hasta las enfermeras y médicos. Nunca le faltó nada, la clínica nos ayudó también siempre. En principio fue medio complicado por lo de las obras sociales y eso, pero no hubo ninguna queja; al contrario, siempre digo que si alguien necesita que nazca un bebé prematuro y si puede que lo traiga a la clínica porque realmente esto es impagable.

-Y se ve también la calidad humana de todo el personal.

-Sí, totalmente. Son todos espectaculares.

 

“Sí, se puede”

-Por último Karina, ¿qué mensaje se le puede dar a aquellas madres que también están pasando por esto?

-Que luchen y no bajen los brazos nunca. Todo se puede, siempre dije que si ellos deciden nacer, hay que darles la oportunidad a que salgan. Y salen seguro. Costará más o menos, pero salen. Sí se puede, siempre lo dije en Facebook. Son guerreros y tienen un montón de fuerza.

-Porque además de los cuidados intensivos que reciben es muy importante su fuerza…

-Sí, ella quiso vivir contra todos los pronósticos que había. Ella nació cuando todos decían que no. Uno también se asustaba cuando la veía porque decía: `esta nena no sale´, era muy chiquitita. Y sí, ella luchó y luchó. Le sacaron el tubo y la operaron de la vista sin tubo. Dijimos: `vuelve al tubo´; y no, ella salió de nuevo y así estuvo. Tiene una fuerza increíble Malena. u

 

La historia

El 14 de marzo pasado, Ayelén fue a efectuarse un control normal de su embarazo, cuando detectaron que tenía poco líquido amniótico, por lo tanto al día siguiente le realizaron una ecografía y descubrieron que el bebé había dejado de crecer porque había un problema con la placenta, que no lo estaba alimentando.

Si bien se encontraba cursando su semana 26 de embarazo, la beba había dejado de crecer dos semanas atrás, por lo cual se considera que estaba en la semana 24.

Los médicos que la atendieron estimaron que el problema podría haberse generado por tratarse de un embarazo adolescente, ya que Ayelén tenía en aquel entonces 15 años.

Según contaba la propia Karina en diálogo con este Diario en abril pasado, cuando la beba tenía tan solo un mes y medio de vida, el médico les había dicho que había que sacar a Malena urgente y los derivó al Hospital, donde les dijeron que no tenía opción de vivir.

Sin embargo, decidieron no resignarse a ese terrible final e inmediatamente fueron a buscar la opinión de otro profesional. Otra médica que consultaron coincidió con el mal pronóstico, pero les dio la posibilidad de hacerla nacer para ver qué sucedía, aunque les confió que no creía que viviera más de 10 o 15 minutos.

El 16 de marzo le realizaron a Ayelén la cesárea en la Clínica Chacabuco, de la que su beba salió con vida y en una incubadora.

A partir de entonces, Malena siguió luchando por su vida y de a poco fue ganando peso, ya que había nacido con tan sólo 515 gramos.

Con el paso de los días fue avanzando favorablemente y cuando superó la barrera de los 800 gramos fue sometida a una delicada operación del corazón. Los médicos debieron cerrar una arteria de un milímetro y medio en un corazón que medía solo un centímetro y medio. Afortunadamente salió bien de la intervención y luego fue operada de la vista, operación que también superó con éxito.

Hoy a casi siete meses de su nacimiento Malena felizmente fue dada de alta con un peso de 3,785 kilos y ya disfruta de su familia en la tranquilidad de su casa. u

 

El equipo que cuidó a Malena

Los médicos, enfermeras y mucamas que se encargaron de los cuidados intensivos durante el tiempo de internación en neonatología de Malena Bacigalupi son: la jefa del área, doctora Alicia Cosser, y los médicos Fabio Herri; Laura Carciochi; Esteban Mazza; Alicia Cosser; Ernesto Herrera; y Marilina Osinada.

Las enfermeras: Valeria Sosa; Andrea Rosas; Carolina Peralta; Mariana Di Nucci; Jésica Prada; Andrea Menici; Valeria Ponce; Silvina Meoqui Zai; Laura Poloni; Silvina Rodríguez; y Jonathan Gerez.

Las mucamas: Paola Noguez, Graciela Luján; y Marisol Popovich.

Y los médicos que realizaron la exitosa operación del corazón fueron la cardióloga infantil Anabella Siciliano, y los cirujanos Alejandro Jorajuría y Juan Baldini, junto al resto del equipo.

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