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Menos alumnos y graduados, más docentes y administrativos en la Unicén

Tal lo anticipado en la sección dominical del Oído Agudo, reina preocupación en sectores de la Universidad Nacional del Centro a partir de cifras, datos duros, que marcarían una tendencia desfavorable en lo que concierne a la vida de la casa de altos estudios.

Sectores disidentes a la actual gestión mantienen conversaciones y ponen el acento en números que si bien no distan de una realidad que ocurre en otras universidades nacionales, no deja de ser un llamado de atención sobre el actual rumbo de la Unicén.

En el medio de datos concretos y oficiales emitidos de la propia casa de altos estudios, surge como una versión cada vez más fuerte lo que concierne a una indiscriminada incorporación de personal no docente al compás de un alineamiento político al anterior gobierno nacional, que incomodó a más de un académico e integrante de la comunidad educativa.

Una de las voces que se vino expidiendo al respecto fue el ex rector Juan Carlos Pugliese, actualmente a cargo del rectorado del Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina.

El tandilense ya anticipó su interés en modificar el actual rumbo de la Unicén frente a su mirada crítica sobre lo que ocurre, escuchándosele decir que debía concentrarse energías en la autoevaluación, fijando objetivos para los próximos años y una hoja de ruta para concretarlos, tal como ocurre en casi todas las universidades del mundo y de Argentina, “salvo las que claudicaron su autonomía en aras del proyecto K que las dejó pedaleando en el aire”.

El dato sujeto a verificación que se dejó trascender alude a que habría un centenar de empleados no docentes recientemente contratados que no están presupuestados.

La cifra surge al medir dividiendo por 13 el presupuesto total asignado por ley y comparando con la masa salarial pagada en enero 2016, que es una suma mayor. Es decir que, si multiplica por 13 lo pagado en enero, supera el ciento por ciento del presupuesto.

Asimismo, se detalló que el crecimiento del personal no docente y docente del rectorado se prueba con el incremento de los titulares de la obra social.

“No contar con estos datos condena la gestión, ya que se trata de herramientas elementales de gestión. Hay varias universidades que publican estos datos en sus sitios web (ver www.me.gob.ar/spu), lo mismo la escasez de información presupuestaria que se publica en el mismo sitio (Universidades en cifras)”.

Al respecto, estas voces críticas sostuvieron que de no atenderse esta situación el que debería echar a esos presuntos cien empleados nuevos será el nuevo gobierno y “no tendrá la responsabilidad el gobierno de la Unicén por sus excesos y desaguisados”.

Por otro lado, se señaló que no deberían servir de consuelo los números de otras universidades que son peores. Para los sectores en pugna debe ser responsabilidad de éstos cambiar el estado de cosas.

 

Datos que preocupan

 

Los académicos consultados sostuvieron que la información recabada no hay que tomarla aisladamente, sino que, analizada en un contexto, marca a las claras un declive en el nivel académico que merece modificaciones.

Se sostiene que tomado los últimos cinco años hay una disminución leve, pero disminución al fin, del número de alumnos que ingresan a la Unicén. Pero hay un dato aún más llamativo: de los estudiantes que cursaron al menos una materia en ese mismo período, la disminución es mucho más grave.

Se alude lisa y llanamente de una deserción y un desguace de las distintas facultades, pero en las que mayormente se denota sería en la Facultad de Sociales, Humanas, que al entender de los observadores merece un tratamiento y seguimiento especial y urgente.

 

Menos alumnos

 

Por otro lado se observó que no puede medirse graduados porque no se registran por cohorte sino por año. A los alumnos inscriptos y reinscriptos no se los registra en su perfomance académica, y en algunos casos ni siquiera hay registros de asistencia a clases.

Aun con estas limitaciones, los datos prueban que hay menos alumnos, menos graduados, más docentes, más administrativos y que la participación de las funciones esenciales (docencia, investigación y extensión) ha disminuido sensiblemente en el presupuesto.

“Debemos poner en la agenda estos temas que no implican ajustar ni echar a nadie, sino ocuparse de los alumnos y abrir la Unicén a la sociedad informando cómo está y hacia dónde va. Plantear la democratización a través del voto directo ponderado de los claustros, la limitación a dos períodos en la elección de las autoridades (considerando como primero el vigente) e incorporar en el debate una reforma académica que permita un abordaje de las carreras de manera pluridisciplinaria, a través de ciclos generales básicos certificados o mecanismos parecidos, ya en vigencia en muchas universidades y que es la corriente actual para mejorar la calidad”, refirió Pugliese al ser consultado sobre estos número que ponen al desnudo una realidad académica que hasta aquí pocos se animaban a esbozar.

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