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Murió “Llamarada” Eresuma, el gran goleador tandilense

Murió ayer en Mar del Plata, a los 72 años, Norberto Eresuma, uno de los grandes goleadores de raza que dio el fútbol argentino. Más allá de que su carrera se desarrolló en Tandil y Mar del Plata, con un breve paso por el fútbol metropolitano, el “Colorado” o “Llamarada”, como se lo conocía en el ambiente, fue un delantero reconocido en el fútbol argentino por su gran cantidad de goles marcados en los regionales y en los viejos torneos Nacionales.
Eresuma falleció ayer por la tarde, al no poder superar un complejo cuadro clínico que lo había mantenido en una delicada situación de salud en los últimos meses.

Nació el 3 de septiembre de 1944 en Tandil y se formó en Excursionistas, para vestir luego las camisetas de Ramón Santamarina, La Movediza, San Lorenzo de Mar del Plata, Chacarita Juniors, Aldosivi, Cipolletti, Kimberley, Círculo Deportivo de Nicanor Otamendi, Boca de Mar del Plata, Alvarado, Quilmes, General Mitre y los seleccionados de Mar del Plata y de Tandil. La mayor parte de su carrera la realizó en Mar del Plata, donde fue el máximo goleador de equipos de esa ciudad en torneos nacionales de ascenso y del torneo local. Además, como entrenador dirigió a San Lorenzo de Mar del Plata, Aldosivi, Alvarado, Boca y los seleccionados juveniles marplatenses.

Sólo en los torneos marplatenses, sumó 344 goles, entre ellos seis en un mismo partido en 1976, jugando para San Lorenzo frente a Alvarado (7-1). En ese mismo equipo y en la misma temporada fue goleador del Torneo Nacional. Terminó primero en la tabla de artilleros con 12 goles junto a Luis Ludueña (Talleres) y Víctor Marchetti (Unión). En total, en los torneos nacionales entre 1969 a 1979 anotó 50 goles.

Sus primeros pasos en el fútbol fueron en Excursionistas, el club de su barrio, que en 2009 le realizó un homenaje para el que viajó especialmente desde Mar del Plata. “Los tiempos cambian, ya no somos los chicos de antes, que estábamos todo el tiempo acá. Cambió la gente, cambió el cantinero, como le decíamos antes y uno sin querer se aleja, sobre todo si está viviendo en otra ciudad. Siempre que venía paraba en la casa de mi madre, y como visitaba a algunos amigos, otros se enojaban. Entonces dije: ‘Si me quieren ver, que me vengan a visitar ellos’”, decía el “Colorado” en una entrevista con este diario. Y también reconocía sin culpas su sentimiento de pertenencia a Mar del Plata: “La verdad es que me siento marplatense. Hace más de 40 años que vivo allá y me han tratado siempre muy bien. Mis cuatro hijos se criaron allá y es lógico que me sienta parte de esa ciudad. En Tandil nací, me crié y quiero mucho a su gente. Y sobre todo a este club, porque más allá de cómo te vaya en la vida, uno siempre tiene que agradecer al que le dio la primera camiseta”.

A los 14 años debutó en la primera del “Trueno Verde”, en el torneo tandilense de 1958, y marcó uno de los goles en la victoria por 2-0 sobre Santamarina, el club al que se sumaría más tarde para vestir su camiseta hasta 1968, cuando hizo su primera incursión en el fútbol marplatense. Se sumó a San Lorenzo y se convirtió en la figura del equipo en los antiguos torneos nacionales. En 1970 pasó brevemente por Chacarita Juniors, que venía de ser campeón el año anterior, pero regresó pronto al San Lorenzo marplatense. En 1975 se sumó a Aldosivi para la segunda experiencia del «Tiburón» en los Nacionales, formando parte del histórico triunfo ante Boca en la Bombonera.

En 1978 jugó para Cipolletti, también el Nacional, anotándole dos goles a Hugo Gatti para el triunfo 4-2 ante el Boca campeón de América. Al año siguiente jugó para Kimberley con una gran campaña, en la que le anotó a Fillol uno de los tantos de la victoria sobre River en el estadio Mundialista (2-1).

Tras un paso por Círculo Deportivo de Nicanor Otamendi, volvió a Ramón Santamarina para jugar el Regional de 1981, en el que el aurinegro perdió la chance de ir al Nacional al caer con el poderoso Loma Negra de Olavarría. Al año siguiente jugó para La Movediza, también dirigida por Arturo Petrillo, y luego regresó a Mar del Plata para cerrar su carrera en equipos como Boca, Alvarado (anotó uno de los goles de la victoria en el Regional 83’ frente a Independiente en el estadio San Martín), Aldosivi y General Mitre. Se retiró a los 42 años, para dedicarse a la dirección técnica (dirigió la filial Mar del Plata de la Escuela Nacional de Técnicos) y a su puesto de diarios cercano a Torres de Manantiales.

Estas fueron algunas definiciones de “Llamarada” sobre su carrera y el fútbol en general:

-“Me hubiera gustado jugar en River del cual soy hincha. Eso sí, siempre tuve la suerte de hacerle goles. Desde la época de Perico Pérez hasta la de Fillol”.
-“La única manera de mantenerse es tratando de mejorar permanentemente. Un día, por ejemplo, vi a Artime hacer cinco goles en un partido con la cara interna del pie derecho y al otro día empecé a practicar media hora en cada entrenamiento para pegarle de esa forma. A los cinco meses, ya podía hacer goles pegándole a lo Artime”.
-“No jugué más en Buenos Aires porque era feliz en Mar del Plata. Por eso después de la experiencia en Chacarita volví a la ciudad donde siempre fui reconocido y respetado”.
-“En un mano a mano con el arquero, siempre hay que apuntarle al pie de apoyo, le resulta más difícil atajar el tiro”.
-“Al arquero que nunca le podía hacer goles era a Roma. Lo llené de moretones pero no lo pude derrotar”.

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