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Necrológicas

Participaciones de los recientes fallecidos en la ciudad

CARMEN IRMA ATOR VDA. DE IANE

 

El 16 de diciembre pasado partió de este mundo Carmen Irma Ator, a los 94 años.

Había nacido el 12 de junio de 1921 y era hija de Doña Rosa y Lorenzo Ator. Tuvo 6 hermanos y pasó su infancia y adolescencia en la zona de la vecina localidad de Rauch.

Luego formó su propia familia, al contraer matrimonio con Telmo Ezequiel Iané. Tuvieron tres hijos, Marta, Jorge y Carmen, a los que criaron con mucho amor y les dieron todo lo necesario, con mucho esfuerzo y trabajo, en el campo de su propiedad ubicado en el paraje Otegui.

Ambos fundaron la Escuela N° 28, que comenzó a funcionar en el comedor de la casa de Carmen y Telmo. Las maestras se quedaban en el hogar familiar toda la semana.

Por ser buena gente y gozar de excelente humor, en su casa se hacían reuniones interminables y estaba siempre llena de familiares, amigos y vecinos.

“El 16 de diciembre te fuiste a reunirte con tu compañero de toda la vida, con tus 94 años bien vividos. Siempre positiva y con una sonrisa”.

Hacía 39 años que vivía en Tandil, disfrutando de sus diez nietos y luego, de sus cuatro bisnietos, a quienes dejó preguntando por la abuela “Negra”.

“Mamá, fuiste la mejor madre que pude tener. Alegre, generosa, siempre dispuesta para darme una mano para lo que necesitara, no preguntabas cuánto sino qué.

Siempre te voy a recordar como la mejor persona y la más importante, porque gracias a vos y a papá soy quien soy ahora. Siempre estarás en nuestros corazones. Te amamos, má”.

 

JULIO PATRON

 

El 14 de diciembre pasado se produjo el deceso de Julio Patrón, a los 81 años de edad.

Julio fue una gran persona. Trabajador, honesto, respetuoso, hombre de familia, esas eran algunas de sus tantas virtudes.

Nació en Rauch y gran parte de su niñez y juventud lo pasó en el paraje El Chalar. Su primer trabajo fue en la estancia del doctor Palacios.

Cuando contrajo matrimonio con Amalia Castro, fijó su domicilio en la estancia Dos Naciones, donde trabajó para Lina Harguindeguy. Allí nacieron sus dos hijos, Gustavo y Alejandro, donde vivieron su niñez y cursaron la escuela primaria.

Cuando sus hijos terminaron el nivel primario, se mudó a Tandil y se radicó en Haití 1220 para que los jóvenes pudieran ir al colegio secundario.

Por ese entonces, entró a trabajar a la fábrica Ronicevi hasta su merecida jubilación. También se desempeñaba como parquero.

Disfrutaba de sus nietos Micaela, Octavio, Milagros y Francisco, a quienes llevaba al jardín y al colegio y últimamente, a su bisnieta Luz.

“Qué descanses en paz ¡abuelo!”.

 

CARMEN ALICIA ELIZALDE

 

El 11 de diciembre pasado falleció, en la ciudad, Carmen Alicia Elizalde, quien dejó un gran vacío entre sus seres queridos.

Carmen nació el Tandil el 20 de febrero de 1924 y era hija de Juan Bautista Elizalde y Josefa Catalina Carreiro. “Licha”, como se la conoció desde su niñez, con sólo un año, se radicó junto a sus padres en el paraje La Negra.

En el año 1936 la familia se trasladó al paraje La Suiza (muy cerca de Napaleofú), donde el padre de Carmen trabajó como tambero mediero en la compañía La Tandilera de Luis Magnasco

“Licha”, por ser la mayor de nueve hermanos, acompañó de forma inseparable a su padre en el sacrificado trabajo del tambo, y fue allí, cuando contaba con 17 años, que conoció al que sería el amor de su vida, Máximo Vallejos.

Fue también en ese momento cuando empezó a forjar su carácter y templanza, que mantuvo toda su existencia al defender ese amor a pesar de la oposición familiar. La feliz pareja se casó en 1941 y se trasladó a De la Canal, al campo de Macaya, donde nació su primera hija Alicia.

Después de una breve estadía en Buenos Aires, volvieron al pago, a Las Blancas de Quillehauquy, donde nacieron sus otros hijos Bety y Mota. Pasados dos años y tras una invitación de su cuñado Alejandro Vallejos y su esposa Coca Macuso, se trasladaron a Napaleofú para hacerse cargo de otro tambo de La Tandilera.

En 1950 se creó la colonia La Suiza y se hicieron adjudicatarios de una parcela de campo que hoy todavía conserva la familia. Allí nació Eduardo, su último hijo, y fue en Napaleofú que crió a su familia y echó raíces para siempre.

Después vinieron el casamiento de sus hijos, el nacimiento de sus once nietos y veintitrés bisnietos que la vida le fue dando a lo largo de los años. Quiso el destino que sus últimos nietos se quedaran sin mamá muy pequeños y ella se hizo cargo de la crianza hasta el más mínimo detalle. Así que no solamente fue madre de sus hijos sino también de sus nietos.

Transitó una vida plena y sencilla, de trabajo, generosidad y amor para los suyos. Recién los últimos tres años de sus 91, cuando el paso del tiempo empezó a confundirla en sus recuerdos y a confinarla en su andar, los pasó en Tandil, rodeada del amor de sus hijas, nietos y de las personas que ayudaron con su cuidado.

Hasta el último momento mantuvo vivo el recuerdo de su casa en el campo y su voluntad de sangre vasca para vivir, hasta que un día, muy rápidamente, su cuerpo dijo basta y se fue tranquilamente, como ella merecía.

“Abuela Licha, fuiste un ejemplo de mujer, esposa, madre, abuela; valiente, fuerte y generosa al extremo. Espero que estés con el abuelo, tomando esos mates que compartían. No te olvidaremos, estarás siempre en nuestros recuerdos, sirviendo la mesa, atendiendo a todos, dando tus abrazos y besos. Gracias por tu mejor enseñanza que fue el amor a la familia. Te extrañaremos siempre”.

 

DEVIDIO JESUS CABRERA

 

A los 86 años partió de este mundo, el pasado 12 de diciembre, Devidio Jesús Cabrera, quien atravesaba una cruenta enfermedad. Su fallecimiento causó gran dolor entre sus seres queridos.

Había nacido el 10 de febrero de 1929 en esta ciudad, y era hijo de Jerónimo y Elisa, quienes fueron padres de cuatro varones.

Devidio cursó sus estudios primarios en las escuela 8 y 11, ya que con su familia vivía en la zona de Machado entre Moreno y Saavedra, en el barrio de la Estación de Trenes.

De muy joven trabajó como changarín, descargando camiones que llegaban al Ferrocarril. Se casó con Liria María Casas, oriunda de María Ignacia, y tuvieron seis hijos, Mario, Elisa, Mary, Angélica, Graciela y Devidio (f). La familia vivía en la zona de Pinto entre Moreno y Montiel.

Durante gran parte de su vida se dedicó al oficio de pintor de obra y muchos clientes le confiaron las tareas en sus casas, abriéndole las puertas para que trabajara.

De joven, también disfrutaba de practicar deportes y recordaba sus prácticas de boxeo.

Fue un hombre muy trabajador, que disfrutó de sus hijos, nietos y bisnietos, quien hoy lo extrañan y lo despiden con mucho amor. Siempre lo recordarán.

 

JULIO OSCAR FERNANDINO

 

“’Alipi’”, como te decían tus amigos. Naciste el 17 de diciembre de 1956 y te fuiste el 14 de diciembre de 2015 a los 58 años. Fuiste una persona muy querida. Trabajador, padre, compañero y amigo.

Tus familiares, madre, hermanos, hijos, nietos, señora y amigos te recordaremos por siempre.

Te amamos mucho. ¡Qué Dios te cuide y aguante el Rojo”.

 

 

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