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Necrológicas

MIGUEL ANGEL MAISANO
El pasado 14 de julio se produjo el deceso de un respetado vecino de Tandil, Miguel Angel Maisano, familiarmente conocido como «Bocha».
Tenía 80 años, ya que había nacido el 9 de enero de 1936.
Hoy lamentan su partida su esposa Ana María Gómez de Maisano, su compañera incansable; sus hijos Marcelo, Estela, Juan y Pablo; sus hijos políticos Mirta, Arturo, Vanesa y Claudelina; sus nietos Maru, Emi, Juanjo, Nacho, Cata, Miru, Pili y Azul, así como sus demás familiares.
También lo recuerdan con afecto sus hermanos de corazón y de la vida Jorge H. y Pirincho A, así como los chicos de la peña, «donde siempre estas presente cada jueves».
«Bocha, como te decíamos: todos estamos tristes por tu partida, pero siempre te vamos a recordar y agradecer lo que nos enseñaste. Te vamos a querer por siempre».

ROBERTO NARCISO ROJO
A los 75 años, el pasado 18 de julio se produjo el deceso de Roberto Narciso Rojo.
Había nacido en Balcarce, el 14 de febrero de 1941. Vivió su infancia en Dos Naciones junto a sus padres y hermanos.
Posteriormente se radicó en Napaleofú, lugar que lo vio crecer y pasar su adolescencia.
Roberto Rojo era un trabajador rural que dedicó su vida a la producción agrícola. Ello lo condujo en los años ’70 a la Estación Fulton, donde conoció a su esposa Mercedes, con quien tuvo cuatro hijos Roberto, Graciela, Adriana y María José.
Años más tarde, ya radicado en Tandil, continuó trabajando como tractorista y -finalmente- como sereno.
En el año 2007, una mala praxis marcaría su vida, circunstancia con la que tuvo que luchar hasta sus últimos momentos.
Luego de su retiro supo ocupar sus días con una actividad que fue su pasión: el cuidado de caballos de carrera.
Fue un gran guerrero, luchador incansable, honesto, paciente y siempre de buen humor, pero este año una neumonía que se fue complicando desencadenó su partida.

Dedicatoria

«Fuiste una gran persona, gran compañero, gran padre y mejor abuelo de tus nietos (tus pitufos) Jero, Santi, Ayelén, Laura y Manu.
Les dejaste un gran legado a tus hijos, que te acompañaron hasta último momento. Te vamos a extrañar toda la vida.
Que descanses en paz. Hasta que nos volvamos a encontrar».
Mercedes, Tito y Mariana, Piqui, Adri, María José y Matías

ALBERTO ESTEBAN GENTA («PIRINCHO»)
El 21 de julio pasado, a los 68 años, falleció un querido vecino de Villa Aguirre: «Pirincho» Genta.
Había nacido el 18 de enero de 1948, siendo el menor de cuatro hermanos.
Vivió toda su vida en Villa Aguirre, donde supo ganarse la amistad y el cariño de toda la barriada.
El 30 de mayo de 1968 formalizó con María Elena Gómez, con quien tuvo dos hijos: María Elena y Esteban.
Luego llegaron los nietos Nicolás, Lucía, Matías y Julián.
En su juventud jugó en el Villa Aguirre y Huracán.
Sus primeros pasos laborales fueron en «Casa Ostende» y luego en «La Serenísima» por casi 40 años, hasta obtener su merecida jubilación.
Sus familiares, amigos y vecinos lo recordarán como una gran persona.
«Pirincho: siempre estarás presente en nuestros corazones».

CESAR OMAR CUCARESSE

Recientemente se produjo el fallecimiento de César Omar Cucaresse, quien había nacido el 27 de octubre de 1948 en el pueblo de Claraz.
Tuvo cuatro hermanos y a los 14 años comenzó a trabajar en Loma Negra.
Luego partió a Necochea, realizando su trabajo en la Municipalidad. Ahí fue donde conoció a su actual esposa, María Inés Tarquinus.
El matrimonio tuvo cuatro hijos: Carla Daniela, Cristian Ezequiel (f), Melina Jimena y Facundo Nicolás.
César Omar Cucaresse continuó su vida en Tandil, donde se desempeñó como maquinista en canteras.
A los 56 años tuvo a su primer nieto (Jonás). Luego llegaron Abygail, Agustín, Alexis y Belén.
Logró disfrutar de lo que tanto lo apasionaba (las carreras de automovilismo y el fútbol) junto a sus nietos.
A los 57 comenzó con una larga lucha con su enfermedad, a la que logró sobrellevarla por varios años.
En 2014 la vida lo golpeó con la pérdida de uno de sus hijos y su salud fue empeorando cada vez más rápido.
El 23 de julio se apagó su luz, dejando una gran tristeza y vacío entre sus seres queridos.
«Te recordaremos como lo que fuiste: un gran padre y esposo. Que en paz descanses. Tu esposa, hijos y nietos».

WALTER EDUARDO SEGURA
El pasado 23 de julio se produjo el deceso de Walter Eduardo Segura, quien tenía 55 años.
Nacido en Tandil, el 28 de diciembre de 1960, pasó su infancia junto a sus padres Luján Derose y Juan Segura (f).
A los 18 años comenzó su oficio de camionero, en tanto que a los 23 años se casó con quien fuera su compañera de vida, Ana María Beltarmino.
El matrimonio se vio coronado con la llegada de sus hijos Ariel y Alejandro, quienes le dieron a Guadalupe Quiñones y Pamela Poffer como hijos políticos.
Con el transcurso del tiempo, la llegada de sus nietos fue colmando de felicidad cada momento de su vida. Cuidó, enseñó y les dio mucho cariño y amos a Abril, Ariadna, Benjamín y Martina.

Dedicatoria

«Como buen camionero, emprendiste tu último viaje con destino a la diestra de Dios y sin retorno a nuestro hogar.
Ahora nos queda el consuelo de encontrarnos en la Eternidad.
Gracias por hacer sido buen padre, esposo y abuelo.
Dejaste una huella imborrable en nuestro corazón.
Te amaremos por siempre».

AMILCAR ARTURO RODRIGUEZ
El 11 de julio pasado dejó de existir el respetado y querido vecino de Tandil Amílcar Arturo Rodríguez.
Había nacido el 25 de enero de 1941 en Rauch y desde chico residía en Tandil. Era hijo de Irma Cotabarren y José María Rodríguez.
En 1972 contrajo enlace con el amor de su vida, María Matilde Vaca, matrimonio que se vio alegrado con la llegada de tres hijos: Jorgelina, Paola y Sebastián. Posteriormente disfrutó de sus nietos Mauro, Alejandro, Agustina, Aitor y Mikel.
Amílcar Arturo Rodríguez comenzó su vida laboral en el rubro panaderil, pero luego ingresó a Metalúrgica Tandil, empresa en la que se acogió a la jubilación tras décadas de labor.
Amante de la pesca y de los asados domingueros que hacía con suma dedicación, supo disfrutar de esos momentos en familia.

Dedicatoria

«¡Gracias Papá por ser mi ángel guardián!
A ti, Papá, que me enseñaste el valor de la vida, a vivirla, a gozarla, a superar los obstáculos, a ser mejor persona, a dar lo mejor de mí…
¡Muchas gracias mi viejo querido!
Y también te doy gracias, Papá, por bendecirme y guiarme.
Ahora que te has ido al cielo te extrañamos mucho. Besos hasta el Cielo. De mamá, Jorgelina, Paola, Sebastián, Mauro, Alejandro, Agustina, Aitor y Mikel.
Te extrañamos mucho».

CESAR ALBERTO GOMEZ
El viernes 8 de julio falleció César Alberto Gómez, a quien sus allegados apodaban «El Tucumano».
Tenía 73 años, ya que había nacido el 15 de abril de 1943.
Durante toda su existencia desarrolló actividades de albañilería de obra, siendo uno de los buenos exponentes de la profesión, en la que supo recoger el reconocimiento de compañeros y de su numerosa clientela.
Fue un excelente padre de sus hijas Sandra, Natalia y Jorgelina, a quienes les marcó el mejor camino para transitar, además de ser un gran compañero de su esposa, María Elena.
Su partida ha provocado pesar y dolor a sus yernos y nietos Lucas, Franco, Camila, Rocío y Julieta, lo cual quedó reflejado en el velatorio y sepelio.
Sus restos descansan en el cementerio municipal.
«Te recordaremos por siempre y te llevaremos en nuestros corazones»

ANGEL MATIAS CHOBADINDEGUY
El pasado sábado 23 de julio dejó de existir Angel Matías Chobadindeguy, quien es recordado por sus familiares con sentidas palabras:

«Matti: el sábado 23 nos dejaste.
Siempre derramando alegría, a pesar de las adversidades que te dio la vida.
Fuiste un ejemplo de aceptación frente a tus diferencias, siempre rodeado del cariño de los tuyos.
Matti: siempre nos quedará tu alegría en nosotros. Eras simplemente excepcional.
Tu paz nos acompañará»

MERCEDES GARCIA LLEDIAS VDA. DE BLANCO («CUQUI»)
«Cuqui había nacido en Asturias (España) hacía 83 años.
A los 17 años llegó al país con sus padres y sus diez hermanos, cinco de los cuales la sobreviven y la extrañan: Matilde, Pepe, Celi, Joaquín y Rosa.
Se casó en 1957 con Angel María Blanco, quien falleció en 1997. Tuvieron dos hijos: Mario Daniel y Silvia Beatriz que sumaron a su familia a sus otros dos hijos: Ana María Ribas y Alejandro Cagnoli.
Fue una gran compañera de su familia, de sus amigos y de sus vecinos del pasaje Fort, que durante 45 años le brindaron cariños y atenciones que siempre reconoció y agradeció.
Fue una abuela muy presente y cariñosa, siempre dispuesta a recibir y agasajar a sus nietos Facundo y Carolina Blanco, Marina, Celina, Delfina y Alejandra Cagnoli, que hoy nutren sus recuerdos con montones de anécdotas de los muchos momentos compartidos.
¡Te extrañamos Mami, te extrañaremos Abuela Cuqui!».

Dedicatorias

«Te fuiste. Te fuiste y gran parte de mi se va con vos abu.
Te fuiste el día menos esperado, en el momento menos esperado, sin poder desearte un último Feliz Cumpleaños Viejita, como lo hacía siempre.
¿Cómo seguir sin vos, abuela? Gracias por la abuela que fuiste y que sos.
Me quedo con los momentos hermosos que pasamos juntas: tus llamadas, tus peleas y tus locuras que siempre nos hacían reír.
Me acompañaste toda la vida y siempre voy a estar agradecida por ello.
Hubiera querido abrazarnos por última vez; decirte cuánto te amo, un beso y un abrazo más, mirarte a los ojos por última vez.
La vida no va a ser la misma sin vos, Abu. Me llora el alma despedirte, saber que ya no vas a estar.
Siempre estaré orgullosa de la abuela y la gran persona que fuiste. Te voy a extrañar toda mi vida.
Descansa en paz abu. Que nos volvamos a ver. Te amo por siempre, te amo una eternidad».
Su nieta Delfina Cagnoli.

«Un mes desde que te nos fuiste, porque aunque tu cuerpo -fuerte como lo era- haya luchado durante dos semanas, vos te nos fuiste ese 29, cumpliendo tus hermosos 83 años.
Aunque todavía no termino de creerlo y no paro de extrañarte, cada día te recuerdo de la mejor manera, como la mejor de todas, ¡tal como eras!
Con tus locuras, tus peleas, tus comidas y las sonrisas que siempre nos sacabas a todos.
Me siento muy orgullosa de ser tu nieta, ver tanta gente ahí despidiéndote y hablando maravillas de vos, lo que demuestra la increíble persona que eras, ¡lo amada que eras y que sos!
Gracias por tus hijos, esos excelentes padres que nos regalaste.
Hasta siempre mi reina, no dejes de cuidarme y guiarme, nunca voy a olvidar esos ojos, ¡te amo eternamente!».
Su nieta Celina Cangoli.

«Quiero recordarte así, con esa locura tan divertida.
Te fuiste el día que llegaste, sin que te pueda decir «feliz cumpleaños vieja».
Las personas diferentes, especiales como vos, deben irse en ese momento. Lo único que me importa es recordarte para siempre y de la mejor manera.
Es difícil aceptar esto, pero entiendo que ahora sos un ser de luz: un hermoso ser de luz que nos va a iluminar siempre.
Se le terminó la paz al abuelo, ja ja. Ahora están juntos para siempre, supongo que en un hermoso lugar y juntos en una vida eterna…
Gracias por todo, vas a estar siempre en mí. Te quiero vieja. Nunca dejes de cuidarnos y de iluminarnos».
Su nieta Carolina Blanco.

IVAN DOMINGO DESTEFANO («RULO»)
El 18 de julio, a los 82 años, se produjo el deceso de Iván Domingo Destéfano, más conocido como Rulo.
Nacido el 7 de enero de 1934 en la ciudad de Azul, llegó a la ciudad de Tandil juntos a sus padres y hermano cuando tenía cuatro años.
En esta ciudad conocería muchos años después a su gran compañera Teresita Fernández, con quien se casó en 1967, formando una hermosa familia con la llegada de sus hijos Rosana e Iván.
Iván Domingo Destéfano se dedicó a la actividad comercial, siendo gerente local de la firma Cincotta, para luego ser titular de Tandil Gomas.
Su pasión por el trabajo y la colaboración la reflejó en el Sindicato de Empleados de Comercio, al que estuvo vinculado hasta hace dos años.

Dedicatoria

«Hoy Rulito te recordamos con ese brillo en tus ojos, tu gran y contagiosa sonrisa, tu pelada característica, tus morisquetas y tus numerosas frases.
Te tenemos presente en cada rincón de la casa. Cada escombro tiene tu esencia, cada azulejo tiene un recuerdo tuyo, te tenemos con nosotros porque no está muerto quien es recordado.
Ahora descansas en paz. Imposible que sea de otra manera porque fuiste una gran persona, un excelente padre, un suegro compañero y el abuelo que todos hubieran querido tener.
Una persona tranquila, pero con optimismo; callada pero observadora, solidaria por sobre todas las cosas y con un corazón abierto a todos los que te necesitaran.
Un conocido escritor observó que el mundo es un mar de fueguitos, que cada uno de nosotros es un fuego y hay muchos tipos de estos. El tuyo fue uno que ardió la vida con tantas ganas que todos los que nos acercamos, nos encendimos con tu brillo. Lo hicimos desde tus más íntimos hasta gente desconocida que ibas cruzándote en la calle, saludándolos solo para sacarles una sonrisa: a más de uno le debes haber alegrado un día amargo.
Rulito: cada vez que salga el sol te diremos «buen día»… cada vez que aplaudamos al asador habrá palmas dedicadas a vos… en cada partido de Boca entre nosotros estará tu pasión, y cada vez que derramemos una lágrima será un pedacito de nosotros que se va al Cielo para darte un abrazo.
Te amamos y te amaremos siempre.
Tu esposa Teresita, tus hijos Rosana e Iván, tu hijo político Esteban y tus nietas Josefina y Milagros».

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