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“La presencia femenina en el Concejo debería modificar su funcionamiento”

El Foro por la Promoción y Protección Integral de los Derechos de las Mujeres salió a reivindicar la perspectiva de género en el Concejo Deliberante, a raíz de lo dicho por las ocho ediles mujeres, quienes coincidieron en que “la cuestión de género” no es un factor a tener en cuenta en la toma de decisiones. “Las compañeras concejalas no entendieron que tenían una oportunidad de manifestar efectivamente un paso de transformación en materia de igualdad”, manifestó Erica Lanzini, integrante del espacio.

Desde el Foro, admitió que la sensación que les dio lo dicho por las legisladoras “es de fatiga” y que cuando uno lee sus declaraciones ve que “hay un escenario al que le falta mucho para verdaderamente discutir cuestiones de igualdad”.

En el marco político, indicó que para las mujeres “indudablemente hay dificultades para disputar los espacios de poder” y dijo que “en realidad la cantidad de mujeres tiene que ver básicamente hoy con garantizar la Ley de Cupo”.

-A raíz de la nota publicada en este Diario, ¿cuál es la opinión del Foro?

-Nosotras lo estuvimos conversando bastante, las opiniones individuales coinciden porque es una temática en la que venimos trabajando. Esta cuestión de las ediles de marcar que la cuestión de género no modifica el funcionamiento del Concejo tiene que ver en realidad con no alcanzar a dimensionar lo que implica la cuestión de género, tiene que ver básicamente con discutir las cuestiones que se vinculan al poder político, a la cosa pública, y discutirlo desde un lugar donde en realidad no es mujeres versus varones. Cuando ellas mencionan esta idea de: `Somos tratadas con respeto, etc., etc.´, digamos, es lo que corresponde entre cualquier tipo de persona, independientemente de la identidad de género. Pero sí empezar a pensar que de verdad la cuestión de género a lo que apunta es a discutir la distribución de poder porque finalmente la desigualdad de género es la primera de las desigualdades. La composición del Concejo, donde por primera vez tenemos prácticamente mitades porque si bien es 12-8, hay una cantidad de mujeres que nunca se había visto, no debería ser un elemento que no modifique el funcionamiento o la mirada de la política pública, porque la perspectiva de género a lo que apunta no es a priorizar mujeres por sobre varones sino a trabajar por una igualdad real. Entonces cuando uno dice no lo modifica, pero ve que hay temas de agenda vinculados a cuestiones que tienen que ver con la situación de las mujeres, de compañeros y compañeras trans, que tienen que ver con la igualdad, el cambio de identidad, que tengan las mismas oportunidades parejas homosexuales, y uno ve que hay un montón de proyectos trabados en el Concejo, bueno en realidad uno dice que no hay una verdadera discusión de eso. Pero además posicionarse desde ese lugar: `Lo importante es que nos tratan con respeto´ es seguir, de alguna forma, marcando la diferencia ¿Por qué debería ser distinto el trato si son varones que con ellas que son mujeres?

-Entonces se está admitiendo una desigualdad…

-La desigualdad es cultural, no tiene que ver con el ámbito del Concejo, hay una construcción cultural que, sobre todo, se instala en el Estado como institución de la modernidad. Se instala en el Estado, pero además se replica en toda la sociedad y esa desigualdad apunta centralmente a marcar roles diferenciados o a marcar, incluso, características diferenciadas por el sólo hecho de tener una identidad, ser varón o ser mujer. Una de las cosas que nos llamó la atención en la entrevista que hicieron las concejalas, primero, suponer que no se producen modificaciones por la cantidad de mujeres que ocupan espacios de poder también es desconocer la larga lucha que han tenido las mujeres como colectivo para alcanzar esos espacios. En la Argentina hasta 1951 las mujeres no tenían derecho a voto y no podían ser electas. Pero además pensemos la realidad de hoy, una composición que aún con una Presidenta mujer hay sólo tres gobernadoras, en la provincia de Buenos Aires hay sólo seis intendentas. Entonces, hay indudablemente dificultades para disputar los espacios de poder. Y por otro lado creer que disputar esos espacios de poder desde una perspectiva de género implica moverse de la misma manera que los varones, pero priorizando cuestiones de mujeres. Y la verdadera disputa es que la construcción del poder, sobre todo en un escenario público como es el Concejo, sea una discusión de iguales, y pensando en una sociedad que apunta a la igualdad, no apunta a priorizar cuestiones de género y para lograr esa igualdad hay que derrumbar estas cuestiones.

Cuando una de las concejalas dice que las mujeres aportan la mirada femenina al Concejo; en cambio los varones son más técnicos, está reproduciendo la lógica de que el varón es el profesional, técnico, formado, es frío y tiene el control de la situación, y que las mujeres tenemos la emoción, la sensibilidad, etc., y en realidad eso es reproducir los históricos roles que no deberíamos estar reproduciendo, sobre todo si ocupamos espacios públicos. ¿Por qué los varones deben ser duros, técnicos, matemáticos y racionales, y las mujeres sensibles, lloronas, madrazas?

 

La Ley de Cupo

 

-También se mencionó en la entrevista a la Ley de Cupo y que aún hay una larga lucha de las mujeres en ocupar cargos ejecutivos en política.

-Pero incluso hasta para ocupar cargos en el Legislativo, las ocho mujeres que salen en la nota entrevistadas que hoy ocupan bancas han ingresado por la Ley de Cupo. Todas han ingresado en el tercer o sexto lugar, incluso hay dos concejalas que hoy están ocupando bancas que estaban en la lista suplente y una de ellas era la tercera suplente, es decir que ni siquiera uno puede pensar que hay una verdadera disputa de poder a la hora de conformar una lista. Los partidos políticos son enormemente machistas y patriarcales en su construcción porque entienden que la disputa de poder se da entre varones, que los que tienen la capacidad de llevar adelante la cosa pública son ellos, y no existe nada que establezca esa desigualdad, sólo una cuestión cultural que está muy arraigada en ese tipo de instituciones. Y con respecto al Ejecutivo, que es lo que mencionaba Corina Alexander, efectivamente ahí uno visualiza más claramente cuánto falta.

En Argentina se da un fenómeno muy particular, es el primer país en establecer una Ley de Cupo en 1991, que se pone en vigencia en la elección del año 1993. En los primeros años de vigencia de esta ley, efectivamente, hubo un cambio impresionante en la composición de los espacios legislativos, se empezó a dar más lugar a las mujeres, la propia ley fue dando esa obligación y luego eso fue decreciendo y hoy en realidad la cantidad de mujeres tiene que ver básicamente con garantizar la Ley de Cupo. Nosotras insistimos en la idea de que el cupo no debe pensarse como el techo, pero cuando se discuten espacios en los partidos, siempre cuando se piensa en las listas, se piensa en el primer varón, el segundo varón, que tiene que ver con diferentes cuestiones que evalúa el concejo partidario y a ver a qué mujer le toca la Ley de Cupo cuando, en realidad, las mujeres podrían encabezar una lista y podría haber dos mujeres en el primero y segundo lugar, y un varón en el tercero porque la Provincia establece este mínimo, tanto para mujeres como varones, y no se da esa situación. Y eso nos preocupa a nosotras, sobre todo porque las concejalas, cuando tienen la oportunidad de hacer declaraciones en este sentido, que hay medios que están preocupados o al menos interesados en saber qué sucede con esta nueva composición -porque últimamente las noticias vinculadas con las mujeres tenían que ver con situaciones de violencia-, y decís “hay oportunidad de manifestarse”, la sensación que nos dio a nosotros es de fatiga, como que seguimos estando en un lugar en donde la política no se hace cargo finalmente porque ninguna de las declaraciones, excepto esta cuestión que mencionó Corina y Cacha Cena, que dijo en un pasaje que los varones se imponen y no sólo porque son algunos más, se imponen porque a la hora de las discusiones se prioriza la voz del varón, el resto de las compañeras concejalas no entendieron que tenían una oportunidad de manifestar efectivamente un paso de transformación en materia de igualdad.

 

Las luchas

mantenidas

 

-¿Qué luchas se llevan adelante en ese sentido? ¿Cómo analizan la presencia y la participación femenina en el Concejo?

-Nosotras venimos manteniendo las mismas luchas que desde hace varios años ya, que tienen que ver con garantizar derechos individuales, sobre todo, lo que tiene que ver contra la violencia, con garantía en materia de salud, hay un proyecto de ordenanza dando vueltas de consejerías en materia de salud sexual, procreación responsable y aborto no punible, que todavía no está garantizado, que eso hace a los derechos individuales de las mujeres. Y enfáticamente nos parece que este año hay que empezar a dar mayores discusiones en términos de comunidad.

Empezar a entender que estos derechos pensados para las mujeres tienen altísimo impacto en cómo se organiza una comunidad. El otro día salió la nota de la jueza Monserrat diciendo que hay mayor cantidad de casos de violencia y nosotros sabemos que no es mayor cantidad de casos de violencia, es mayor cantidad de denuncias, que es lo que llega a un juzgado. Y la misma jueza dice que es necesario trabajar en políticas de prevención, la única manera de disminuir esto es la prevención y en ese sentido creemos que hay una deuda, una deuda desde las representantes del Legislativo y también de la política local, que en realidad termina de alguna manera celebrando poder ver respuestas después de consumado un hecho de violencia. Para nosotras leer que el secretario de Desarrollo Social dijera que la Casa de Abrigo funciona bien porque ha estado siempre lleno, digo, funciona el refugio, pero no funciona nada de lo que debería funcionar antes para que esas mujeres no lleguen golpeadas. Entonces hay mucha deuda, y de verdad nuestras legisladoras se están perdiendo una oportunidad de hacerlo. Ojalá que todos los partidos tengan en cuenta esto a la hora de seleccionar a sus próximas candidatas.

 

Políticas con

mirada de género

 

-Entonces, ¿considera que se auto subestimaron las concejales?

-No hay una mirada con perspectiva de género, que es lo más difícil, cuando uno conversa con cualquiera de las concejalas, hemos tenido oportunidad, ellas asumen la desigualdad, pero después a la hora de pensar políticas públicas no tienen en cuenta la mirada de género. Por ejemplo, cuando se piensa en la cuestión de igualdad en materia laboral, lo que hay que pensar es garantizar que las mujeres que tienen niños no se vean obligadas a quedarse en su hogar porque no tienen otra manera de resolver esa situación laboral, y no hay proyectos para crear más jardines maternales, y ésa es una política con mirada de género. Y más que una cuestión de subestimarse la sensación que me dio, y que se da siempre en este tipo de cuestiones, es la idea de la revictimización, esta cosa de que las tratan bien, con respeto, de poner la mirada femenina.

Todo ello funciona en detrimento de la igualdad, reproduce desigualdades y es lo que una siempre viene luchando, para que las mujeres no caigan en esa revictimización y no asuman por sí mismas un lugar diferente o de menor poder. La verdad es que todas las concejalas, sin una cuestión personal con ellas porque cuando se las ve trabajar, trabajan y mucho, y de hecho hasta ellas mismas marcan esta cuestión de capacidad de trabajo, pero cuando uno lee sus declaraciones piensa que hay que seguir remándola en un escenario al que le falta mucho para verdaderamente discutir cuestiones de igualdad.

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