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Pasa por el diván Rodolfo “Fito” Cesio

Tan convencido de sus ideas como de la necesidad de respetar las del prójimo, el dirigente del Movimiento Nacional Alfonsinista cuenta las razones que lo llevaron a dar un giro que dio que hablar en la política local

-¿Se imagina cuál es el rasgo suyo por el cual lo trajimos al diván?

-No sé, dígamelo usted.

-Un radical que se hace peronista a los 70 es llamativo, ¿no le parece?

-No me hice peronista. Jamás voy a serlo. En cambio sí fui muy antiperonista, porque con mi familia nos tocó vivir los tremendos problemas del peronismo allá por el ‘55. Pero las cosas cambian permanentemente y también la edad hace que uno se vuelva más reflexivo.

-Y deje de ser radical.

-Yo fui amigo personal de Raúl Alfonsín antes que él siquiera iniciara el movimiento de Renovación y Cambio. Ahí empecé a militar, y yo sé lo que costó convencer a muchos radicales, muchísimos, de que el doctor Alfonsín no era ningún zurdo ni era ningún descastado sino un radical con pensamientos definidos, que pregonaba lo que pregonamos nosotros ahora: un partido nacional, democrático, popular, inclusivo.

-¿Cuándo se hizo k?

-Nunca me hice k. Jamás.

-¡Vamos, Cesio!, ¿y ese afiche atrás suyo? (pegado al ventanal: Cristina y Néstor abrazados)

-¡Es un frente!, el Frente Para la Victoria está integrado además de peronistas por kirchneristas, socialistas, comunistas, humanistas, radicales. Y si me tuviera que definir, soy mucho más socialista que peronista.

-Pero usted estuvo en el radicalismo, muchos años, ¿nos puede explicar cuándo cambió?

-Cuando los enemigos que tuvo Néstor fueron exactamente los mismos que tuvimos nosotros con Alfonsín.

Pero yo siempre parto de la libertad de pensamiento, absoluta. Y de aquel antiperonismo ahora pienso que en este país los sectores que de algún modo estamos en la defensa del pueblo siempre nos enfrentamos, para ganancia de los intereses financieros o mediáticos que han comandado la Argentina durante mucho tiempo.

-A la pasada se peleó con Lunghi, hace ya como diez años.

-No fue una pelea. Fue por una entrega, otra más, de los dirigentes radicales traicionando a sus afiliados. Mire qué cosa: un Alfonsín, Ricardo, consumó la entrega, le dio la provincia de Buenos Aires a De Narváez. Fui a una interna contra todos, incluido Carlos Fernández, porque todos ellos apoyaban a De Narváez.

-Y nunca más se reconcilió con el Intendente.

-No solamente no me reconcilié: realmente no me importa lo que haga Lunghi. Creo que es uno de los culpables de la destrucción de la matriz agroindustrial ganadera de Tandil. Mientras Berazategui tiene cinco parques industriales y Olavarría tres, fíjese Tandil…

-¿No siente que es la oveja negra de su generación?, ¿que llevó las cosas a una pelea sin retorno?

-¿Sin retorno? Defíname sin retorno.

-La “grieta” de la que se habla en todo el país, pero acá, entre amigos, en su propia ciudad.

-Insisto: gracias al proceso democrático que se inauguró en 1983 cambió la forma de pensar y permite que cada uno sea lo más liberal en su pensamiento. Así que si el que me critica siente que está haciendo algo que a él le interesa, fantástico. Pero no creo que haya perdido amigos, al contrario, si tengo amigos que están más a la derecha que la derecha en la que está el radicalismo hoy…

-Pero en una sociedad del interior a lo mejor ese tipo de giros no se perdona tan fácil.

-¿Qué me tienen que perdonar? Yo solamente creo que por el rumbo que lleva la patria seguramente en algún momento aquel que no quedó entre los incluidos, lo va a estar.

-En realidad tiene razón, no está bien que se le pida que justifique porqué  piensa como piensa.

-Es que yo no explico ni justifico nada. Pero sí creo que tienen que ser sinceros con sus conciencias y fijarse si quieren pertenecer a un proyecto, con los errores que tiene, como éste que estamos viviendo, o uno que ya pasó por el país y dejó corridas cambiarias, crisis, cosas que evidentemente no le hicieron bien a la Argentina.

-Y si le dijeran que el odio está del lado del kirchnerismo, ¿qué respondería?

-Se lo dije a lo largo de toda la entrevista: que piensen lo que quieran. Mucho menos creo que sea mi caso. Tal es así que yo ni siquiera critico el voto en Capital Federal del domingo pasado, yo soy un humilde pensador de un pueblo, nada más.

-Ahora se parece a Menem cuando se hacía el humilde.

-No, al contrario, ahí tiene: ni siquiera critico a Menem, critico la política neoliberal encarnada por él. En realidad yo me considero un tipo de suerte: tengo el orgullo de militar con mi hijo desde partidos diferentes (él está en La Cámpora, con la misma pasión que yo en mi juventud), jamás traicioné a conciencia y tampoco he odiado a nadie, nunca, en mi vida. Después, no me canso de repetirlo: que cada uno piense lo que quiera.

Ficha Personal

-69 años, casado

-Tres hijos, una nieta, Charo,  y un nieto en camino: Antonio. “Y un hermano que es mi hermano”.

-Ingeniero agrónomo. Ejerce la profesión desde hace casi 50 años.

-Fue funcionario del gobierno radical de Américo Reynoso (1983/1987).

-Se desempeñó en la Legislatura provincial como asesor de Pedro Fuentes y Ricardo Jano.

-Fue ayudante y jefe de Trabajos Prácticos en la Facultad de Agronomía, en Balcarce.

-Secretario de Obras Públicas adjunto de la Municipalidad de Balcarce, en 2011.

-Asesora a la CVAL (Corporación Venezolana de Alimentos).

-Conduce el Movimiento Nacional Alfonsinista en Tandil.

Orgullosamente bolivariano y alfonsinista

Cerca de cumplir 70 años, “Fito” Cesio cuenta que el plan central que preveían con su esposa para esta etapa de la vida hablaba de dedicarse  a pleno a su nieta Charo. Pero la política y el trabajo no le permiten ejercer full time la tarea de abuelo. Sucede que entre los últimos pasos que Cesio dio en esta década hay uno que lo llevó a Venezuela, donde ejerce el cargo de asesor.

-¿Cuál es el vínculo suyo con Venezuela?

-Mire (se desabrocha la camisa y muestra orgulloso la remera inscripta con la sigla MPPAT).

-¿Y eso?

-Ministerio del Poder Popular de Agricultura y Tierra. Ahí trabajo desde hace ocho años para el gobierno venezolano y estamos en proceso de lograr el autoabastecimiento alimentario allá. Soy asesor de la CVAL, Corporación Venezolana de Alimentos.

-El gobierno de Venezuela no tiene buena prensa.

-Para hablar hay que conocer bien los parámetros, el momento, el entorno y la situación. Pero además de eso puedo asegurar que el proceso que vive Venezuela es absolutamente distinto al de Argentina, no tiene casi punto de comparación. Lo único que tienen ambos gobiernos es que persiguen el bienestar del pueblo.

-En el caso venezolano también persiguen otra cosa: a los opositores que no piensan como él.

-Esa es la aberración mediática más grande que hay. Eso es así si usted mira lo que dice el grupo PRISA. Pero a mí no me importa lo que digan, yo no quiero coaccionar a nadie para que piense como yo, lo importante es que todo esto nos lleve a replantearnos una solución colectiva, no individual, y creo que en Argentina el gran legado de Néstor es ése y la pasión que hizo rescatar a la juventud, ¡ése es el valor social más importante de este proyecto! En definitiva, lo mismo que hizo Raúl Alfonsín cuando generó la Juventud Radical.

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