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Reconocen preocupación por el incremento de los casos de violencia familiar

La titular del Juzgado de Familia de Tandil, Silvia Monserrat, manifestó su preocupación por el “incremento sostenido” de los casos de violencia familiar. Y resaltó la importancia de reforzar la prevención mediante políticas públicas para que estos hechos puedan evitarse.

La magistrada afirmó que si bien las mujeres históricamente han constituido la mayor parte de las víctimas, en los últimos años se ha registrado un aumento de otro tipo de violencia doméstica, que se da entre otras personas del círculo familiar como puede ser entre padres e hijos.

“Como el concepto de violencia que utilizamos es muy amplio, no podemos hablar solamente de violencia de género, sino de un aumento de todo tipo de violencia doméstica o familiar”, sostuvo.

 

Las estadísticas

 

De acuerdo a las estadísticas del Juzgado de Familia de Tandil, cuando comenzó a funcionar esa institución en marzo de 2009 la cantidad de casos de violencia representaba un 30 por ciento de las causas totales del Juzgado.

En tanto, en estos primeros meses de 2015, ya se registraron 788 causas, de las cuales 413 son de violencia. Eso significa que más del 50 por ciento de la causas es de violencia.

“Lo que sí llama la atención es que de la totalidad de causas el mayor incremento lo está produciendo las denuncias de violencia. Entre el 30 y el 50 por ciento eran los porcentajes que manejábamos, nosotros no estábamos entre los juzgados de mayor cantidad y hoy hablar de más el 50 por ciento de las causas ingresadas de violencia da cuenta de que esto sucede, es una tendencia generalizada en todo el fuero”, afirmó.

A su vez, aclaró que en ese 50 por ciento no entran las causas de niñez porque son tratadas por el Servicio Local y Zonal de Promoción y Protección de los Derechos del Niño. Es decir que si las mismas se tuviesen en cuenta en las estadísticas las causas superarían ampliamente el 50 por ciento.

 

Los tipos de

violencia

 

 

Entre 2010 y 2011 las estadísticas revelaban que entre el 70 y el 80 por ciento de las víctimas de violencia se trataba de mujeres y hoy el porcentaje también es muy alto, pero no todas las denuncias son por cuestiones de género, sino que muchas mujeres denuncian a sus propios hijos, llegando incluso a pedir la exclusión del hogar.

“Algunos son violentos por adicciones al alcohol o drogas y piden nuestra intervención, en muchos casos, para que los excluyamos del hogar. También hay otra franja de violencia a la gente de tercera edad, que en Tandil el porcentaje es bajo, a veces la denuncia no es por la violencia en sí sino por la falta de cuidado, de atención”, indicó Monserrat.

 

Imprevisible

 

La jueza sostuvo que “hoy encontramos una gama inmensa de cuestiones de violencia como también de denuncias que antes la gente no hubiera hecho, por ejemplo una discusión por una herencia, se terminan insultando y hacen una denuncia, entonces no es el concepto más típico que tenemos de violencia”.

Advirtió que “el concepto de violencia es muy amplio y en cualquier situación no se sabe cuál es el límite, si sólo es una discusión, un intercambio de insultos y no pasa a mayores o si eso podría llevar a la comisión de un ilícito como un homicidio o tentativa de lesiones graves. Lo más serio de la cuestión de la violencia es lo imprevisible, cómo saber hasta dónde, o cuándo alguien es capaz de matar”.

Si bien hoy la gente en general denuncia mucho más, aún existen “algunos ambientes donde la violencia es algo frecuente, han vivido siempre en situaciones de violencia y entonces no la denuncian porque es algo habitual, algo a lo que están acostumbrados. Viven esa situación como algo normal, en todos los hogares en los que han vivido siempre ha habido situaciones de violencia”.

Incluso algunas de esas situaciones son “las más complicadas, en las cuales la víctima no logra salir de ese círculo y a veces se las logra sacar pero terminan volviendo con el victimario”.

 

Mayor exposición

 

En general las denuncias “se hacen con mucha facilidad en todo tipo de ambientes socioculturales, situaciones que antes una mujer las resolvía con su pareja pidiéndole que se fuera o cambiando la cerradura, ahora se hace una denuncia y se pide la exclusión del hogar, es como que la gente expone más abiertamente situaciones que antes eran más privadas”.

A su vez, Monserrat consideró que el hecho de que exista una Comisaría de la Mujer hace que las mujeres se sientan más dispuestas a denunciar.

En tanto, opinó que en general la sociedad no se involucra demasiado en denunciar cuando sabe de algún caso de violencia doméstica.

“España ha tenido muchas políticas públicas para luchar contra la violencia de género por ser considerado uno de los países donde hay más víctimas. Los vecinos si escuchan una discusión fuerte inmediatamente llaman a la policía, eso todavía no pasa acá. Hay sectores de la población donde la violencia es algo común y frecuente y por eso no se denuncia. Si están al margen de la ley tampoco, porque eso implica dar intervención a la Justicia”, aseguró.

Mientras que “con los niños esto se ha logrado porque si hay situaciones de vulneración de derechos denuncian inmediatamente, pero no ocurre lo mismo con otro tipo de violencia familiar. Las denuncias que recibimos son siempre de la misma víctima o de un familiar directo, pero que un vecino denuncie porque le están pegando a una mujer, no es común”.

 

El segundo femicidio

 

En cuanto al reciente femicidio que conmocionó la ciudad de Tandil, cuando fue asesinada Fanny Pollak por su ex pareja, aseguró que es el segundo femicidio que tenemos en la ciudad en dos años y que ambas víctimas tenían en común el hecho de no haber hecho nunca una denuncia contra los agresores.

“Lo primero que hacemos cuando aparece esta noticia es buscar en nuestros antecedentes, porque uno siempre se hace una autocrítica y tratamos de ver hasta dónde algo que minimizamos o que creímos que podría no haber encuadrado en violencia de pronto pudiera llegar a esto. En ambos casos ocurrió lo mismo, nunca habíamos tenido una sola denuncia”, aseguró.

Cabe recordar que Fanny Pollak, de 29 años,  fue asesinada el pasado jueves 9 de abril de un disparo por la espalda por su ex pareja, Martín Zárate, en el barrio La Movediza. El agresor, tras cometer el crimen, se fugó en auto y fue detenido en la localidad de Benito Juárez.

El otro femicidio ocurrido en esta ciudad sucedió en mayo de 2013 cuando el cuerpo sin vida de Romina Prituluk, de 33 años,  fue encontrado en un descampado con un fuerte golpe en la cabeza. Horas más tarde, su pareja Enrique Flores, de 37 años, se ahorcó en su casa cuando la policía desplegó un operativo para lograr su detención, sospechado de haber cometido el crimen.

 

Aumento de la agresión

Por otro lado, la magistrada analizó que el nivel de agresividad también ha aumentado, ya que “cuando recién empezamos era fundamentalmente restricciones de acercamiento, nosotros les impedíamos que se acercaran y que tuvieran comunicación y con eso era suficiente. Las exclusiones, que implican sacar al victimario del hogar con la policía, en aquel momento prácticamente no existían”.

En cambio, hoy “permanentemente nos están pidiendo exclusiones, y eso significa estar convencido de que después la víctima va a sostenerla. Si a los tres días le abre la puerta y lo deja entrar, el victimario empieza a descreer de la autoridad”.

“Por eso, a veces primero se busca saber si la mujer está fuerte o no, hay que dar intervención al Municipio para fortalecerla, ahora hay un grupo de terapia en el centro de salud del Hospital que trabaja con víctimas de violencia. Nosotros derivamos allí a mujeres que hicieron la denuncia, pero que después se arrepienten y no la sostienen. Creemos que esa persona necesita terapia para poder fortalecerse y salir de ese círculo”, sostuvo.

 

Políticas públicas

La magistrada expuso la necesidad de más políticas públicas:  “Necesitamos más spots en televisión o en los medios que insistan en el tema de la violencia, qué significa, cómo se desarrolla, cómo empieza con una degradación o un insulto y cómo esto puede ir en aumento”.

“Es impresionante la cantidad de historias en las que los padres han matado a sus hijos como consecuencia de una desvinculación de su pareja, como un castigo a su pareja. Eso antes no se veía. Es necesario que las mujeres no sólo se cuiden a sí mismas, sino también a sus hijos, empezar a advertir que nunca se sabe si una persona puede llegar a  este nivel o no. Es más fácil saberlo con aquel que ha transgredido la ley permanentemente porque a veces no tenés las suficientes herramientas para saber que esto va a pasar”, sostuvo.

Y manifestó su preocupación porque “nosotros podemos hacer un diagnóstico y dictar una medida cautelar para evitar el conflicto y proteger a la víctima, pero no podemos hacer prevención ni seguimiento. No podemos por una cuestión de recursos humanos pero tampoco deberíamos, no es nuestra función”, enfatizó.

Frente a este panorama consideró “doloroso” que los padres pidan que se excluya a un hijo de la casa o que los hijos no se hagan cargo de sus progenitores.

“Como sociedad algo nos pasa, pero sólo el Poder Judicial esto no lo puede resolver, somos una parte muy pequeña de la solución. Me parece que hay que insistir mucho más en la prevención, hay que trabajar mucho más desde la escuela”, señaló.

 

El juez “no es mágico”

 

Si bien hay muchos recursos, como botones antipánico, una casa de abrigo, un área de la mujer y fortalecimiento familiar,  grupos de apoyo en el centro de salud, la violencia “no para de aumentar”.

“Tenemos que intervenir permanentemente en estas cuestiones. Además, hacés un acuerdo y al mes no lo quieren cumplir. Hay una dificultad de la sociedad, las relaciones de pareja son mucho más esporádicas, eso también influye. Nosotros podemos intervenir para lograr la autocomposición del conflicto. Si los adultos no ponen buena voluntad el juez no es mágico. Llega un momento en el que se agotan los recursos”, afirmó.

La sociedad “no puede resolver los conflictos fuera del Juzgado”

 

La jueza Monserrat expuso la necesidad de contar con el nuevo Juzgado de Familia que se abrirá oportunamente ante el gran incremento de causas que tuvieron en los últimos años.

Mientras en 2009 ingresaron alrededor de 1600 causas durante el año, en 2014 hubo más de 3 mil.

“En la provincia de Buenos Aires se están creando 21 juzgados de familia más, eso significa que el requerimiento del fuero es muy grande, porque la violencia no viene sola, si además tienen hijos en común eso dispara temas como el régimen de visitas, la tenencia, los alimentos, porque muchas mujeres también sufren violencia económica y si no les das protección en ese sentido tienden a volver. Por eso a veces con una sola denuncia de violencia tenés tres o cuatro causas vinculadas”, indicó.

Y admitió que “hay una preocupación generalizada. El fuero de familia responde, pero es cierto que nos piden más de lo que nos corresponde o deberíamos hacer. Hacer seguimiento de las víctimas no nos corresponde, nosotros podemos derivar esa víctima, ordenamos terapia, pero qué hacemos si no hacen la terapia, si el victimario viola sistemáticamente esa restricción. Es una desobediencia judicial”.

“Tenemos en Tandil una Justicia penal que se ocupa. Hemos tenido condenas por desobediencia judicial, se le ha suspendido una libertad condicional a alguien porque ha incurrido en violencia, hay una actuación articulada entre el fuero de familia y el penal. Eso no pasa en todos lados”, aseguró.

Pero destacó que “en Tandil a mí me responde la policía, el fuero penal, pero la cantidad de causas aumentan y si bien ahora se llamó a un concurso para el segundo juzgado de Familia en Tandil, va a tardar un año y medio o dos en ponerse en funcionamiento. Para entonces, capaz que vamos a tener 4 mil causas por año”.

“Yo creo que ningún juzgado de Familia debería tener más de 2 mil causas por año. Nosotros ya superamos las 3 mil, el mes pasado ingresaron 300 causas, porque además nuestro plantel es acotado”, señaló.

Y sostuvo que “tenemos un sinnúmero de causas de conflictos que la sociedad no resuelve y antes resolvía con facilidad. Es increíble que todo el tiempo tengas que estar fijando un régimen de visitas porque no se pueden sentar dos adultos a ponerse de acuerdo qué días lo ve uno y qué días lo ve otro. No se pueden resolver los conflictos fuera del Juzgado”.

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