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Robaron una importante cantidad de llaves e hicieron destrozos en la parroquia Santa Ana

La parroquia Santa Ana, ubicada en Paz 1430, fue el blanco de un robo y destrozos, que incluyeron la rotura de la imagen de un ángel que data de nada menos que cien años. Si bien no existía dinero ni elementos de gran valor económico que pudieran sustraer los delincuentes, se llevaron una importante cantidad de llaves de todas las puertas de la iglesia y de la capilla Santa Rita.
En diálogo con El Eco de Tandil, el párroco Juan Sebastián Briscioli explicó que alrededor de las 17 cuando estaba esperando la llegada del sacristán, escuchó una puerta que se golpeaba de un salón del antiguo vestuario del gimnasio, ubicado sobre la calle Uriburu.
En un primer momento, pensó que “estaban las personas que venían a hacer sus reuniones pero me di cuenta que la puerta estaba violentada, la habían pateado. Adentro resolvieron muy poco porque no hay muchas cosas allí. Es un salón simplemente para reuniones”.
Pero al entrar “por los pasillos de la casa parroquial en la planta baja, que están los salones de catequesis, la secretaría, las dependencias de la parroquia, vi que había cosas fuera de lugar en mi despacho. Inmediatamente, vi la imagen de un ángel rota y una puerta que estaba clausurada que comunicaba la secretaría con mi despacho también estaba rota”.
Además, todos los libros y documentación de la institución religiosa estaban desordenados, aunque “creo que no faltan porque los libros parroquiales importantes los tenemos bajo llave bien guardados, pero la documentación de la parroquia y todo el papeleo administrativo estaba fuera de lugar y todos los cajones abiertos”.
“En principio pensé, y no lo descarto, que podrían ser unos niños que muchas veces tiran piedras contra la iglesia, a las palomas. Los hemos corrido y dicho de buen modo que no lo hagan, pero se burlan. La última vez se subieron a un techo que no tiene escalera, entonces la responsabilidad es enorme. Hoy yo los vi a esos chicos tirando piedras contra los vidrios de la iglesia, como a las 15. No los puedo acusar pero puede ser significativo porque se fueron haciéndome burla”, sostuvo.

Las llaves

El párroco manifestó que su mayor preocupación son las llaves, ya que “hay un tablero de toda la parroquia, como 50 ó 60 llaveros, porque acá hay muchísimas puertas y los llaveros de las capillas, con sus salones. Muchas de esas faltan”.
“La puerta de la secretaría también tiene un golpecito que no estaba, se ve que han querido entrar ahí también. Hice la denuncia y va a haber custodia que nos prometió muy amablemente el comisario”, indicó.
En tanto, no pudo precisar a qué hora sucedió el ilícito porque “abrí la iglesia a la mañana temprano y no había nada de eso. A las 10 confesé a muchos niños, a las 11 hice la misa y a las 12.15 celebré los bautismos, que estaba repleto de personas. A las 13 encontré las puertas de un armario que está ubicado cerca de la secretaría abierta, pensé que habían sido las catequistas. Durante la misa se pone la alarma, así que tuvo que ser después de las 12”.

Asediados
por los robos

El sacerdote aseguró que han sufrido gran cantidad de robos últimamente, sobre todo en el templo. “Yo llegué en 2007 a esta parroquia, ese mismo año cuando yo celebraba misa me robaron una computadora de mi despacho. A partir de ahí en todas las misas ponemos alarma”, contó.
Pero en el templo, les han sustraído muchas cosas, por lo cual “vamos agotando los medios de seguridad”.
“Una vez intentaron robar un crucifijo, a partir de ahí, sacamos todo lo que pueda ser robable. Otra vez me robaron los almohadones de los confesionarios; en otras oportunidades los foquitos de los confesionarios; varias veces focos de las tulipas de las luces de la iglesia; otra vez me robaron un felpudo, manteles; y hace poco un calefactor”, indicó.
Asimismo, enumeró que le faltaron “parlantes de la iglesia más de una vez, entonces los hemos cambiado de posición para que sean más inaccesibles. Una vez encontramos la silla donde se sienta el sacerdote a lado de la lámpara votiva del Santísimo Sacramento como si alguien hubiese intentado robarla. En otras oportunidades robaron flores y floreros, plantas del parque. Una vez encontré una chapa mortuoria en mi confesionario con fecha a futuro”, enumeró.
Sin embargo, aclaró que “yo la iglesia la dejo abierta todo el día, se cierra después de la misa. Muchos vienen a rezar a la hora de la siesta. Es una iglesia que está al lado del Hospital y hay gente que necesita venir a rezar. Yo voy a seguir teniendo la iglesia abierta, tiene que ser un ámbito donde la gente sea libre”.

Más seguridad

Y explicó que las obras de restauración que se hicieron recientemente “tienen que ver no sólo con la estética sino también con la seguridad, de hecho se ha iluminado de noche por ese tema. De todos modos, necesitamos seguir abriendo los laterales de la parroquia, porque eso va a beneficiar mucho la seguridad, no sólo nuestra sino también de la gente que vive en el pasaje Santa Ana y en los alrededores. Quiero mejorar la seguridad abriendo los paredones en la calle Uriburu, donde han quedado gradas, escaleras, quiero que haya rejas y esté bien a la luz, despejar, seguir el cerco perimetral como era originalmente”.
En cuanto a las instalaciones del gimnasio situado por Uriburu, sostuvo que “hace 20 ó 25 años que todas esas instalaciones están en desuso, que además peligra el edificio por cómo está actualmente la construcción. Eso así es inseguro y lo que ocurrió hoy me lo demuestra”.

“No se llevaron nada
porque no lo hay”

“Lo que buscaban sólo ellos lo saben. La gente tiene muchas fábulas, piensan que vivimos en el oro y no se han llevado nada porque no lo hay, ni computadora ni televisor, nada. Piensan que hay cajas fuertes o sumas cuantiosas. No hay nada de eso. No sé si hay otra motivación, algún deseo de hacer daño a la parroquia o al cura o a la comunidad, si alguien quiere castigar algo que no le parece bien. No creo que haya motivos pero no lo descarto”, manifestó.
A su vez, lamentó que hayan roto la imagen de un ángel que es original y tiene más de cien años.
En cuanto a los llaveros, “no se las llevaron todas, han mirado la lista del tablero porque son tantas que ni yo me acuerdo cuál es cuál. Se llevaron las de toda la parroquia y de la capilla Santa Rita en concreto”.
“No es mala la seguridad que tenemos pero han aprovechado algún vaivén. No sabría precisar si fue algún oportunista o si fue algo premeditado. A la iglesia entra muchísima gente diariamente, tratamos de dar un trato humano a todos, tiene sus riesgos, como dice el Papa, prefiero una iglesia accidentada pero abierta”, remarcó.
Y afirmó que “aspiro, sin ser negligente, a no achicarme. Hay dos opciones, o uno cierra y gana el ladrón y se perjudica toda una comunidad o vemos de qué modo inteligente podemos poner las normas de seguridad o achicar el campo de robo”.
“Hay tantos feriados que hay mucha gente dando vueltas haciendo nada. Estas cosas no me pasan los días de trabajo, entonces me parece que había que fomentar menos la vagancia en la sociedad”, cuestionó.
Finalmente, reflexionó que “yo creo que es mayor el bien que se hace teniendo la iglesia abierta que defendiendo las posesiones. Sí me pesaría con todo el alma que profanen el templo o el Santísimo Sacramento o las imágenes de los santos. Eso me dolería mucho porque tiene un valor sagrado y espiritual”.

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