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Rodolfo Frolik presentó su libro en la Rivadavia

En la introducción, el historiador Hugo Nario aseguró que “Rodolfo era el único que podía escribir este libro, porque además de los datos que consultó en el proceso de investigación es un testigo directo de la creación de la educación técnica en Tandil”.

El hijo de inmigrantes checoeslovacos nacido en Carlos Casares llegó a estas sierras en 1949, con 25 años y recién casado, para hacerse cargo de la cátedra de dibujo técnico de la recién creada Escuela Industrial. Por esa participación fundacional, por su gran cultura y una tenacidad apenas empatada a la pasión por la cuestión educativa, Frolik es, a estar de Nario y con acuerdo de muchos otros, un referente y voz autorizada en la materia.

El acto previsto para las 19.30 se demoró porque hubo que organizar de improviso el salón principal. Todo estaba preparado en el auditorio ubicado en el subsuelo de la institución pero la concurrencia superó ampliamente las comodidades del lugar original. Docentes, referentes de la política y la cultura, amigos y familiares acompañaron a este hombre que dedicó veinte años a la docencia y que reafirma en este libro su compromiso militante por una educación pública de calidad como herramienta indispensable para el progreso de la nación.

 

 

“Un hombre íntegro y decente”

El intendente Miguel Lunghi entregó una plaqueta al autor, luego de resaltar su hombría de bien. “Tengo el gusto de conocerlo, de haber conversado muchas veces con él  y lo respeto profundamente, si el país tuviera más hombres así estaríamos mucho mejor”, elogió el jefe de Gobierno. Y agregó: “Se formó solo, con mucho sacrificio; ha construido una familia muy unida y, sobre todo, además de su compromiso con la educación, quiero destacar que es un hombre íntegro y decente”.

Lunghi hizo referencia a una conferencia del intelectual mexicano Carlos Fuentes, en la que, preguntado por los pilares sobre los que debía asentarse un país para alcanzar metas augustas respondió: “Son tres: educación, educación y educación”. El Intendente, entonces, señaló el libro de Frolik: “Parece que no solamente el autor mexicano tiene claro lo que hace falta, acá está el libro de Rodolfo Frolik, le ha puesto ‘Educar, educar, educar… ésta es la cuestión’”.

 

La necesidad de

un amplio debate

No fue la única mención a la educación que se escuchó esa noche. En el desarrollo de su presentación Frolik haría varias menciones concretas a la cuestión, hasta llegar a la conclusión de que “la educación pública está en bancarrota, la fundieron con la Reforma Educativa cuando le transfirieron la responsabilidad a las provincias, pero sin darles los fondos”.

Frolik apuntó que “hoy las escuelas públicas están en una situación desastrosa y dependen de las cooperadoras, pero las mismas están compuestas muchas veces por personas muy pobres que no pueden aportar nada; los docentes ganan una miseria, cuando hace sesenta años ser docente era de un enorme estatus social”. Y abogó por “un debate nacional amplio y serio para recuperar el rumbo porque en menos de 80 años han destruido una educación pública que era motivo de orgullo ante el mundo”.

Este hombre de 91 años dedicó los últimos diez a escribir un texto imprescindible para conocer algunos aspectos de la historia local, particularmente los relacionados con la educación técnica desde sus inicios. Las peleas de poder en la antesala del ascenso de Perón, la necesidad de avanzar hacia un programa que le diera al joven estudiante formación humanística además de técnica, la épica del proyecto inicial, los logros de una época de esplendor y el deshauciante estado de cosas actual no escapan a la mirada aguda de Frolik, que con memoria de prodigio relata acontecimientos, nombres y fechas sin parar siquiera a tomar un poco agua: “Soy consciente de que me gusta hablar mucho y no los quiero aburrir, por eso me traje un machete”, explica. Después de una hora de corrido y sin consultar el apunte, decide que ya es tiempo de dar por finalizada la presentación. Entonces retumba en ese templo de la cultura el tercer aplauso de la noche, que parece nunca acabar.

 

El libro

“Educar… Educar… Educar… ésta es la cuestión”, de editorial Dunken, recoge en sus 359 páginas la historia, ampliamente documentada, de la educación técnica en Tandil. Es documento histórico y al tiempo homenaje a los hombres que encabezaron aquella lucha ardua y sostenida; Juan Nigro, Antonio Cabral y Juan Manuel Calvo, quienes en las cámaras legislativas nacional y provincial presentaron proyectos de ley. Juan Bautista Vannoni y Osvaldo Marcelino Zarini, incorporados en el último tramo de las gestiones, también ocupan sus páginas en el trabajo de Frolik.

Correspondencia, notas de época y documentos oficiales integran el plexo de este material, de fácil lectura gracias al estilo ameno y preciso del autor, quien desde sus tiempos de estudiante tiene una relación directa con el mundo del periodismo y las letras, puesto que escribió cuentos, además de publicar artículos y dibujos en las páginas de El Eco de Tandil, Nueva Era, Actividades y Tiempos Tandilenses.

 

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