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Rueda: “En 2016 quiero tener una chance mundialista”

Matías Rueda cierra otro año de su carrera profesional, con la satisfacción de haber mantenido su invicto y realizado su primer combate en el exterior.

Pero el invicto tandilense quiere ir por más y para 2016 sueña con tener su chance por el título mundial OMB de los pluma.

En un extenso diálogo con El Eco de Tandil, “La Cobrita” efectuó un balance de su año:

-Se termina un 2015 especial para vos.

-Sí. El balance es positivo. Creo que hice un buen año en lo deportivo. En lo personal, se perdió gente que se quería (N. de R.: meses atrás falleció su padre), hay que seguir para adelante porque ellos así lo hubieran querido.

-¿La exigencia que plantaron tus rivales estuvo acorde a tus expectativas?

-Creo que estuvo bien. Salvo la pelea de Estados Unidos, que fue un poco desprolija en cuanto a su organización. Yo fui muy bien preparado y al tener un rival de menos nivel se notó. Sé que ese colombiano no es ninguna “cáscara”, que le ha hecho fuerza a muchos boxeadores, pero fui preparado para enfrentar a otro tipo de peleador.

-¿Te sorprendió la cancelación de la pelea con Reynoso?

-Se venía corriendo el rumor, a través de Facebook a él le mandaban buenos deseos para su viaje a Canadá. La licitación se planteó en junio o julio, ahí quedó hecho el desafío, el resto quedó en manos de la Federación. Después, lo que puedan decir periodistas amigos de Reynoso es otra cosa. A mí él nunca me desafió por mi título argentino. De palabra, podés desafiar a cualquiera, pero tenés que presentarlo de manera oficial en la Federación y que después se haga la licitación, es lo que corresponde. A mí este año, pese a no defender el título argentino, no me lo sacaron porque nadie me desafió. Y a quienes yo desafié para defenderlo, me dijeron que no. La reglamentación dice que si no defendés el título por un año, queda vacante. Pero mi promotor (Mario Margossian) envió un comunicado diciendo que no era justo que me lo saquen cuando nadie había aceptado pelearme, y se la aceptaron.

-¿Con Reynoso cómo fue el desafío?

-Por el título sudamericano, con revancha por el argentino a los 90 días por el mismo dinero, que era muchísimo.

-¿Qué recordás del enfrentamiento que tuvieron en 2012?

-Encontré un boxeador que no tiene una pegada tan contundente, sus manos son ampulosas, se ven, son anunciadas. Va con la cabeza en punta, hay que tener cuidado pero no es de los más peligrosos. Hoy lo veo igual respecto a esa época, o quizá mejoró y yo también. En algo debe haber evolucionado, con más experiencia. Pero técnicamente está casi igual, lo vi con Leo Fernández, con un tal Pereyra, y lo noté muy parecido a cuando me enfrentó.

-¿La planificación de tus entrenamientos ya estaba vinculada a la pelea con Reynoso?

-No. Inicié una pretemporada cuatro días después de pelear en Estados Unidos (fines de octubre) y la terminé hace un par de semanas. Ahí, empezamos con el entrenamiento de mantenimiento y preparación para pelear, una parte con la que terminaré el 14 de enero. Siempre, pensando en que voy a pelear, pero no en un rival específico. La preparación física es siempre la misma, lo que modificamos según el rival es la técnica y la táctica.

-Uno de los boxeadores que se mencionan como alternativa es Paniagua.

-Sí, me gustaría enfrentarlo. Tiene mucha experiencia, es un buen boxeador, tiene mucho rodaje internacional, ha peleado por todo el mundo. Otra posibilidad era Luis Rueda, aunque tiene pocas peleas. Se mencionó también a Paulo Ojeda, que tampoco tiene demasiada experiencia. Y a José Luis Rodríguez, un santiagueño, a quien también me gustaría enfrentar.

-¿Qué te dejó el viaje a Norteamérica, donde te cambiaron de rival horas antes de la pelea?

-Mi meta era pelear y ganar en Estados Unidos, no me importaba cómo ni a quién. Las cosas se dieron así y hubo que aceptarlas, estaba allá y tenía que pelear. Traté de tener la mente fría, estar lo más tranquilo posible, pensando en la gente que me estaba apoyando desde acá.

-¿También apuntás a enfrentar a quienes están cerca tuyo en el ranking OMB?

-Por supuesto, para eso nos preparamos. Por lo que he escuchado en rumores entre periodistas y gente allegada al boxeo, es posible que en mayo tenga una pelea eliminatoria, que podría ser con Oscar Valdez (mexicano, 1° en el ranking OMB de los pluma), o directamente por el título del mundo. Obviamente, dependo de cómo me vaya el 16 de enero.

-¿Conocés el boxeo de Valdez?

-Sí, lo he visto. Es un boxeador “olímpico”, parecido a Lomachenko (campeón mundial OMB), tira mucha cantidad de golpes. La última pelea la ganó por nocaut pero sufriendo, nadie es invencible.

-¿Son boxeadores que están un escalón por encima de los que enfrentaste este año?

-Por supuesto. Le dije a Mario (Margossian): “¿De Reynoso vamos a pasar a Valdez o Lomachenko?”. Es mucha la diferencia. Tendría que hacer antes alguna pelea contra el cuarto o quinto del ranking, ocurre que eso no depende de mí, ni siquiera de Mario, depende de la televisión y de “Paco” Valcarcel (presidente de OMB). A veces, escucho que me preguntan “¿por qué no peleás con éste o aquél?”, y yo no elijo mis rivales, nunca me negué a pelear con alguien. Hay boxeadores en Argentina que ante una posible pelea te piden una fortuna imposible de pagar, como para no decirte que no. Entonces, el que se termina negando es el promotor. Son cosas internas del boxeo, y quien lo ve desde afuera no lo sabe. Todo el mundo sabe, todo el mundo opina, antes me enroscaba cuando leía ciertos comentarios en las redes sociales, ahora sigo de largo.

-¿Por qué cambiaste de entrenador?

-No hablo de ese tema.

-¿”Pelusa” López respetó la línea que venías siguiendo o trató de inculcarte cosas muy nuevas para vos?

-Cada entrenador tiene su librito. El está haciendo un trabajo distinto en el sentido de cómo pararme en el ring. Hay cosas que serán muy difícil cambiar, son once años junto a un entrenador, no es sencillo modificarlas en tres o cuatro meses. El, de a poco, está metiendo algunas cositas que me están ayudando. Por ejemplo, cómo ir de contragolpe, estar más afirmado ante las réplicas del rival, mucho en busca de mejorar la defensa. Ir al frente y tirar golpes es algo que ya tengo, en el resto hay cosas para pulir.

-¿Apuntás a no recibir castigo cuando tomás la iniciativa o es un riesgo lógico que debe asumir el boxeador de características ofensivas?

-Mi filosofía dice que para llegar a la mano de nocaut a veces tenés que tomar algunos riesgos. Si para alcanzar ese golpe de la definición tengo que recibir varias manos, hay que hacerlo.

-El margen para arriesgar depende también de cuán peligroso es tu rival.

-Sí. Además, son riesgos que se toman con conciencia, no es que voy a ir desbocado a tirar piñas. Aprendí durante todos estos años que el nocaut es una circunstancia y llega solo.

-Tuviste otro año con cuatro peleas. ¿Es una cantidad que te deja satisfecho?

– Me hubiera gustado hacer dos más. Estuve cerca de hacer otra, este mes, pero se cayó. Era con Tapia, el 12, creo que en Buenos Aires.

-¿Qué sería un buen 2016 para vos?

-Pelear por el título del mundo. No me molesta perder, si me gana Lomachenko estaría perdiendo con el mejor, no me bajonearía. Obviamente, iría a ganarle, pero si pierdo haciendo una buena pelea, dando un buen espectáculo, para mí sería suficiente.

-¿Qué chances tendrías ante él?

-Puede pasar cualquier cosa, obviamente me tengo fe, si no la tuviera volvería a jugar al fútbol. No es imbatible, ya perdió, para mí es suficiente. Perdió con Orlando Salido, que es un boxeador que va al frente nada más, no hace otra cosa.

-¿Lomachenko es el mejor pluma del mundo o el mejor entre los OMB?

-Es uno de los mejores de todo el mundo. Es mucho mejor que Jesús Cuellar, que “Leo” Santa Cruz (campeón del Consejo Mundial). No tengo muy vistos a los boxeadores de la FIB, pero es una entidad muy floja y no creo que allí haya alguien como Lomachenko.

-¿Ver que Cuellar llegó te anima a pensar que podrías tener tu chance?

-Creo que todos los boxeadores deberíamos tener nuestra oportunidad si hacemos las cosas bien. A veces te toca, y a veces no. Heiland está primero en el ranking mundial del Consejo, y las peleas siempre son entre Coto, Canelo y Golovkin, entre tres o cuatro boxeadores que son los que venden. Uno se bajonea por ese lado, pero ver a boxeadores argentinos que llegan a Estados Unidos e integran carteleras grandes, como Cuellar, Castaño, Maciel, Maidana, es algo que te anima.

-Ser un noqueador te ayuda a delinear un perfil “taquillero”.

-Dicen que sí. Yo sigo trabajando de la misma forma, no creo tener una pegada demoledora como todos dicen. Trato de no pensar en eso y de nunca dar por hecho que voy a ganar por nocaut.

 

Las cuatro de 2015

 

Al cabo de este año, Rueda mantuvo su invicto, ganando sus cuatro peleas por nocaut.

El siguiente es el análisis de “La Cobrita” sobre cada una de ellas:

 

Guillermo Soloppi (Mar del Plata, 25 de enero): “Fue a principios de año, en Mar del Plata. Recuerdo que iba a pelear con Tapia, ya estaba firmado el contrato y todo. Cuando me enteré de que me cambiaron el rival tuve que modificar todos los planes de ataque, porque Soloppi es muy distinto, es mucho más chico. Era casi obvio que la pelea iba a terminar antes del límite por la diferencia de categoría, Soloppi es un súper gallo y yo un ligero que baja a pluma”.

Walter Estrada (Tandil, 25 de abril): “Fue una buena pelea. Ha sido uno de los mejores rivales que he tenido, cuenta con mucha experiencia y es pegador. Me tocó en la zona baja y me hizo apoyar ‘rodilla en tierra’, fue una situación confusa porque el árbitro no lo consideró caída. Me hubiese venido bien la cuenta para tener los ocho segundos para recuperarme, pese a perder un punto”.

Jimmy Aburto (Tandil, 11 de julio): “La más complicada del año. Fue una pelea que preparamos con tiempo, llegué de manera excelente y planteamos una táctica muy buena. Es un boxeador joven, alto, duro, muy fuerte, aunque prácticamente no me golpeó. Era difícil llegarle pero trabajamos bien sobre sus defectos”.

Manuel de los Reyes Herrera (Tampa, Estados Unidos, 23 de octubre): “Se definió que era mi rival cuando faltaba muy poco para la pelea. El venía haciendo un entrenamiento de mantenimiento, no es lo mismo cuando trabajás para una pelea, incluso mentalmente es distinto. Cuando enfrentás a un boxeador en esas condiciones se nota claramente, lo ves flojo y se empieza a ahogar en el segundo o tercer round”.

 

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