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Se profundizó la “grieta” en la negociación entre el Ejecutivo y el sindicato

Una nueva y frustrada reunión se concretó ayer, en el palacio municipal, entre los dirigentes del Sindicato de Trabajadores Municipales de Tandil y funcionarios del Ejecutivo. No hubo nuevas ofertas y se endureció la “grieta”, mientras continúa el segundo “acampe del aguante” en la Plaza Independencia. El secretario general del gremio Roberto Martínez Lastra afirmó que exigió que “no llamen más si no tienen una mejora”. Deslizó que, culminada la conciliación obligatoria, podrían endurecer las medidas de fuerza.

En representación del Gobierno local participaron el secretario de Gobierno Oscar Teruggi y el subsecretario Miguel Lunghi (h). En tanto, del sindicato, acompañaron a Martínez Lastra la secretaria gremial, Cecilia Soto; el secretario de Organización, David Marconi; y el secretario de Obras y Servicios Sociales, Lisandro Martínez Mendieta;

Al salir del encuentro, el dirigente sindical dialogó con El Eco de Tandil. Ofuscado, advirtió en principio que “al igual de lo que se dice que en el país, se abrió la grieta, acá cada vez está más grande la grieta para llegar a un acuerdo”.

Desde el sindicato argumentó que entienden que la plata que pretenden -un 35 por ciento de aumento salarial- “puede salir si ellos -en referencia al personal político- se congelan los sueldos por unos meses o agarren una suma fija. Que el que cobra 40 mil pesos, cobre 42 mil, porque si es por el porcentaje nunca nos vamos a poner de acuerdo”.

Aseguró que el Ejecutivo se mantuvo en el último ofrecimiento, que contempla un 20 por ciento de aumento al básico retroactivo al 1 de febrero y otro 10 por ciento a partir de julio, pero remarcó que “el retroactivo de enero lo cobramos en abril, y el de febrero en junio. Me hicieron un matete con eso de andar cobrando en cuotas”.

Por lo tanto, insistió en que “ellos se congelen los sueldos hasta julio por lo menos, para ellos es poco cobrar dos mil o tres mil pesos más. Nos dijeron que no y que en esos números no vamos a andar”.

 

El futuro del acampe

 

Mientras tanto, Martínez Lastra deslizó que estarán analizando si seguir o levantar el acampe en la Plaza Independencia. Anticipó en ese sentido que “posiblemente lo levantemos”, pero sin seguridad, porque explicó que “la gente por ahí quiere pasar la Semana Santa con su familia. Es algo que vamos a evaluar, todavía no sabemos”.

De cara a una nueva reunión enfatizó que “ya les dije que no me llamen más hasta que no tengan una posibilidad de mejora. Y esperaremos al cierre de la conciliación obligatoria, el 13 de abril”.

 

“No le estamos robando a nadie”

 

Subrayó que “no estamos infringiendo la conciliación obligatoria” y arremetió que “tampoco es lamentable, como hoy dijo Civalleri (Mario), que no nos puedan sacar. Y otra cosa, quiero la denuncia de Pretti (Darío), diciendo que el sindicato roba las sábanas del Hospital para hacer banderas. Quiero que la presente en fiscalía o en cualquier comisaría. Y sino, que cierre la boquita”.

Porque recalcó que “nosotros no le estamos robando a nadie para hacer banderas, tenemos la nuestra. En este tipo de negociación no podemos estar agrediéndonos porque si hablamos, podemos hablar de cosas personales y las estamos guardando porque no corresponde en una negociación salarial hacer eso”.

 

Posibles medidas

 

Ya de cara a la finalización de la conciliación obligatoria que dictó el Ministerio de Trabajo de la Provincia, Martínez Lastra anticipó que analizarán cómo seguirán las medidas. “Vamos a consultar a los compañeros y veremos lo que vamos a hacer. Si vamos a una medida de fuerza, va a ser un paro por tiempo indeterminado”, dijo.

Mientras tanto, la negociación continúa sin acuerdo y se extiende, según él, porque los funcionarios del Ejecutivo “la extienden”. Admitió que él no puede darles a los compañeros “migajas porque no las quieren. A nosotros no nos conforman con un 10 por ciento, un 5 ó 6, y todo eso. Estamos pidiendo un 35 por ciento y lo que más se acerque a ello”.

 

La lucha sindical

 

El dirigente gremial recordó al cierre que “a través de la lucha sindical se derogó la Ordenanza 10823, que determinaba los sueldos que un director cobraba de un 4,5, un coordinador el 3,5 y así. Lo único que estaba legalmente determinado era que el Intendente cobre 16 sueldos y que el concejal cobre 4,5 sobre la categoría 4, cada 40 horas. Ellos para acomodarse un poco hicieron una ordenanza que se derogó tras una lucha sindical. Pero los sueldos se quedaron con eso. Y, al ser con porcentajes, nunca los vamos a alcanzar porque nunca va a haber plata”.

Y si bien manifestó que le parece “perfecto” que un secretario “cobre 40 mil pesos”, aclaró que quiere que “un compañero, de básico, cobre 15 mil por lo menos. Lo que no entienden es que nosotros no cuestionamos los sueldos, queremos equidad. No discutimos los salarios de los secretarios que están dando la cara, pero hay muchos que ni los conocemos y están cobrando por fuera y se llevan una gran cantidad”.

 

LA POSICION DEL EJECUTIVO

“Entendemos su pretensión, pero hay que alcanzar un punto de equilibrio”

 

Por su parte, el secretario de Gobierno Oscar Teruggi detalló que “en realidad habíamos tenido una reunión este sábado y habíamos tomado un compromiso de ver si podíamos acercar alguna propuesta o llegar a un acuerdo, básicamente porque estamos muy encima del cierre de la liquidación del mes entrante, pero lamentablemente no acordamos”.

Desde el Ejecutivo, detalló que “el sindicato nos había pedido tres cosas: primero que el retroactivo sea a partir de enero; segundo que la paritaria quedara abierta; y en tercer lugar, un bono de 2 mil pesos durante cuatro meses”.

En ese sentido, advirtió que “nosotros ya habíamos estipulado que estábamos muy cerca del techo y lo que estábamos pretendiendo hacer era distribuir de una forma diferente la plata que tenemos disponible. Entonces, de las tres propuestas, hemos incluido dos en lo que hablamos hoy. El retroactivo a enero lo concedíamos a pagar con los sueldos de marzo y la paritaria abierta también”, aunque subrayó que no se accedió al bono de 2 mil pesos.

En cuanto al congelamiento de los sueldos, en el caso del personal político, Teruggi subrayó que “para poder acceder a las pretensiones del sindicato del retroactivo a enero, los políticos no iban a percibir el mismo aumento, ni en el mismo tiempo que lo hace el resto del personal”.

Confirmó que “el personal político sólo iba a tener un aumento del 25 por ciento y distribuido en tres partes, una en marzo, otra en junio y otra en septiembre. Con lo cual había una diferenciación entre los porcentajes que cobraba el personal político y además en los tiempos en los que lo iba a hacer”.

De todas maneras, el sindicato interpretó que “no están las condiciones dadas, que no es lo que pretenden. Es lo que podemos hacer en este tiempo, pretendiendo que los trabajadores también percibieren el aumento, ya a partir de fin de mes, como lo va a hacer la gente de Obras Sanitarias”, explicó Teruggi.

 

“Alcanzar” un equilibrio

 

Por lo tanto, el secretario de Gobierno consideró que para él la grieta no es cada vez más grande, sino que lo que ocurre es que “nosotros tenemos un límite y está dado por el dinero que tenemos disponible. Entendemos la pretensión del gremio, pero hay que alcanzar un punto de equilibrio en este sentido”.

Desde el Ejecutivo, admitió que “pretendemos que antes de que se cumpla el plazo de la conciliación obligatoria podamos acordar”.

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