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Se realizará una muestra fotográfica inspirada en la marcha Ni Una Menos

La muestra fotográfica se titula «Somos una. Ni Una Menos» y fue realizada por Jorgelina Aranart en su estudio de maquillaje del barrio de la Estación junto a Valeria -víctima de violencia de género- y su hija Catarina, de 11 años.
Las fotos, que resultaron casi una experiencia de sanación para sus protagonistas y se han realizado para exponerse dentro del marco de la marcha Ni Una Menos, el 3 de junio desde las 15, en la glorieta de la Plaza Independencia.

El nacimiento de una idea

-¿Cómo surgió la propuesta?
-Teniendo conocimiento de que soy maquilladora y hago producciones fotográficas, Andrea Rossetti, impulsora y coordinadora de este evento a nivel local, me invitó a participar con alguna propuesta. En ese instante pensé que, en esta circunstancia, una buena manera de decir “Ni Una Menos” iba a ser a través de la imagen, en este caso, la fotografía.
-¿Cómo eligió a sus modelos?
-Me propuse trabajar con dos mujeres, una adulta y otra niña. Realicé la convocatoria en el grupo “Ni Una Menos Tandil” y bastaron escasos minutos para que una mujer me escribiera, diciéndome que ella, Valeria, y su hija, Catarina, estaban dispuestas a participar en esta propuesta. Me dijo también que ella había sido víctima de violencia y que esta experiencia, para ella y su hija, significarían un acto de sanación.

Buena propuesta

-¿Qué la llevó a concretar esta idea?
-Lo que me motivó a realizar esta serie de fotos fue la necesidad de mostrar como se vive internamente el dolor y lo necesarios que son el amor y la contención ante situaciones de violencia física o emocional.
-¿Cómo abordó esta experiencia con Valeria y su hija?
-Antes de poner manos a la obra, hubo una extensa charla en la cual le expliqué a Valeria y su hija Catarina en qué consistía la sesión. Por sobre todas las cosas, quería cuidarlas. No es lo mismo trabajar la violencia con una persona que jamás la sufrió, que hacerlo con una que sí. Sabíamos que iban a resurgir sensaciones del pasado y teníamos que trabajar en equipo y aunarnos para lograr el objetivo y contenernos.

Sentimientos intensos

-Y se pusieron a trabajar.
-Claro, no hizo falta hablar mucho más, sólo simples consignas y las imágenes fueron sucediendo de manera espontánea. Catarina de sólo once años, observaba a su mamá con devoción.
-Muchas emociones se habrán puesto en juego.
-En cada toma, sus miradas, sus gestos y sus silencios decían algo: ‘te amo’, ‘estoy aquí’, ‘no te vayas’, ‘contá conmigo’, ‘abrazame’, ‘caminemos juntas’, ‘hagamos justicia’, ‘todo va a estar bien’. Fue una sesión al borde de las lágrimas, casi de manera permanente.
-¿Cuál fue el resultado?
-La secuencia de catorce imágenes muestra la interacción entre ellas. Jugué con la idea de que podrían ser madre e hija, o quizá una mujer y su niño interior. En esta serie de fotos se puede percibir la melancolía y se predice un final fatal.
-¿Cuál fue el vínculo con el maquillaje?
-No quise abusar de él, ni apelar a la desfiguración del rostro, ni a la sangre para generar efectos de heridas, ya que el fin no es shockear visualmente al espectador desde ese lugar, sino darle relevancia a la actitud corporal y gestual, a las miradas que contienen mucha información.
-¿Cómo se siente de haber podido realizar esta experiencia?
-Muy agradecida, especialmente a Andrea Rossetti, a la Universidad de Arte por el apoyo, a Valeria y a Catarina, por haber sido parte de esta experiencia tan emotiva y a este Diario, por darme la oportunidad de difundir la experiencia. Los esperamos el 3 de junio desde las 15, para compartir esta muestra y todas las actividades.

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Acerca de la fotógrafa

Estudió dibujo y pintura desde los 18 años con los maestros Carlos Alberto Terribili, Marcia Schvartz y Miguel Angel Guereña.
En lo referente al maquillaje y, con la idea de trabajar sobre rostros humanos, realizó un taller básico de maquillaje social en Capital Federal en la escuela de Oscar Mulet, pero se ha manejado de manera autodidacta investigando técnicas de maquillaje ligadas al dibujo y la pintura.
Actualmente brinda sus servicios como maquilladora y realiza talleres de capacitación en maquillaje social, auto maquillaje, maquillaje artístico, de efectos especiales, y distintos seminarios.
Se dedica de manera paralela a realizar producciones de maquillaje y fotografía para montar muestras en distintos lugares. En marzo de 2014 presentó su serie de imágenes Mujeres de AranThar en el museo Mumbat de Tandil.
Actualmente la presentando en El Atril. Son cuarenta retratos de mujeres tandilenses desde los 20 a los 50 años, integran esta propuesta que nos ofrece la posibilidad de adentrarnos en un mundo de fantasía protagonizado por los diversos personajes a los que Jorgelina ha dado vida con sus pinceles, canal de un talento inusual e hipnótico.

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