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“Todos los que hemos estado involucrados en el Festival de Tandil, no estamos aún conformes”

Por el momento alejado del glamour de aquellas ediciones del Festival Competitivo Tandil Cine y de tal modo austero que este año se realizará solamente la proyección de películas premiadas en los últimos festivales del encuentro, comienza mañana el festival.

-¿Por qué realizar una «muestra» de lo mejor del último período del Tandil Cine y no continuar con las ediciones «tradicionales» del encuentro?
-Luego de una amable reunión con autoridades del Incaa, fueron funcionarios del propio Instituto quienes sugirieron realizar esta retrospectiva con algunos de los mejores filmes vistos en las ediciones anteriores y, que la 15ª edición del Festival, a realizarse el próximo año –por razones reglamentarias- siga siendo competitiva ya que en la fecha que se realizó el encuentro, habíamos quedado fuera de tiempo para la respectiva autorización y apoyo de acuerdo con las nuevas disposiciones. Esto último fue decisivo, porque estábamos evaluando volver al formato Muestra de las tres primeras ediciones, no solo por factores económicos, sino por las muy buenas experiencias vividas entonces, de las que felizmente quedaron entrañables testimonios periodísticos.
Tampoco hay que soslayar las razones materiales. Este año se presentó complicado tanto para el Municipio como para la Unicén, que son las entidades que sostienen el Festival. La transición de un gobierno a otro, para el caso de las universidades, fue un factor de incertidumbre en los primeros meses del año en la asignación de partidas y, en el caso municipal, las paritarias salariales que terminaron muy por encima de las previsiones presupuestarias, trastocaron todo lo que estaba planificado para el año en curso. Además se planteó otra cuestión, ¿qué iba a pasar con el Incaa y los festivales nacionales?, ya que sin su aprobación no se pueden hacer y, además, como nunca antes necesitábamos ayuda monetaria. Allí también se produjo un cambio de mandos y una lógica transición. Fue entonces que gestionamos esa reunión que llevó un tiempo y lamentablemente nos enteramos que ya no estábamos en fecha para realizar el Festival con el formato que se venía haciendo de acuerdo con la reglamentación actual (muy buena -desde nuestra perspectiva- que dejó la gestión anterior antes de retirarse) que regula con claridad meridiana los festivales y encuentros cinematográficos.
-Hay algo que no nos cierra, ¿hacer el lanzamiento del Festival 2017 donde se anuncian presencias, grilla y jurados, no es un poco arriesgado, habida cuenta que vivimos en Argentina?
-La imprevisibilidad de la economía argentina es negativa y requiere revertirla cuanto antes, pero por otro lado el sistema democrático está consolidado, por consiguiente sí existen grados importantes de previsibilidad. Lo concreto será la fecha, las secciones, el staff. En cuanto a invitados o personalidades, eso es variable, ya que en una actividad como la cinematográfica, la aparición de nuevos proyectos, cambios de fechas de rodajes y las agendas muy cambiantes de la gente que está con trabajo dentro de la industria, obliga siempre a confirmar presencias muy sobre la hora acá y, en cualquier lugar del mundo.
-Otra cosa que no entendemos es esto de -como periodista y seguidora del encuentro- ¿barajar y dar de nuevo…?
-El Festival en esencia seguirá siendo el mismo, sí modificará de acuerdo a la experiencia acumulada después de catorce años, las secciones, algunas se consolidan, otras se recuperan y otras se desechan. Pero acá, me permito expresar una opinión propia. La utilidad de este festival debe ir más allá del placer estético de ver buenas producciones artísticas o tener buenos e interesantes encuentros con la gente de cine. ¿Que pretendo decir? que más que un evento social, el festival debe transformarse en una herramienta para pensar y programar políticas proactivas del desarrollo local. Generando trabajo, empleo y crecimiento de la mano de lo que hoy se denominan las industrias creativas. La clase dirigente política tiene que comenzar a ocuparse con urgencia de estos temas, como ocurre en el mundo entero con los cambios en la economía global por efecto de la revolución tecnológica. No darse cuenta que el cine fue pionero en el mundo con la interacción del arte con las actividades productivas es -a esta altura- inconcebible.

“Quiere volver a ocupar su rol original”

-¿Por qué dejó de venir el padrino del Festival, Víctor Laplace en los últimos tiempos y sí fue al de cortos donde recibió el Ojo de Piedra a la trayectoria?
-Esa respuesta la tiene que dar Víctor. Lo cierto es que está entusiasmado por volver a ocupar el rol original de creador y presidente del Festival. Lo acabo de leer en un reportaje reciente. La invitación para que vuelva a ocupar su lugar fue oficial a través de Daniel Herrero en total acuerdo con Natalia Correa y, obviamente la Biblioteca. Otro tema que no es menor, la Universidad le otorgó oportunamente el Honoris Causa, no existe una distinción superior a esa. Es la figura central y, está muy bien que así sea, por todo lo que representa artísticamente este querido convecino en la historia del espectáculo argentino.
-¿Cree que en los últimos tiempos, desde más que nada lo organiza la Unicén el Festival ha estado un poco encriptado?
-La Universidad, la Municipalidad y la Biblioteca Rivadavia siempre han estado juntos desde el inicio, por lo tanto los aciertos y los errores se comparten.
-¿Por qué no hay películas comerciales en esta muestra?
-El tema de discusión sobre que es comercial y que no lo es, tiene tantos años como el cine mismo. En tanto el cine es un dios bicéfalo, por cuanto es arte, pero también es industria y por ello intervienen múltiples factores que exceden una respuesta sintética. Cada uno de los que ha intervenido en la organización de las distintas ediciones tiene una percepción diferente sobre lo que es comercial y lo que no. Lo que es popular y lo que no, por eso la síntesis derivó en el lei motiv del Festival: “Una manera de ampliar la mirada”. Por otra parte, cualquier festival es un espacio distinto al de las salas comerciales. Sino no tendría sentido. Tiene que ser una alternativa para que se vea el “cine que no se ve” y esto no está exento de riesgos estéticos o de representar algo distinto a lo que se está acostumbrado a ver.
-Luciano Majolo hizo un excelente encuentro de cortos con presencias interesantes y con menos del 25 % del presupuesto del año anterior…
-Un festival de cortos no es comparable a uno de largos por la actitud distinta del espectador. La percepción y la atención que requiere un tipo y otro de obra han motivado numerosos estudios calificados y algunas definiciones antológicas de los grandes maestros. En cuanto a presencias relevantes, el Tandil Cine ha tenido a traído a gente como Oscar Martínez, Mercedes Morán, José Martínez Suarez, María Vaner, Roly Serrano, China Zorrilla, Luis Brandoni, Federico Luppi, Ulises Dumont, Aído Bortnik, Isabel Sarli, Víctor Bo, Alejando Doria, Duilio Marzio, Amelia Bence, sin nombrar a varios directores y otros técnicos relevantes o, que se consagrarían después de pasar por Tandil. El Festival de Cortos también tiene aportes económicos y apoyo del Municipio y la Universidad. Por otra parte, cada organización tiene sus particularidades y si uno no adolece de voluntad y espíritu de observación, se puede aprender de todo y sacar conclusiones objetivas y útiles para replicar lo que se hace bien y corregir o modificar lo que corresponda.
A título personal, siempre creí que todo pudiera estar unificado, así como existe un “Mayo Teatral”, podría existir un “Septiembre cinematográfico” ó una “Primavera cinematográfica” y allí confluir los cortos con los largos, las ficciones con los documentales, el ciclo Francés, el ciclo Judío, también la mejor propuesta de los últimos tiempos: el ciclo Religioso. Pero… todavía debe correr mucha agua bajo el puente hasta que realmente entendamos que no existe mayor virtud e inteligencia que trabajar juntos y unidos de verdad, prevaleciendo las instituciones por sobre todas las cosas.
-Festivales como Pantalla Pinamar, por nombrar uno nuestro, nunca tuvo que hacer un relanzamiento. ¿Por qué sí el de Tandil?
-Las comparaciones a veces pueden distorsionar los juicios de valor. “Pantalla Pinamar” es un festival internacional, de un nivel casi clase A, subvencionado por capitales nacionales y extranjeros. Es además un excelente producto turístico (por ende, también cultural) de un destino cuya principal actividad económica es justamente el turismo. Hay embajadas asociadas y tiene una estructura organizativa con un presupuesto millonario que trabaja todo el año bajo la dirección de Carlos Morelli, quien viaja por todo el mundo para obtener las películas.
Tandil, tiene otras particularidades y es, justamente la diversidad lo que enriquece a los territorios. Uno, no tiene que copiar lo que otros hacen, debe aprender sí, lo que está bien, pero tiene que tener su propia marca, su propio estilo. Helena Berestain, Teresita Inza y Luis Cerone han sido pioneros y maestros en esto que es aplicable a todas las cosas que se hacen aquí. También es cierto que todos los que hemos estado involucrados de una manera o de otra en el Festival de Tandil, no estamos aún conformes, creemos que debe ser muchísimo mejor. Esto es lo que exigen –con razón- el rector Tassara y el intendente Lunghi. Vemos un potencial enorme, que no ha terminado de aflorar. Pero, este hecho notable: la constante inconformidad y el emprendedurismo que son las características más salientes de los tandilenses, es lo que termina nivelándonos para arriba como sociedad.

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