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Tras la denuncia, “silenzio stampa” en la Usina

La severa denuncia que expuso el concejal Rogelio Iparraguirre por una deuda millonaria que contrajo la Usina generó la lógica repercusión en la opinión pública y los ámbitos político y empresariales que, paradójicamente, en algunos casos pareció no sorprenderlos de la situación, aunque prefirieron mantener el silencio a la hora de explicar o dar a conocer las razones de la decisión que la empresa de economía mixta evidentemente tomó.

Bajo ese mismo hermetismo resolvió reaccionar el directorio de la empresa municipal y popular. Casualmente, el presidente de la entidad, Matías Civale, quien apareció una y otra vez por los medios hasta ayer argumentando y buscando minimizar y desligar a la firma local del tarifazo anunciado, en la víspera estaba de viaje y se excusó de responder la embestida opositora.

El resto de los integrantes que conforman el directorio público y privado no viajó, pero sí eligió transitar por el mismo camino: no hablar. Lo que no hizo -hace- más que fortalecer aquella denuncia que alude no sólo a una deuda que debería ser explicada, sino también al ocultamiento que se tuvo de semejante decisión.

Según el vocero de prensa de la entidad, el directorio se reunió y tras analizar la exposición pública del asunto resolvió no emitir opinión alguna. “No se va a responder por los medios lo que fue una decisión empresarial”, fue la lacónica sentencia escuchada, obviando que no se trata de una empresa exclusivamente privada, por más que algunos así la conciban en la práctica. Hay capital accionario (mayoritario aunque no parezca) público, léase es de todos los tandilenses, ergo, deberían los vecinos saber qué pasó, qué pasa y, sobre todo, como supo decir el propio edil en su denuncia, qué hicieron con lo recaudado.

Factiblemente existan razones para contraer la deuda que se contrajo. Incluso algún trascendido se dejó correr ayer al respecto. Empero, ninguno se atrevió a informarlo oficialmente, dejando margen a la especulación de que algo se escondió o, al menos, no se quiso y no se quería decir.

 

Los pasos institucionales

 

Bajo ese hermético posicionamiento directivo se dejó entrever sobre el silencio que, en todo caso, se responderá por las vías institucionales. Esto es: si surge alguna inquietud formal de los ediles como representantes de los ciudadanos, se responderá por la vía que corresponda.

En ese tren, ya el propio concejal Iparraguirre antes de hacer pública su inquietud ha redactado un proyecto legislativo de pedido de informe que aún resta definirlo con el atribulado bloque que el justicialismo supo concebir. Una vez logrado el consenso de sus pares se haría la presentación en la sesión del Concejo Deliberante, cuya actividad parlamentaria tendrá inicio el mes entrante.

Es mucho tiempo para saber qué pasó con los fondos de una Usina que ostenta tener una notable imagen positiva de los contribuyentes por el servicio que presta, pero que no menos cierto es que parece ajena al ideario del vecino de a pie, que no la siente como propia, que por momentos parece cada vez menos popular y aún menos municipal.

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