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Tres delincuentes armados asaltaron a una pareja

Un violento asalto se registró al caer la tarde del martes, en una quinta ubicada en Gorman y Rosales, en el barrio El Hornero que se encuentra en jurisdicción de la comisaría Cuarta. Las víctimas fueron un hombre y una mujer oriundos de Escobar, que hace menos de un mes decidieron radicarse en Tandil para escapar de la inseguridad. “Yo esperaba esto en Buenos Aires”, dijo muy angustiado Raúl Eduardo Casado, de 43 años, quien lo pasó muy mal durante el atraco.

El martes cerca de las 19, Casado y su mujer se vieron sorprendidos por tres delincuentes que rompieron la puerta del frente de la casa que alquilaban e irrumpieron en el comedor. Tras asestarle dos patadas a la abertura del acceso principal, le apuntaron al hombre, lo empujaron al piso y le aplicaron un culatazo en la cabeza. La mujer también fue obligada a acostarse en el suelo, y luego los taparon con un acolchado.

Los asaltantes, dos jóvenes con los rostros cubiertos y otro de mediana edad, les reclamaban dinero y los amenazaban con matarlos. En los escasos minutos que duró la odisea, las víctimas escucharon una detonación de arma de fuego, aunque la policía no pudo probar ese agravante.

Tras revolver la casa, que está ubicada en el mismo predio que otras dos cabañas que ocupan los cuidadores de la finca, los ladrones huyeron con un televisor plasma de 42 pulgadas, dos teléfonos celulares modernos, 800 pesos en efectivo y la documentación de los inquilinos.

Intervino en el hecho personal de la Seccional Cuarta, que se abstuvo de brindar información para no entorpecer la investigación, además de peritos y personal de Jefatura Distrital de Policía.

Ayer, vecinos de la zona informaron a los pesquisas quiénes habrían sido los autores del hecho y en qué vehículos se movilizaban momentos antes de perpetrar el virulento robo.

 

Un cambio

de vida

 

“Somos una pareja nueva y decidimos, por un tema de seguridad, despegar para acá, a hacer una nueva vida”, dijo Casado y explicó que llegaron sólo con sus bolsos. Tras unos días en un hotel, consiguieron alquilar una casa amoblada en la zona de El Hornero.

Tandil los llenaba de ilusiones, con gente amable que les ofreció alojamiento temporario y vecinos dispuestos a guiarlos en su búsqueda laboral. Pero el martes, sufrieron un asalto que podría haber sido planeado por malhechores que pensaban que tendrían dinero para comprar un lote o vivienda, algo alejado de su realidad.

“A las 7 de la tarde estábamos tomando mate y mirando televisión, abrieron la puerta tres personas y entraron, dos a cara cubierta y con revólver en mano. Estábamos sentados en el comedor y nos hicieron tirar al piso y nos taparon con una colcha”, relató Raúl Casado en diálogo con El Eco de Tandil.

Describió que no pudieron ver demasiado, pero escuchaban que “uno manejaba” las acciones y en todo momento los amenazaban, exigiéndoles plata.

 

El contraste

 

Aún conmocionado, Casado expresó que “vinimos con una expectativa de Buenos Aires. Yo había estado hace diez años de vacaciones acá y me encantó Tandil”. A partir de esa experiencia, tenía en su recuerdo la tranquilidad de la ciudad.

“Cuando llegamos con mi señora, caminábamos por el centro. La gente fue muy servicial. Estábamos perdidos con un mapa buscando alguna calle y se acercaban para ayudarnos, nos preguntaban a dónde queríamos ir. Nada que ver a Buenos Aires”, dijo.

Los primeros días pararon en un hotel pero luego consiguieron alquilar la casa donde fueron asaltados. Incluso, como ex chofer de una línea de colectivos, había comenzado a buscar trabajo y estaba ilusionado con conseguir algún puesto vinculado a su experiencia.

Toda esta situación pudo haber confundido a los ladrones, que habrían pensado que hallarían una suma importante de dinero. “Buscaban la plata. Para mí fueron mandados (por alguien), porque primero entró uno con la cara cubierta, otro más y el tercero con la cara descubierta”, explicó.

Casado estimó que el robo duró unos cinco minutos pero “parece una eternidad. Me apuntaron y me pegaron en la cabeza. Escuché una detonación adentro de la casa, y me decían: ‘La próxima te la pongo en la cabeza’”.

 

Enorme

angustia

 

“En este momento me iría. Pero no quiero, no tengo ganas de irme. La idea era salir de Buenos Aires porque está todo muy pesado y salís a las 4 de la mañana a trabajar y no sabés si volvés, si te van a robar en la esquina de tu casa, arriba del colectivo. Yo era chofer de colectivo allá, en una empresa muy grande, y corría riesgos todo el día, en todo momento”, confió.

Mientras procesaba su relato se dejó atrapar por sentimientos contenidos y al derramar unas lágrimas, con impotencia expresó: “Tengo una angustia muy grande. Esto yo lo esperaba en Buenos Aires. Ni soñando… Venir acá para mí era el paraíso”.

Por otro lado, valoró la atención que recibió de la policía e incluso contó que el comisario de la comisaría Cuarta lo llevó hasta el Hospital para que lo atendieran por el golpe que le aplicaron en la cabeza.

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