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Un hombre denunció grave agresión por parte de un inspector de tránsito

En reiteradas oportunidades salieron a la luz distintas agresiones por parte de algunos vecinos con los inspectores de tránsito. Sin embargo, en este caso, los roles se invirtieron. José Luis Pereira denunció que fue agredido por un inspector en el abdomen y en su cara, además de haberle abollado el auto. El motivo fue por una multa por mal estacionamiento, pero la víctima solicitó una sanción para el empleado municipal.

Pereira se acercó a El Eco de Tandil y explicó que la agresión se suscitó el pasado 15 de abril en cercanías a la estación de servicio ubicada en Santamarina y Sarmiento. El hombre relató que, al igual que todos los días por la mañana, salió junto a su esposa a vender productos de elaboración propia y bebidas. Estaban volviendo y como no se sentía del todo bien, paró en la estación de servicios de las mencionadas arterias para ir al baño. Puntualmente estacionó sobre la avenida y quedó la mitad de su auto sobre una parada de colectivo y la otra mitad sobre la salida de un garaje.

Mientras Pereira se encontraba en la estación de servicios, una inspectora de tránsito se acercó al vehículo donde estaba su mujer y le comenzó a hacer la boleta porque no tenía los papeles correspondientes. En ese momento y al divisar tal situación, el hombre volvió al lugar para consultarle porqué le estaba haciendo la boleta y la inspectora le indicó que estaba mal estacionado, “por lo tanto se la acepté porque tenía razón”.

Así fue que le solicitó la licencia de conducir, el seguro y el matafuego y Pereira le entregó un papel que le otorgó el banco en el que tiene prendado el auto y donde figura el seguro. “Me dijo que eso no me servía pero el expliqué la situación y le advertí que lo tenía pago porque es parte de una prenda”, indicó Pereira.

En ese momento, la inspectora llamó por handy a dos compañeros hombres, quienes llegaron en una camioneta del área de Tránsito. “Uno de ellos se me acercó a un centímetro de la cara y me empezó a gritar, así que lo empujé y le dije que se corriera. El compañero, que era el que manejaba la camioneta, me pegó una trompada en el estómago y otra en la mandíbula. Después que me pegó, me puso el brazo en el cuello y con la rodilla me abolló la puerta del auto”, describió la víctima.

En ese momento Pereira pidió que lo soltara y el inspector le indicó que debía entregar el auto. Al no acceder al requerimiento, se acercó hasta el lugar el director de Control Urbano Vehicular, Walter Villarruel, con quien también discutió.

 

Pedido de sanción

 

Ante la agresión, el hombre realizó al otro día la denuncia y la policía lo envió al Hospital Municipal Ramón Santamarina donde le practicaron una revisación junto a un médico policial y le diagnosticaron lesiones leves. Luego presentó una carta al Municipio por mesa de entrada y otra en la comisión de Derechos Humanos del Concejo Deliberante, pero al momento no obtuvo ninguna respuesta.

Pereira confirmó que es empleado municipal pero en otra área y recordó que cuando lo tuvieron que sancionar por salir del lugar de trabajo para comprar papel higiénico porque no se lo proporcionaban, le dieron 15 días de suspensión y “a este señor por pegarme dos piñas no le hacen nada”.

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