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Una causa que volvió a cobrar impulso dentro de la Justicia, hace sentir alivio al denunciante

Enrique Ferrarese es una persona que luchó y mucho por el bienestar de su señora, mientras estuvo en vida. Fueron largos años los que debió atravesar su mujer Marta Sánchez, tiempo en donde la premisa era ofrecerle una mejor calidad de vida.

Ferrarese tuvo a su mujer incapacitada y contó con la ayuda de una persona que la atendía. Un día un médico de su confianza le dijo que consultara cómo era el funcionamiento que prestaban los servicios denominados internación domiciliaria. A partir de ahí el hombre y su familia fueron uno de los tantos que a lo largo y ancho de la provincia de Buenos Aires cayeron en la red de quienes habrían priorizado un negocio a costa de los ocasionales clientes, al decir de la pesquisa judicial.

El protagonista involuntario de esta historia se acercó hasta la redacción de El Eco de Tandil porque según él “necesito agradecerles” para luego añadir “aquella nota de 2013 cuando surgió todo esto, fue el puntapié inicial para que la causa se reactive ahora, tras el cambio de Gobierno que se produjo. Si no pudiera haber expresado lo que me pasó con mi señora, hoy un médico, si así se lo puede llamar, estaría disfrutando del daño que causó por su ambición”.

Alivio

Ferrarese dijo sentirse “aliviado” por las noticias que surgieron sobre la orden de detención del médico Julio Tamburelli y de su expareja Silvina Tornati. Recordó que “cuando me convocan de IOMA estaba ajeno a todo lo que sucedía, fue en ese momento que tomé conocimiento de lo que estaba pasando y la estafa que estaban realizando”.

Sostuvo que “mi médico personal Jorge Colavita al verme tan mal, me dijo que fuera a averiguar cómo era el sistema de las internaciones domiciliarias. Fui a Clinicasa cuando estaban en avenida Santamarina y me atendió una mujer y el doctor me explicó todo y me pidió que le alcanzara un recibo de sueldo de mi señora y uno mío. Me indicó que desde la prestadora de salud iban a ir a mi casa una o dos veces por semana y cuando lo volví a ver a Colavita le dije que mucho no me había gustado pero que era algo nuevo. Igual le dije que con la mujer que me ayudaba nos arreglábamos, sin necesitar de la prestadora de salud”.

El tiempo pasó hasta que desde la propia obra social lo invitaron a una reunión donde estuvieron presentes directivos y abogados y en la que tomó conocimiento de la situación que estaba ocurriendo.

Sorprendido

“Me empezaron a indagar-siguió contando- y me dijeron si iba a continuar con los servicios del doctor Julio Tamburelli y me mostraron todo lo que supuestamente a mi señora le daban, que era médico cuatro veces por semana; enfermería; cuidador domiciliario de 16 horas diarias; kinesioterapia, doce sesiones por mes; fisioterapia; kinesioterapia respiratoria, doce sesiones por mes; cama colchón antiescara con nebulización y aspiraciones, cosas que jamás habíamos recibido”.

Continuó narrando pormenorizadamente lo sucedido y la facturación que había presentado Tamburelli utilizando unas firmas apócrifas tanto de Ferrarese como de la mujer. “Luego tuve que ir a La Plata donde me presentaron boletas con el nombre del doctor y mi firma y la de mi señora falsificadas. Me mostraban las boletas y yo respondía que esas no eran nuestras firmas”.

El 1 de octubre de 2013 la abogada Liliana B. Medina de IOMA, redactó un acta en donde entre otras consideraciones, quedó especificado que “Marta Sánchez nunca necesitó ninguna prestación por parte de IOMA, por lo que la empresa Clinicasa utilizó su nombre y el de su mujer para acceder a la autorización de prestaciones de internación domiciliaria”.

En otro tramo la misiva expresa que “cuando lo atendieron en la empresa habló con el doctor Tamburelli que es el dueño y este le solicitó distinta documentación para poder empezar los trámites. Luego el médico personal del deponente le hizo la historia clínica de su mujer y se la llevó al doctor Tamburelli, junto con otros documentos. Luego de esto no tuvo más novedades”.

“Si lo veo le diría que es una basura”

Es difícil mantenerse frío y equilibrado cuando hay personas han obrado con absoluta impunidad, utilizando datos de pacientes que acudieron a un determinado lugar por necesidad y terminaron inmiscuidos en una presunta estafa que está en plena investigación por parte de la Justicia.

“Si lo volviera a ver a Tamburelli le diría que es una basura, que se aprovechó de la enfermedad de mi difunta esposa para llenarse los bolsillos de dinero, sin importarle nada”.

Aseveró que “ahora sí le voy a iniciar juicio a él, iré hasta las últimas consecuencias. Voy a intentar sacarle todo lo que más pueda para que lo disfruten mis nietos”.

Ferrarese dijo que “cuando surge todo esto luego de la nota en el diario, Tamburelli consiguió mi número y me llamó. Quería tomar un café conmigo para hablar del tema, le dije que no tenía nada que hablar y le corté”.

Por último manifestó que “dentro de todo lo que me tocó vivir, lo que está pasando me pone contento. Principalmente porque uno en su momento lo que hizo es ir a un lugar buscándole una mejor calidad de vida para mi señora. Caer en las garras de una basura que usa el título de médico y que termine siendo detenido porque uno nunca dejó de luchar, en cierta medida reconforta”. u

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