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Unos 70 estudiantes se movilizaron contra la represión policial

Alrededor de 70 estudiantes universitarios y agrupaciones políticas marcharon contra la represión policial desde la Plaza Martín Rodríguez hacia la comisaría Segunda. La movilización surgió luego de los hechos ocurridos durante el recital de La Renga, cuando varios jóvenes resultaron heridos con balas de goma que les disparó el personal policial. Uno de ellos y tal vez el más resonante, por tratarse de un estudiante universitario militante de Franja Morada, fue el de Nicolás Tumminaro, quien sufrió 30 impactos de balas de goma en su cuerpo y estuvo 15 horas preso.

Participaron de la manifestación miembros de la agrupación estudiantil Franja Morada, de la Juventud Radical y del Partido Obrero.

Encolumnados tras el lema “Ni con balas ni con palos, con los derechos humanos”, los manifestantes transitaron por la avenida Santamarina y luego por Colón hasta llegar a la comisaría Segunda, donde leyeron un comunicado mediante el cual expusieron la intención de decir “basta de violencia institucional, basta de represión policial. Nos motiva un hecho concreto pero nos convoca una causa nacional: la de todos los compatriotas que han sufrido y sufren las consecuencias de un sistema de seguridad estatal corrompido, las prácticas violatorias de los derechos humanos, el gatillo fácil y la desidia”.

“Luego del recital de La Renga, se escribió una nueva página de nuestra larga historia de represión por parte de las fuerzas de seguridad del Estado. Esta vez nos tocó de cerca ya que las víctimas fueron compañeros de la universidad. Entre los más afectados, se encuentra Nicolás Tumminaro, quien fue agredido y reprimido por las fuerzas policiales sin motivo alguno. Fue arremetido con gases, quedó inmovilizado en el piso y desde allí los policías descargaron sus armas, dejando más de 30 impactos de balas de goma en su cuerpo”, fustigaron.

Y añadieron que “fue trasladado a la comisaría Segunda, la que está señalizada como ex centro clandestino y lo dejaron en un calabozo, por más de 15 horas con heridas abiertas, en condiciones inhumanas con muchos derechos vulnerados”.

 

Violencia

institucional

 

“Entre 2006 y 2009 la violencia institucional dejó a 1323 personas sin vida, entre ellos Luciano Arruga, Ismael Sosa, Walter Bulacio y tantos otros compañeros que hoy homenajeamos con nuestro compromiso de luchar para que sus muertes no hayan sido en vano”, resaltaron.

Y consideraron “urgente la necesidad de emprender reformas estructurales al sistema de seguridad estatal. Entendemos que el establecimiento de la policía municipal no hace más que profundizar el grave problema. No sólo repudiamos públicamente la represión salvaje que la policía ejerció esa noche sino también decidimos acompañar a todos los que siguen pagando con marcas en su piel y sus heridas la desidia policial”.

 

Represión

sistemática

 

Tomás Balvino, uno de los organizadores de la marcha e integrante de la agrupación Franja Morada, aseguró que “nos tocó de cerca porque dos de los más heridos fueron militantes de la Franja, por lo tanto desde ese momento y teniendo en cuenta la movilización que se produjo en la sociedad, sobre todo en la comunidad universidad, decidimos encarar este movilización”.

El objetivo, explicó, fue “hacer visible su reclamo, no sólo limitándolo a lo que sucedió aquella noche que realmente fue nefasto y esperemos que no suceda nunca más, sino también a una situación que se vive en todo el país de una represión sistemática en manos de las fuerzas policiales”.

Consideró fundamental “poner un poco en debate el rol de la seguridad, de las fuerzas del Estado en materia de seguridad y vinculándolo con el nuevo proceso que se vive de municipalización de la policía en la provincia”.

“Hemos convocado a todas las organizaciones de la universidad, organismos de derechos humanos y organizaciones sociales de la ciudad, la ciudad y la región para que vengan a  manifestarse y sacar  algunas vendas de los ojos de ciertos sectores que prefieren mirar para otro lado o callar una situación que se vive”, sostuvo.

Si bien esta vez les tocó “de cerca”, aseguró que “sucede todos los días, sobre todo en las ciudades más grandes como Buenos Aires y el conurbano donde los derechos se vulneran a diario”.

Explicó que marcharon hacia la comisaría Segunda porque “tuvieron a los compañeros en condiciones inhumanas, inéditas para este momento de la democracia. Es una comisaría que fue señalizada como ex centro de detención clandestino durante la última dictadura. Pero ahora también están pasando cosas terribles ahí adentro como sucedieron en aquel período tan oscuro de la historia”.

 

El proceso

jurídico

Por su lado, Nicolás Tumminaro, indicó que están iniciando el proceso jurídico y que además ha tenido “bastante repercusión en el sentido político. Ha intervenido el Concejo Deliberante de Azul, también está trabajando la Comisión de Derechos Humanos del Concejo de Tandil, la Universidad se ha solidarizado conmigo”.

“Lo principal sería desestimar la causa que yo tengo por resistencia a la autoridad y segundo iniciar algún proceso respecto a todo lo que me pasó y a mis compañeros en la Seccional Segunda esa noche. Estamos encaminados en ese sentido y acompañados por fuerzas políticas, la facultad, la cuestión va a avanzar a  medida que la gente vaya despertándose y tomando conciencia de esto”, manifestó.

Y cuestionó que “ese día hubo una represión atroz que no se consustancia con los tiempos que vivimos. La cuestión de habernos abierto una causa por resistencia a la autoridad es algo impensado de una persona que tiene impacto de balas en el cuerpo que pudiera haber puesto alguna resistencia a la autoridad”.

 

“Se la agarraron  con un perejil”

Por su lado, Agustín Mestralet, candidato a intendente por el Partido Obrero, opinó que “lo que sucedió da un indicio de cómo se siguen manejando las fuerzas de seguridad, muy al estilo de la dictadura sin reconocer los derechos de una persona”.

“El aparato represivo se está reforzando con la policía comunal, se quiere llenar de policías la ciudad como si esto fuera una real solución al problema de la inseguridad. Eso refuerza la represión injustificada contra los jóvenes, el caso de Nicolás es el ejemplo de que se la agarraron con un perejil”, analizó.

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