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Vecinos de El Tropezón exigen respuestas de las autoridades

Vecinos del barrio El Tropezón manifestaron su preocupación por la inseguridad que reina en el barrio desde hace algunos meses y aseguraron que cada vez hay más robos. A pesar de que tuvieron reuniones con autoridades policiales en más de una oportunidad, no recibieron ninguna respuesta concreta y los hechos delictivos se siguen incrementando.

Julia Mir, una de las frentistas, expuso que “tenemos una problemática muy grande, la inseguridad. Nos han robado en todo el barrio, creo que quedó sólo una casa en varias manzanas sin robar, el resto todas han sido víctimas de robos”.

Los vecinos indicaron que la mayor parte de los ilícitos se concretan entre las 2 y las 7 de la mañana pero hubo casos en los que ocurrieron más tarde también. A su vez, los delincuentes ingresan a las propiedades tras forzar alguna puerta o ventana o entran al patio, y se alzan con lo que encuentran a su paso.

 

“Se llevaron todo”

 

Es el caso de una de las frentistas que vive en la avenida Eva Duarte y Lemos, a la cual le desvalijaron la casa en enero y la semana pasada le robaron la moto del patio. Agustina Allende contó que “justo me había quedado a dormir en la casa de mi mamá y mi marido a las 3.30 se fue a trabajar. No pudieron abrir las ventanas, palanquearon la puerta, la reventaron, la hicieron pedazos y se llevaron todo, me desvalijaron la casa”.

En tanto, la semana pasada le robaron la moto, luego de sacar una de las hojas del portón, que estaba cerrado con candado. El hecho ocurrió alrededor de las 3 y la familia no escuchó nada porque “llovía a cántaros”.

“Esta vez entraron estando nosotros adentro, y nuestros hijos”, expresó con gran preocupación.

 

“Queremos

dormir tranquilos”

 

En tanto, Julia Mir contó que, cuando a su vecina le vaciaron la casa, tomaron la decisión de ir a la comisaría Segunda, buscando una solución.

“Hablamos con el segundo jefe de calle, y él nos dijo que teníamos que ayudar entre todos llamándolo al teléfono particular de él. Nos dio la seguridad de que nos iba a mandar un móvil seguido, cosa que nunca vimos. Estoy hablando de enero, pero ya estamos cansados de que los robos sigan y cada vez hay más”, cuestionó.

Y añadió que “en ese momento nos dijo que sabían quiénes eran pero que nada podían hacer porque la Fiscalía no les daba una orden para hacer un allanamiento. Nosotros no sabemos quiénes son, sabemos que hay robos, inseguridad y que no estamos siendo protegidos por nadie”.

El martes se reunieron algunos vecinos en una casa con los jefes de calles de la comisaría Segunda y recibieron la misma respuesta que meses atrás: “Que ellos saben quiénes son, pero que nada pueden hacer. No tuvimos una respuesta. No sabemos qué hacer”.

Mir contó que en su caso vio a un delincuente en el patio de su casa robándole una garrafa, aunque luego descubrió que también le había sustraído la cortadora de césped y otras herramientas.

“Cuando yo me levanté una perrita que teníamos que dormía adentro me despertó y estaban tratando de abrir la ventana del baño que da al patio”, explicó. Pero el martes en horas de la noche le robaron la perrita caniche toy también.

“Yo enrejé las ventanas después de lo que me pasó. Le han robado a casi todos en el barrio, en el radio de varias manzanas. Vamos a pedir una reunión con el jefe de la Departamental, vamos a juntar más vecinos para ver qué clase de seguridad nos puede dar él. Queremos dormir tranquilos. Yo me encierro en mi habitación con llave, y si entran, que se lleven todo pero que no me hagan nada”, expuso la vecina con resignación.

 

“Estamos presos”

 

Luis Vallejo, por su lado, explicó que “a las 7.15 salí para irme a laburar y vi que pasaron tres pibes por atrás del auto, esperaron que me fuera y me robaron. Hay una casa por la calle Guisse, con gente de afuera, y cuando me robaron a la mañana, al otro día no había nadie ahí. Ahora hay gente de vuelta, un colectivo lleno de gente de afuera. Y la policía sospecha de otras personas también, así que estamos rodeados”.

“Hay gente que anda vigilando, a veces son niños, por ejemplo, a casa una semana antes venía un pibe a pedir comida. Ese mismo chico lo vio un vecino al que también le robaron que entró por el costado de mi casa, son los mismos que informan”, sostuvo.

Y añadió que “a mí me encontraron una ventana abierta y por suerte no me rompieron nada, metieron la mano y abrieron la puerta, porque sino me rompen las ventanas. La bronca es que uno tiene que gastar plata de lo poco que gana para enrejar, estamos presos nosotros. Uno paga una fortuna y ellos lo venden por dos pesos”.

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