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Con distinciones, dramatización, canto y baile, se celebró el Día del Inmigrante

Ayer por la tarde, el Salón Blanco de la Municipalidad se vistió de fiesta para celebrar el Día del Inmigrante. En lo que fue la Sexta Fiesta de la Hermandad, organizada por el Centro de Inmigrantes de Tandil, colectividades de distintos países rememoraron aquellos años en los que arribaron a este país, a la vez que hubo demostraciones artísticas de canto y de baile.

En estas fechas, se recuerda el 4 de septiembre de 1812 donde el Primer Triunvirato firmó un decreto que establecía que el Gobierno ofrecía su inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a sus familias que desearan fijar su domicilio en el territorio. De esta manera, el país abrió sus fronteras a los inmigrantes de cualquier parte del mundo que quisieran vivir en la Argentina.

Con el Salón Blanco colmado de gente, cerca de las 18.30 se dio inicio al encuentro con el ingreso de las banderas de los distintos países. Estuvieron presentes la directora de Cultura del Municipio Irina Taraborelli y el jefe de la Sexta Brigada Aérea Pedro Notti.

La banda militar de la Primera Brigada Blindada amenizó la tarde con su música. Tras entonar el Himno Nacional, se hizo un minuto de silencio por las víctimas del terremoto en México y el huracán en Puerto Rico,  a la vez que por los inmigrantes fallecidos en distintas épocas.

 

Historia del país

En primer lugar, Angélica Santillán, de la colectividad italiana, hizo lectura de algunas palabras a los presentes y expresó que “hablar de la inmigración en la Argentina es hablar de la propia historia del país, el cual no tendría historia si no fuera gracias a los inmigrantes”.

“Debemos rendir homenaje a quienes hicieron patria sin haber nacido en ella y por otro, servir de fuente de interpretación del fenómeno migratorio. Desde el año 1857 hasta 1920 Argentina fue el segundo país de América que recibió mayor número de inmigrantes, solo fue superada por Estados Unidos”, indicó.

Y añadió que “dos nacionalidades se destacaron numéricamente en este torbellino inmigratorio, que son la española y la italiana. En orden decreciente le siguieron los franceses, judíos, austrohúngaros, alemanes, suizos, portugueses, belgas y holandeses”.

 

Desembarco y distinciones

Luego, se realizó una humorística pero a la vez emotiva representación de aquel momento en el cual los inmigrantes hacían el desembarco e ingresaban a estas tierras.

Con un toque de picardía, se montó la escena en la cual los inmigrantes llegaban con los barcos y se les hacían algunas preguntas sobre los motivos de su arribo al país, de qué iban a trabajar, entre otras, además de revisaciones de salud.

Luego, se entregaron certificados de la Dirección Nacional de Migraciones  a inmigrantes que residen en el país hace más de 30 años. Y se brindó un aplauso a tres inmigrantes que cumplieron 65 y 66 años de residencia en el país.

 

“No perdamos las raíces”

Francisco Tripodi, uno de los organizadores del festejo, agradeció a los presentes, y los llamó a “no perder las raíces”.

“Trabajemos por nuestras raíces, y las costumbres de nuestros ancestros y de nuestra patria”, enfatizó.

En tanto, adelantó que “por primera vez van a ver el debut de los infantiles que más de una vez pensábamos en traer un grupo y hoy concretamos ese sueño. Es un lujo verlos porque ellos lo hacen con el amor y el cariño con el que en algún momento lo hicimos nosotros. Hoy mi hijo tiene 30 años, pero a los 3 ya bailaba y llevaba la bandera”.

Luego, hubo espectáculos artísticos de distintas colectividades. En primer lugar, el cuerpo de baile de infantiles de Italia, luego el de España y finalmente el de Bolivia. Los pequeños de esos tres países hicieron una demostración de los bailes típicos y acapararon todos los aplausos del público.

Luego, se presentó una muestra de baile de dos jóvenes de la comunidad peruana en Tandil y posteriormente llegó el turno de Cecilia Pazos, quien cantó un par de temas con el acompañamiento de Julio Labayrú en guitarra. El cierre del encuentro fue la presentación del coro a cargo del maestro Leonardo Don Vito por Italia.

 

No perder las costumbres

En diálogo con El Eco de Tandil, Francisco  Tripodi detalló que “esto es una continuación del mes del inmigrante, porque hemos tenido el 4 de septiembre, que es la fecha que mundialmente se festeja”.

“Este es un poco del trabajo para no perder las costumbres, las raíces, porque el día que bajemos los brazos y no hagamos estas cosas se va a perder toda la tradición, las raíces, las costumbres y sería lamentable, por eso estamos insistiendo con el grupo de niños para que se geste el semillero como dicen en fútbol”, finalizó.

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