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Con la nueva suba en la luz, las pymes tandilenses suman más preocupación a un complejo panorama

El martes pasado el gobierno de María Eugenia Vidal, mediante la publicación en el Boletín Oficial de la Provincia de la Resolución 149, autorizó a las empresas y cooperativas distribuidoras del servicio eléctrico a aumentar la tarifa y en Tandil comenzó a regir a partir de los consumos del día siguiente.

El nuevo esquema impacta de lleno sobre los costos de producción de las pequeñas empresas, especialmente en el sector de la metalmecánica, donde se realiza un consumo intensivo del recurso energético.

Desde la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa de Tandil –Apymet-, observan con especial preocupación este escenario en el que interviene una “conjugación” de factores, y con cautela aguardarán conocer el impacto del consumo, que se cristalizará en las facturas que comiencen a distribuirse entre fines de junio y julio.
A partir de allí evaluarán sobre qué aspectos peticionar para que el reclamo logre el efecto esperado.

El impacto
de las tarifas

En diálogo con El Eco de Tandil el vicepresidente de Apymet, Omar Farah, advirtió que este escenario “nos impacta de una manera muy fuerte”, con una economía que “no termina de reactivarse” para el sector empresario en general y para los rubros de la producción que representa la entidad (metalmecánica, alimenticio, maderero, etc.).

Explicó que el incremento en la tarifa “los vuelve a sacar del mercado por el elevado costo interno que tenemos” y puso el foco en la retracción de la actividad en algunas empresas.

A la hora de analizar la repercusión en el orden local, el dirigente expuso que se ajustará al ciclo productivo de cada emprendimiento y si logra absorber el nivel de precios “un incremento más a consecuencia de la suba energética”, a lo que sumó el actual contexto, donde aún no se cerraron las paritarias para algunos sectores.

En porcentaje de ajuste es “muy dispar” y marcó que deberá evaluar el modo en que impactará en cada empresa, siendo las que más consumen las del rubro metalmecánico.

“Un panorama
muy incierto”

En efecto, “la proyección la seguimos viendo con un panorama muy incierto, un horizonte bastante negativo en lo que le hace falta al sector industrial para poder competir”, es decir, un mejor posicionamiento a nivel internacional, e insistió que este esquema “hace que muchas empresas no puedan pagar el costo de energía directamente”.

Mostró desconcierto frente a la política energética del Gobierno nacional y provincial y especuló que el proceso podría apuntar a “incrementar las tarifas para propender a la inversión”, que “empujen el consumo y empleo”.

Pero planteó sus reparos en esta línea al considerar: “Tengo mis dudas que la generación de empleo que pueda traer la inversión subsane la caída de empleo que el incremento de costos va a provocar en el resto de los sectores”.

Reclamos
sin atender

En otro pasaje de la entrevista Farah aseguró que son incesantes los llamados de asociados que reciben en la entidad con sede en calle Yrigoyen 850 con planteos en torno a este escenario.

“Nuestros teléfonos no paran de sonar por este tema y todos estamos atrás de esta cuestión pero nos encontramos con un gobierno que no atiende los reclamos”, renegó.

Ante la falta de respuesta a los planteos, y sin ninguna otra variable para el sector industrial, como los Repro (Programa de Reactivación Productiva) “nos deja prácticamente sin oxígeno”.

El caso de la
metalmecánica

En ese mapa citó la situación que afronta el sector metalmecánico, el que “más globalizado está”, y por lo tanto “es el que mayor nivel de competencia tiene con el exterior”.

En su repaso planteó que “cada vez que se hacen compulsas de precios, licitaciones internacionales o cotizaciones frente a los proveedores locales, en cualquier línea de productos, comparando con Brasil y Europa, estamos entre un 40 y un 50 por ciento más caro”.

En definitiva, dijo que esta situación responde a una serie de factores que incluye el impacto de las paritarias, los precios actualizados tras el incremento del año pasado, el achicamiento del mercado “por estar fuera de competencia a razón del aumento en los costos” y el cuadro tarifario actualizado “para que al sector se le haga sumamente difícil encontrar el número de equilibrio de su propia economía”.

Aspectos
impositivos

En ese marco reconoció las gestiones impulsadas en reiteradas ocasiones para que no se traslade la carga impositiva, que representa un “porcentaje más que importante” y suma otros componentes al aumento de base del servicio.

“La energía tiene un 27 por ciento de IVA y en total, los impuestos nacionales, provinciales y municipales, se ubica en el orden cercano al 50 por ciento”, justificó y lamentó que, pese a los intento, aún no obtuvieron respuesta. “Simplemente hemos tratado de que se distribuya de manera que se pueda pagar y tampoco lo pudimos conseguir, más que retrasarlo con diferentes acciones judiciales de las entidades de segundo grado”, remarcó el dirigente.

Próximas acciones

Tras el repaso del complejo escenario, el vicepresidente de Apymet aseguró que mantienen conversaciones con todas las empresas adheridas para definir “el camino a seguir”, mientras aguardan por conocer el impacto específico sobre cada actividad empresarial del actual cuadro tarifario para establecer las líneas de acción.

“Oportunamente vamos a plantear al Estado en sus tres niveles; cada uno tiene su porción de impuestos pero lo importante es que la base del incremento es el valor del kilovatio que aumenta todo”, enfatizó.

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