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El Centro de Mediación alcanza un 80% de acuerdos positivos en conflictos familiares

La responsable de la Dirección de Relaciones con la Comunidad de la Secretaría de Legal y Técnica, Zulma Ferreyra, detalló que alrededor del 25 por ciento de los casos atendidos en el Centro de Mediación comunal corresponde a conflictos familiares, de los cuales el 80 por ciento es resuelto con acuerdos positivos.

Acompañada por la mediadora Gladys Thomas, compartió con El Eco de Tandil cómo se trabaja en este tipo de situaciones y en qué consiste el proceso de mediación familiar.

“La mediación es una profesión definida que requiere de conocimiento y entrenamiento específico”, afirmó. Con lo cual destacó que siempre en el área que conduce se trabajó con un equipo interdisciplinario conformado por profesionales que tenían una formación de base, pero también una orientación específica en mediación.

En la actualidad, Zulma Ferreyra detalló que “el equipo está conformado por Gladys Thomas, que es mediadora en conflictos organizacionales con orientación familiar, y por mí, que soy licenciada en trabajo social y tengo formación en mediación y mediación familiar en particular. Nuestra formación la hicimos con el doctor Eduardo Cárdenas”.

En cuanto al modelo de intervención del Centro de Mediación comunal, explicó que es constructivo, no adversarial, como así también extrajudicial, es decir, que se puede intervenir en esta instancia aún ya habiendo iniciado alguna cuestión de división del matrimonio.

“Con esto quiero decir que la otra parte del conflicto no tiene obligatoriedad de concurrir a la audiencia. Con lo cual, si logramos que venga a este espacio, le puedo asegurar que el 80 por ciento de los acuerdos son positivos”, garantizó la funcionaria local.

Concretamente en los temas de familia, detalló que el Centro de Mediación Municipal atiende, entre otros, casos en los que es necesario acordar la cuota alimentaria o qué días el niño pasará con su madre y con su padre.

En todos ellos contó que se trabaja partir de un esquema en el cual se visualizan dos casas: la de la mamá y la de papá, en las que los niños se encuentran en el medio, donde “tienen que tener un lugar de referencia en ambas”.

La intervención

Por su parte, Gladys Thomas explicó que en todos los casos primeramente se cita a las partes a una audiencia, a través de una carta en la que se especifica que es una instancia voluntaria, con una fecha y horario establecido.
Una vez que concurren, el procedimiento comienza con una charla, donde se les explica que se trata de un ámbito estrictamente confidencial y, a partir de allí, se empieza a trabajar.

Puntualmente, Ferreyra resaltó que el hecho de que sea una instancia voluntaria puede parecer en un principio algo negativo, ya que una de las partes puede no concurrir, pero luego se transforma en positivo, ya que de realizarse la intervención, la gente resuelve su conflicto desde sus intereses y no por un tercero, ajeno a la familia, que le impone por ejemplo el pago de una cuota alimentaria o qué días pueden ver a los niños.

“A veces no trabajamos sobre días y horarios, sino sobre situaciones de la vida familiar”, afirmó la funcionaria. Por ejemplo, si generalmente el padre era quien llevaba a su hijo al club, se acuerda que siga haciéndolo él, mientras que su madre, si era la que lo ayudaba más en la tarea escolar, siga ocupándose de ese aspecto. “La idea es que puedan hacerse ese tipo de arreglos que ciertamente marcan los intereses”, aclaró la funcionaria.

En definitiva, la mediadora Thomas señaló que lo importante es garantizar el bienestar del niño, es decir, que no sienta un desarraigo a esa vida familiar cotidiana porque sus padres estén separados. “Los niños son de los dos y hay que pensar en ellos más que en la pareja en sí”, planteó.

La importancia
de dividir

Por otro lado, Ferreyra indicó que “otro de los datos importantes del espacio es que es totalmente confidencial y a veces puede ayudar en la mediación un tercero. Siempre trabajamos en ver desde qué forma se puede colaborar para resolver ese conflicto y a veces puede hacerlo una persona del ámbito familiar o un amigo de ambos, que puede venir en un inicio y hacer algún aporte positivo que permita resolver alguno de los problemas”.

Además, afirmó que “en estos casos es sumamente importante poder dividir. Tenemos un esquema bien claro de que una cosa se arregla por un lado y otra por el otro. Lo que sucede es que cuando la familia se ha separado, es muy difícil que las mismas partes puedan diferenciar una cosa de otra, sino que para ellas es todo lo mismo, ya sea la visita, la cuota alimentaria u otras cosas. Y lo primero que tiene que suceder es que exista una división de situaciones y poder ir resolviendo cada tema por separado”.

“Trabajar con
las emociones”

Por último, precisó que en la actualidad los casos de conflictos familiares representan alrededor del 25 por ciento del total de los que atienden en el Centro de Mediación comunal.

“Lo más importante acá es trabajar con las emociones, escuchar a la gente, de eso se trata nuestro espacio. Para nosotros, la familia no es un expediente, sino una persona, es una madre y un padre que tienen un hijo”, resaltó la directora de Relaciones con la Comunidad de la Secretaría de Legal y Técnica.

Indicó que quienes estén interesados en obtener más información pueden acercarse personalmente a la Secretaría de Legal y Técnica, que funciona en Chacabuco 383.

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