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En el marco de un proyecto solidario, La Sachetera Tandil recicla los envases de leche

La Sachetera Tandil es un proyecto solidario que se desprendió de una iniciativa que surgió en Buenos Aires y que luego se replicó en diversas ciudades del país. Sus objetivos son ayudar a la comunidad, a la vez que se realiza una tarea de reciclaje de los sachets de leche.

Luz Achigar, una de las integrantes de este emprendimiento solidario, explicó que la iniciativa surgió cuando una diseñadora de Buenos Aires notó que el material del sachet es impermeable, por lo cual cumple la función de aislante. Entonces se le ocurrió la idea de confeccionar prendas para gente en situación de calle. Agregó que tomaron conocimiento del proyecto y comenzaron a implementarlo en Tandil.

Lucía Bianchini se puso en contacto con la diseñadora, que le explicó las condiciones a seguir para poder comenzar, los pilares de la sachetera, que son no pertenecer a ningún partido político, ser totalmente abierto a cualquier religión, que el trabajo sea voluntario, solidario y que no haya ninguna remuneración económica.

Una tarea
solidaria

Luz Achigar aseguró que se trata de gente “voluntaria y solidaria que se nuclea en distintas ciudades para llevar a cabo la recolección de sachets, que son entregados de una determinada manera y hacer el reciclaje de este material”.

Originalmente apunta a hacer capas para la lluvia o bolsas cobertoras para personas en situación de calle, que es como una bolsa de dormir muy grande donde la persona en condiciones de calle puede meterse con sus pertenencias y aislarse del agua y del frío.

No obstante, indicó que en Tandil “no hay gente en condición de calle directamente. Muchos son llevados a refugios o distintos hogares, entonces le dimos una vuelta más de reciclaje en la ciudad”.

En ese marco, llevan la propuesta a jardines de infantes u otras instituciones y le enseñan a los chicos a cómo juntar los sachet, cómo se tienen que lavar y cortar para ser entregados y que ellos mismos puedan producir para una cierta finalidad. “Por ejemplo, una escuela se nucleó con un jardín de infantes, entonces les hicieron todos los pintorcitos, las capitas para pintar. Otra escuelita rural hizo capas para la lluvia”, graficó.

En varias oportunidades, también donan las capas a Red Solidaria, que se encarga de entregarlas a aquellas personas que las necesiten.

Por su lado, Mariana Fariña indicó que elaboran una plancha como si fuera una sábana con los sachet ya sellados y cosidos, que se puede usar con todos los fines que a las personas se les ocurran.

Otros usos de estas confecciones son, por ejemplo, para colocar atrás de la cortina en la ventana como aislante o para tapar el auto, como cobertor para la pileta en verano o aislante de una carpa.

“El año pasado, en una inundación muy grande que hubo, no teníamos mucha producción en ese momento, pero todo lo que teníamos fue enviado a Santa Fe. Salieron camiones del club Independiente, dejamos los rectángulos y las capas, todo lo que teníamos impermeable, que son las cosas que venimos realizando en los encuentros”, explicó.

Muchos
usos

Lucía Bianchini contó que la intención es tratar de dar ideas de lo que se puede hacer con los sachets y que cada uno en su hogar pueda realizar su proyecto.

Luz Achigar enfatizó que “la idea de La Sachetera es comunitaria” e implica el modo en que una persona desde su casa, “desde el pequeño uso diario de un sachet de leche, puede nuclearse y crear cosas para otro fin”.
En cuanto al reciclaje en sí, explicó que con este proyecto evitan que se tire gran cantidad de plástico a la basura, que tarda en reciclarse entre 500 y 800 años.

“Yo en mi casa consumo un litro de leche por día, cuando empezás a guardarlos te das cuenta de la cantidad que llegás a juntar en poco tiempo”, afirmó.

En cuanto al trabajo con los jardines de infantes, sostuvo que “la idea es despertar en los chicos, que son los que más pueden romper las estructuras de los padres, ideas para trabajar ese material. Un nene dijo que la mamá tenía la moto afuera, así que se le hizo un cobertor para la moto. Lo importante es ayudar y darle una vuelta de rosca al reciclaje por la cantidad de plástico que se tira”.

Las capas con sachets de leche que realizan en los encuentros abiertos a la comunidad.

Las capas con sachets de leche que realizan en los encuentros abiertos a la comunidad.

La difícil tarea
de concientizar

Las integrantes de La sachetera dejan cajas en diversos comercios de la ciudad con el fin de que los clientes depositen los sachets.

Lucía Bianchini aseguró que “es bastante la gente que los junta, pero con lo que tenemos grandes dificultades es con el estado en el que lo tienen que entregar. Tienen que estar limpios, secos y abiertos. Hemos perdido puntos de recolección porque la persona nos dice que en 10 días se le llena de cucarachas, larga olor, justamente porque no todos los entregan en condiciones”.

En tanto, Luz Achigar confió que les cuesta bastante concientizar a la gente sobre el modo de entregar los sachets. “Nosotros tenemos un Facebook que es La Sachetera Tandil y ahí están todas las indicaciones”, indicó.

“Nos llegan sachets en condiciones muy malas, incluso algunos con sobras de leche. Cada eslabón de La Sachetera es importante. Si me traen el sachet mal cortado, tengo que hacer el doble de trabajo o a veces tirarlo”, manifestó.

Los encuentros

En los encuentros sacheteros, que se llevan adelante una vez por mes en el club Ferro, en Colón y Arana, se confeccionan los rectángulos, capas o cobertores.

“La idea es juntarnos en comunidad y producir. Es abierto e invitamos a que venga más gente, generalmente somos pocos, 8 ó 10 como mucho. Donde más producen es en recolección. Conseguimos que nos donen dos selladoras, que agiliza mucho la producción y se pueden llevar a las instituciones”, indicó.

Y graficó que “los chicos del colegio Ayres del Cerro quieren hacerles capas de lluvia a los chicos de otra escuela, así que les llevamos sachets, la selladora y les enseñamos el procedimiento”.

Ecoladrillos

Por otra parte, también hacen ecoladrillos que se utilizan principalmente para construcción, una técnica que no es tradicional.

Lucía Bianchini explicó que “hay personas que se están construyendo la casa con ecoladrillos. Dentro de la botella, se pone todo el desecho seco, los sachets que no están bien cortados para no tirarlos que los estaríamos devolviendo a la cadena de contaminación, cuando emparejamos los sachets, los restos también, todo lo que es envoltorio, paquetes de galletitas, de fideos. Tienen que estar secos y limpios”.

“Ahora estamos haciendo para la casa de una chica que se llama Cristal Carrasco, que se está haciendo su vivienda. Cuando terminemos con ella estamos buscando a otro que quiera, de todos modos lleva mucha cantidad. Los ayudamos dándoles botellas y sachets mal cortados y ellos fueron armando sus ecoladrillos”, señaló.

En tanto, Mariana Fariña explicó que “los jardines toman la idea de los ecoladrillos, la botella va pasando una semana por cada casa, y se concientiza a los padres de cómo rellenarlos con elementos secos. Esas botellas las usan como perímetros en el jardín o para generar juegos”.

“Una maestra contaba que los chicos comen un acaramelo y llevan el papel a la botella, es la concientización. Tarda en llenarse porque tiene que quedar bien compacto, no tiene que quedar aire. Se usan como ladrillos, los van intercalando con cemento, arena, y después se reviste la pared así que no se ven. Hay gente que los usa en construcciones con barro”, describió.

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