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En un emotivo acto, la huella de Jano quedó plasmada para siempre en el nombre de una calle  

En la fecha en que se hubiese celebrado su cumpleaños número 12, una calle de Cerro Leones fue rebautizada con el nombre del pequeño que falleció a los cuatro años, tras darle una dura batalla al cáncer. “Jano nos enseñó que se puede ser feliz aunque duela el cuerpo y el alma”, expresó su madre.

Mariano Leunda

“No hace falta transitar muchos años para dejar huella”, afirmó la mamá de Jano entre lágrimas minutos antes de que se descubriera la placa con el nombre de su hijo y de ese modo se rebautizara una calle de Cerro Leones.

A partir de ayer, una arteria lleva el nombre de Jano Burelle Kluga, el pequeño de tan solo 4 años que falleció en 2011 tras darle una dura batalla al cáncer.

Se escogió esa fecha porque hubiese sido su cumpleaños número 12 y Cerro Leones porque era el lugar donde vivió hasta aquel 15 de julio de 2011 en el que murió.

Participaron del acto, familiares del pequeño, integrantes de la Asociación Terapia para Niños Tandil y Jano por Todos, el intendente Miguel Lunghi, concejales de Cambiemos, el presidente del Concejo Deliberante Juan Pablo Frolik, el jefe de Gabinete Julio Elichiribehety, el subsecretario de Desarrollo Social Pablo Civalleri y el titular de Pami Pablo Díaz Cisneros.

Un homenaje

El director escuela secundaria de Cerro Leones, Federico Martínez, fue el primero en dirigirse al público y contó que “con los vecinos estuvimos trabajando sobre el nombre de algunas calles y por pedido de ellos y de los chicos de la escuela se eligió este nombre”.

Consideró que el hecho de que la calle lleve ese nombre “trasciende el mismo nombre. Es un homenaje para las familias y las mamás que pelean contra esta enfermedad y que muchas veces no tienen acompañamiento”.

En tanto, Flavio García, un vecino que fue precursor de la idea de ponerle ese nombre a la calle, recordó que “fue una propuesta que se inició en 2012. Lamentablemente por cuestiones burocráticas fue rechazado el nombre y volvimos a insistir en el 2017 conjuntamente con la escuela secundaria”.

“Cerro Leones es una república, y Jano es del barrio. Yo tuve la suerte de conocerlo y en el poco tiempo que estuve en compañía con él me enseñó mucho más de lo que puede enseñar alguien más grande”, destacó.

Una huella

La madre de Jano, Alejandra Kluga, agradeció a todos los presentes, entre los que estaba su hijo Elian, el papá de Jano Adrián Burelle, las abuelas Eva y Marta y una prima que vino de Zárate especialmente para la ocasión.

Le agradeció a todos los que idearon el proyecto, al Concejo Deliberante por haberlo aprobado por unanimidad y a toda la comunidad por recordarlo siempre a punto tal de haber creado dos organizaciones inspirados en él: la Asociación Terapia para Niños Tandil y Jano por Todos.

“Mi mayor agradecimiento es para él. Un 25 de agosto como hoy hace exactamente 12 años llegaba Jano a nuestras vidas y dos años después iniciaba su lucha contra un enemigo muy fuerte. Fue un camino de aprendizaje para quienes tuvimos la suerte de acompañarlo”, manifestó.

Y señaló que “fue mi maestro, de él aprendimos que no hay que temerle a la palabra cáncer, aprendimos que se puede disfrutar, que se puede sonreír, que se puede ser feliz aunque duela el cuerpo y el alma”.

“Aprendimos a encontrarle sentido a los días sin él, aprendimos a que sería injusto no hacer y ser lo mejor que se puede, porque tenemos algo que el no y es la vida. Jano vivió intensamente, entonces honremos el estar vivos siendo la mejor versión de nosotros mismos”, enfatizó.

Asimismo, consideró que si bien puede pensarse que esa lucha “no fue ganada”, en realidad sí lo fue porque “no hace falta transitar muchos años para dejar huella”.

“El con sus apenas 4 dejó su marca en muchas personas. Dejó su nombre en una institución que acompaña a otros que como él, les toca atravesar un proceso de enfermedad, y ahora deja su nombre en una calle”, resaltó.

Pero expuso que “quizás nosotros a los que nos duele su ausencia, a los que hubiéramos querido seguir escuchando su voz, seguir escuchando frases como ‘tengo el mejor papá y mamá del mundo’”.

“Jano tenía que irse”

“No creo haber sido la mejor, pero sí sé que entendí, que dejé que me enseñara, que aprendí y que el orgullo es mío porque me haya elegido como su mamá. Muchos rezaron para que se quedara pero tenía que ser así, Jano tenía que venir pero también tenía que irse, y aceptar eso también es aprender”, afirmó con mucha sabiduría.

Recordó que “una vez los tandilenses se unieron todos por Jano y ese pequeño niño que se trasformó en un grande. Jano es de todos. Hoy como festejo de su cumpleaños el regalo que le hacemos es ponerle su nombre a una calle”.

“Ese cartel es representar en algo concreto y visible todos los recuerdos, sentimientos, palabras. estoy segura de que él está tan lejos y tan cerca como el amor incondicional que nos tenemos, él está aquí orgulloso de su gente, en este Tandil donde quería volver para despedirse, rodeado por su legión de angelitos. ‘Soy tu dulce héroe me decía’ y pucha que sos mi héroe Jano”, finalizó.

Tras esas emotivas palabras, Elian, Adrián y Alejandra se unieron en un sentido abrazo, con un sentimiento compartido que solamente ellos como familia pueden comprender.

Una misión

Por su parte, la presidenta de la Asociación Terapia para Niños Tandil, Sandra Bruno expresó que Jano el enseñó que “en esta vida se viene a cumplir una misión y me mostraste el camino. No creo en casualidades sino en causalidades, porque precisamente en 2011 empecé a hablar con Alejandra que hoy es mi amiga y así comenzó esta historia porque Janito fue el puntapié para iniciar una ONG para niños oncológicos que lleva su nombre, y la lucha que hoy es una realidad de la terapia intensiva pediátrica en Tandil”.

“Tuve la oportunidad de conocerlo y llegar a amarlo con todo mi ser. Ale me regaló un portarretrato con su foto que dice ‘gracias por entender su mensaje’. Y su mensaje fue mi lucha por la terapia”, manifestó.

A continuación hicieron lectura de una poesía escrita por un familiar dedicada a Jano.

Luego, Adrián Burelle, padre de Jano, sin poder contener el llanto agradeció a los presentes y expresó sentir “una emoción muy grande”.

Por último, se descubrió la placa con el nombre de la calle, junto a una suelta de globos.

“Jano me dijo ‘mamá quiero ser libre’. Nosotros aprendimos a soltarlo. Ahora es todo lo libre que él deseaba”, finalizó la mamá del pequeño profundamente conmovida.

 

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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