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En una charla, agrónomos se propusieron acompañar el sueño del viñedo propio en Tandil

La charla se desarrolló en la sede del INTA.

El Eco

Con el objetivo de ayudar al desarrollo de proyectos vitícolas en marcha o en etapa de planificación, en la sede local del INTA se llevó a cabo una charla orientativa para la actividad. “Los viñedos en Tandil son una realidad”, fue titulada la convocatoria en la que los ingenieros agrónomos Antonela Reynoso y Simón Wolfram compartieron sus conocimientos y presentaron alternativas para implementar el cultivo en la región. Allí ahondaron sobre los detalles biológicos de la planta y brindaron asesoramiento en cuanto a la logística, cuestiones económicas y aspectos legales a tener en cuenta.

“Vemos que hay mucho interés”, contaron los especialistas, quienes destacaron a la vitivinicultura como una actividad intensiva en el uso del suelo y en inversión de capital por unidad de superficie, y que además requiere de mucha paciencia por parte del viticultor, con tiempo y trabajo para lograr un producto final de calidad. Como potencial zona vitivinícola, Tandil debe encontrar su cepa estrella a fuerza de prueba y error, además de trabajos de investigación y desarrollo, que la destaque de las demás productoras del país.

Cabe subrayar que es un área donde ya hay viñedos funcionando muy bien, algunos dando los primeros pasos y otros ya ofreciendo sus vinos. De hecho, en marzo la Comisión de Producción, Trabajo y Medioambiente del Concejo Deliberante aprobó el expediente para declarar a la actividad vitivinícola de interés municipal, lo que refleja el éxito y significado de este rubro para los tandilenses.

“La vid es una planta sumamente versátil, capaz de adaptarse a las condiciones más severas, como períodos de sequía, climas fríos, cálidos”, entusiasmaron los disertantes, y agregaron que crece en las zonas más variadas del mundo, desde los Estados Unidos hasta las Islas Neozelandesas, incluso, pasando por China.

Además de referirse a las etapas fenológicas del cultivo para conocer en profundidad los aspectos por los que atraviesa, destacaron la importancia de que los ejemplares a plantar sean adquiridos en viveros autorizados, para evitar la propagación de plagas.

Simón Wolfram, uno de los expositores.

Paciencia, trabajo
y proyección

“Poseer un viñedo va acompañado de sueños, de expectativas y de esa magia que envuelve al vino como bebida de encuentro”, destacaron. Sin embargo, advirtieron que “no es soplar y hacer botellas”. Para adentrarse en la producción de vino, Reynoso y Wolfram dijeron que se necesita de paciencia, trabajo y proyección. Para empezar, se deben seguir ciertos pasos y cuestiones legales que son fundamentales.

En primer lugar, el viñedo tiene que estar inscripto en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). En este sentido, contaron de la existencia de una red de monitoreo sobre una plaga que es cuarentenaria y que, al no existir en la zona, buscan evitar que llegue. Por eso, hicieron hincapié en lo importante que resulta obtener las plantas de viveros que estén habilitados, ubicados mayoritariamente en Mendoza. De hecho, desde el órgano de control uno de los exámenes más exhaustivos al trasladar vides hacia otras localidades es que estén completamente sanas.

Como paso a seguir, contaron que la actividad también debe registrarse en el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), con un informe más detallado sobre la cantidad de ejemplares y varietales a trabajar.

Antonela Reynoso sostuvo que tener un viñedo “no es soplar y hacer botellas”.

El anhelo del
viñedo propio

La intención de los especialistas con la exposición fue que todos aquellos que estén interesados en embarcarse en la vitivinicultura puedan asesorarse desde los aspectos más básicos hasta los más complejos, incluso brindaron datos de viveros, ayudaron en la planificación de presupuestos estimados y orientaron en las logísticas que implica la actividad.

La primera “gran etapa” hizo referencia a la “plantación y establecimiento de plantas”, la cual está compuesta por varias fases como la elección del lote a destinar, marcación del terreno, realización de pozos, colocación de postes, encargue de ejemplares, recepción de los mismos y conservación de las vides hasta su utilización. Luego de esto, llega el momento de la plantación y primer riego.

Con respecto a los costos a tener en cuenta, enumeraron los insumos necesarios para abordar una plantación, que van más allá de los varietales. En primer lugar, hay que considerar los postes, sustento “muy variable” de acuerdo al tipo de madera escogido, cantidades y proveedor. Los demás elementos también van a depender del terreno, la cantidad requerida de acuerdo al número de plantas y los valores, así los alambres, hilos y polainas para los tallos estarán sujetos a cada proyecto. Por otro lado, es indispensable contemplar los costos por mano de obra, tanto en la realización de pozos, como en la colocación de postes, alambrado, plantación, postura de polainas y primer riego.

Ejemplo de presupuesto de inversión
con valores promedio a la fecha

Plantas injertadas $30 (+IVA)
Plantas a pie franco $14 (+IVA)
Postes de acacia $150 c/u
Postes de Iten $180 c/u
Curado por poste $30
Alambre por mil metros $3000

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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