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Entregarán la primera tanda de mobiliario escolar reciclado por trabajadores

Referentes del Movimiento Evita entregarán mañana la primera tanda de mobiliario escolar reciclado –2 bancos y 47 sillas- a la Escuela Técnica 1, VI Brigada Aérea, de Villa Andulcin, ubicada en Colectora Luis M. Macaya 2094. El proyecto, impulsado desde el espacio en conjunto con el consejero escolar del PJ-FPV, Martín Keegan, generó cuatro nuevos puestos de trabajo.

Se trata de una iniciativa innovadora que está enmarcada en la línea del Movimiento Evita de transformar los subsidios y ayudas sociales en puestos genuinos de trabajo. Ejemplos consolidados de esta modalidad son las cooperativas El Laurel, que se encarga de la limpieza del arroyo Langueyú; y Coopeva Textil, que produce bolsas reutilizables que son entregadas gratuitamente por el Municipio en diferentes puntos de la ciudad.

En este caso, los trabajos de reciclado del mobiliario escolar se realizan en las instalaciones de la Cooperativa Ronicevi. El Eco de Tandil se acercó hasta allí para conversar con los cuatro trabajadores encargados de las tareas, Graciela Galavert, Wilfrido López, Cecilia Frugones y Elías Agustín Villegas, quienes compartieron la experiencia con el referente del Movimiento Evita en Tandil, Nicolás Carrillo; y la secretaria de Educación y precandidata a concejal por ese espacio, Marina Ramos.

En principio, Ramos confirmó que se trata de un proyecto que se trabajó junto al consejero escolar Martín Keegan, quien lo impulsó dentro del organismo comunal, y que es “totalmente innovador”.

Ya en marcha, resaltó el trabajo que habían realizado los cuatro trabajadores a cargo de las refacciones de la primera tanda y resaltó que “es un lujo”, sobre todo, porque contó que ella recorre las distintas escuelas y sabe de la importante necesidad que existe al respecto.

Seguidamente, explicó que la iniciativa “tiene tres ejes fundamentales: el primero, que se trata de un trabajo de interés social; el segundo, que intenta terminar con la cultura del descarte, por eso se habla del reciclado: lo que se hace con las sillas y las mesas es lijarlas, repararlas, pintarlas y ponerles debajo los regatones; y el tercero, que el Estado ahorra dinero: reparar una silla tiene un costo de 180 pesos y comprar una nueva equivale a una suma del doble o más del doble. Lo mismo ocurre con las mesas, cuya reparación tendría un costo de 420 pesos”.

Las expectativas

Por su parte, López se dijo muy entusiasmado de formar parte del proyecto y contó cómo fueron las primeras jornadas de trabajo junto a sus compañeros. Admitió que él es “como el instructor” del grupo, ya que es el único que sabe realizar todas las tareas, por lo que estos primeros días fueron de aprendizaje para todos.

En cuanto a la primera tanda que entregarán mañana a la comunidad educativa de la Escuela Técnica 1 de Villa Andulcin, precisó que consiste en 2 bancos y 47 sillas, que recibieron con un importante deterioro.

En lo personal, admitió que tiene “muchas expectativas y sueños” en torno al proyecto porque es una oportunidad de trabajo, pero también es una tarea que tiene un fin social. Además, destacó que al Gobierno le conviene porque reduce considerablemente los costos y, a su vez, a ellos también porque ahora tienen un trabajo fijo, de lunes a viernes, de 8 a 12.30.

Un trabajo de
interés social

En tanto, Carrillo señaló que lo importante era comenzar con la iniciativa y se logró, y si bien resta definir algunas cuestiones administrativas con el Consejo Escolar, la expectativa a mediano plazo es “muy grande”.

“Lo importante era arrancar y lo logramos. La economía popular tiene una dificultad, generalmente el 80 por ciento se desempeña en la informalidad y nosotros estamos tratando de formalizar cada vez más, y esto es un trabajo genuino porque los trabajadores van a tener todas las cuestiones que dan el marco legal a sus derechos”, destacó.

Sumado a ello, coincidió con sus compañeros en que se trata de un trabajo de interés social, ya que “el juego nuevo de dos sillas y una mesa al Estado le sale 3 mil pesos y acá le va a salir 800, es decir, menos de un tercio del costo, y además da trabajo en Tandil”.

Obviamente, reconoció que -como cualquier emprendimiento nuevo- tuvieron que pedir plata prestada o sacar de sus propios bolsillos para poder comprar los primeros insumos y herramientas necesarios para llevar adelante las tareas. “Esto será hasta que armemos el circuito económico en relación a los plazos de pago del Consejo Escolar, que esperamos que sea pronto porque no se trata de una empresa que viene con fondos o recursos, y no tenemos una lógica de ganancia económica, sino de trabajo, que está faltando mucho”, confesó.

Los próximos
pasos

Por último, la precandidata a concejal por el Movimiento Evita aclaró que aún no cuentan con un cronograma previsto de entregas, sino que lo irán definiendo a medida que el proyecto avance. “Imagino que cuando las docentes y directoras vean cómo quedó la primera tanda, van a querer participar y poner sus mesas, pero en realidad va a ser en base a cómo se vaya dando el circuito, a cómo sean los pagos y al dinero que tengamos para poder hacer las reparaciones”, explicó.

Más allá de ello, insistió en que “éste es el principio de un proyecto y las escuelas necesitan de mantenimiento y tal vez dependerá de la creatividad para poder seguir impulsando propuestas que generen trabajo y tengan una inserción social, sobre todo, dentro de las instituciones educativas que lo necesitan”.

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