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Hace cinco años que los vecinos del barrio 30 Años de Democracia habitan en malas condiciones y sin soluciones

Perseguidos por la humedad, filtraciones de agua y rajaduras en las paredes desde que recibieron las viviendas, los habitantes del barrio ya no saben cómo buscar ayuda. Desde el Municipio han hecho reparaciones que resultaron ineficientes o escasas, pero ya no dan respuestas. “Tengo mis pagos al día y quiero una casa habitable, que no me levante un día de lluvia y mojarme los pies”, denunció una vecina.

El Eco

En diciembre de 2013 la Secretaria de Obras Públicas efectivizó la entrega de las 52 casas que componen el barrio 30 Años de Democracia, la primera y única experiencia emprendida por el actual Gobierno comunal, pero al poco tiempo comenzaron a recibir quejas de los habitantes por falencias en la construcción y funcionamiento de las viviendas. Ya pasaron cinco años y muchos de los vecinos aún no han recibido respuestas ni soluciones efectivas para su problemática, por lo que continúan viviendo bajo malas condiciones.

Verónica Bugna es propietaria de una de las casas de tres habitaciones y denunció que se caen a pedazos. De hecho reveló que el problema comenzó desde el día cero, cuando percibieron goteras y detalles en la construcción.

Particularmente, decidió entregar su vivienda con llave en manos al entonces director de Obras Públicas, Mario Civalleri y todo su equipo, para que se ocupen de los arreglos. En ese momento, según indicó la damnificada, desde el Municipio procedieron judicialmente con la empresa García De Lilio Construcciones, que fue la encargada de edificar las 52 viviendas. Sin embargo, tuvieron las llaves de la casa más de diez meses y las dificultades no fueron resueltas. “Prácticamente la desmantelaron y nunca la terminaron de arreglar”, enfatizó Bugna. Enumeró que actualmente el domicilio sigue lleno de humedad, con caños rotos, los pisos permanentemente mojados, además de que las ventanas filtran agua cada vez que llueve. “Así no se puede vivir”, subrayó la mujer que vive allí sola con sus tres hijos, de diez, siete y dos años.

 

Reclamos truncos

“Es una verdadera estafa del Municipio”, sostuvo con indignación, y agregó que están pagando una cuota bastante interesante que supera los siete mil pesos, de las cuales aún restan cinco años y medio para conseguir la titularidad, además de abonar mensualmente los impuestos municipales. De todas maneras, aclaró que no está pidiendo que le regalen nada, solamente poder tener su hogar en condiciones, ya que considera que es inhabitable.

Si bien se van a cumplir cinco años de la entrega de las casa, hace tres que ella se terminó de instalar, desde ese tiempo a esta parte ha hecho diferentes reclamos al Municipio, pero siempre de manera informal porque no le recibieron ningún tipo de cartas ni quejas. El último recurso fue proponer hacerse cargo de los arreglos y que luego le descuenten el gasto de las cuotas mensuales, pero la respuesta fue que desde la comuna “no se manejan de esa manera, sino con sus propios proveedores”. Seguidamente, se dirigió al área de Legales con el mismo planteo, han quedado en llamarla, pero esto fue hace más de dos meses y todavía no ha tenido  novedades. “Yo no puedo solventar esa inversión por mi cuenta bajo ningún punto de vista”, determinó.

A su vez, indicó que desde Obras Públicas están enterados de todo, pero siempre la respuesta estuvo ligada a la falta de fondos para proceder con las soluciones. Ante el letargo de la situación, algunos vecinos han puesto sus esfuerzos económicos para resolver las falencias por su cuenta, otros continúan viviendo bajo las tétricas condiciones, mientras que un par decidió apelar a la justicia, pero hasta el momento no han podido avanzar nada. “La gente se resignó”, dijo Verónica Bugna.

 

Una vivienda digna

La propietaria aseguró que “lo peor de todo” es que su vivienda figura como arreglada, pero denunció que desde la empresa contratada por el Municipio que tenía que hacer las reparaciones cobró sin solucionar nada. Asimismo, agregó que pintó su casa en diciembre pasado y las manchas de humedad ya cubrieron nuevamente sus paredes y ventanas. De hecho, indicó que solamente al año de haberse mudado los muros se decoloraron, a la vez que los paneles empezaron a vislumbrar grietas por donde filtra el agua. “El problema es que a todo lo atan con alambre, y lo hacen con plata de nuestros impuestos”, manifestó. También, con enojo y decepción, añadió: “Yo tengo todo al día y quiero una casa habitable, que no me levante un día de lluvia y mojarme los pies porque entró agua por la ventana que estaba cerrada”.

 

Verónica Bugna es propietaria de una de las casas de tres habitaciones y denunció que se caen a pedazos.

Un sistema novedoso que no tuvo un buen debut en Tandil

La iniciativa de la construcción del Barrio 30 Años de Democracia se concretó a partir de la obtención de un crédito de nueve millones de pesos por parte del Municipio ante el Banco de la Provincia de Buenos Aires, para la construcción de casas, de dos y tres habitaciones, en el predio ubicado en las inmediaciones de la avenida Actis y las calles Los Talas, Los Robles y Palacios.

Se recurrió a la utilización de un sistema de construcción industrializada llamado Steel Framing, muy novedoso aún en Argentina, pero conocido en el mundo desde hace décadas, que permitió que en menos de un año se construyeran 52 viviendas. Las de dos habitaciones, tienen una superficie de 50 m2 cubiertos, y las tres de 61 m2.

Los beneficiarios, asignados por sorteo público a fines de noviembre de 2012, abonaron en dos pagos un adelanto de 17 mil pesos para las más chicas y de 22 mil para las más grandes. Además, las cuotas a pagarse por diez años estaban estimadas en un principio en un valor de entre 1.700 y 2.200 pesos respectivamente, pero que fueron sufriendo adecuaciones que llevaron a que actualmente estén entre los seis mil y siete mil pesos.

Asimismo el gobierno comunal destinó un millón de pesos para la adquisición de las tierras y el desarrollo de la infraestructura del barrio.

Unos seis meses después de habitar las viviendas los flamantes propietarios comenzaron a observar filtraciones de agua en las paredes y humedad que brotaba desde los cimientos, lo que ocasionó un levantamiento de los pisos flotantes, entre otras fallas.

Pasado un año se venció la garantía de las casas construidas con el novedoso sistema Steel Framing. Entonces, los vecinos, que seguían sin conseguir una solución concreta, optaron por distintos caminos para intentar resguardar los inmuebles que aún están pagando.

Ya van cinco años, las condiciones no cambiaron y los reclamos no son escuchados ni brindan respuestas.

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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